Yeremy sigue desaparecido

Yeremy  José Vargas sigue desaparecido. Ya se cumplen  más de 9 meses de su desaparición y me imagino cómo se deben encontrar sus padres y familiares.

Si perder un hijo es una locura, no saber dónde se encuentra debe proporcionar momentos insoportables.

Por un lado, la esperanza siempre estará ahí, pero la desesperanza debe aparecer en muchos momentos, máxime cuando pasa ¡tanto tiempo!

Ya sabéis de mi problema para poder poner fotos en este blog. Lo he intentado pero no he podido. Pero en esta dirección podéis encontrar todos los datos. yeremivargas.com sólo tenéis que pulsar.

Espero que él sí vuelva antes de Navidad.

Flor, madre de Helena.

Publicado miércoles, 12 de diciembre de 2007 18:06 por FZ_madredHelena
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Las otras madres sin hijos

Aunque este blog está especialmente dedicado a las madres que pierden a sus hijos, es cierto que, casi siempre, me refiero a madres que han perdido a sus hijos en los mal llamados accidentes de tráfico, pero hoy, traigo aquí otras madres.

Dos madres que en estos días han perdido a sus hijos, casi unos niños, aunque realizaran labores muy especiales y peligrosas.

Tan peligrosas que les han costado la vida.

Y los que les han arrebatado a sus hijos, tendrán también madre.

¡Díos mío y por qué?

Sé por lo que estáis pasando.

Para las madres de Centeno y Trapero un fuerte abrazo. 

Publicado jueves, 06 de diciembre de 2007 6:22 por FZ_madredHelena
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El turrón que más daño hace a las madres

Sí, el de vuelve a casa vuelve por Navidad. El que nos da las Navidades a todos los que hemos perdido a nuestros seres queridos.

Esto es lo que escribí en diciembre de 2007. Sigo pensando lo mismo:

Comienza la campaña de Navidad y con ello el aumento de nuestro sufrimiento. El sufrimiento de todos los que hemos perdido a nuestros seres queridos y en estos días de alegría y alboroto, tenemos que aguantar la bofetada de estas campañas comerciales.

 

El famoso “vuelve, a casa vuelve, por Navidad” debería estar prohibido desde hace años, por causar daños EMOCIONALES y por producir más dolor a aquellos que ya tenemos bastantes.

 

No se debería permitir recurrir a lo más intimo y personal como son los sentimientos de las personas, para aumentar las ventas de un producto. Un producto que por otro lado no necesita publicidad pues es obvio que por tradición va a ser comprado una vez más.

 

He encontrado en Internet, en  “elrincondelvago“, un estudio sobre lenguaje publicitario y sobre los efectos de los anuncios y dice así sobre éste en concreto:

 

“A la vista están es un anuncio que nos reporta bienestar, esperanza y muchas ganas de comer turrón”.

 

¡Y una MMMMMMMMM!
No se debería permitir que nos tocaran la fibra sensible para algo tan material como es consumir en estos días.

 

A nosotros, las otras víctimas, ya no nos quedan ganar ni de comer y menos aún de grandes celebraciones. Ya no tenemos nada que celebrar. Y los que son dichosos, están alegres, tienen motivos para ello y deben celebrarlo, se les puede convencer del consumo de un determinado producto de miles formas sin afectar a los sentimientos de el resto de personas.

 

Cuando hablo con otras madres que han perdidos a sus hijos, siempre hay el mismo comentario: llegada esta fechas, nos ponemos a temblar. El dolor se acrecienta de tal forma que te gustaría acostarte un día y levantarte el 7 de Enero, cuando todo ya ha pasado.

 

Pero esto, al igual que pensar en morirte para no seguir sufriendo, es algo imposible. Entonces, ¡Por favor! Señores comerciantes, creativos de publicidad, autoridades sanitarias y de consumo, ¡Ayudemnos!

 

Este año, unas 3.000 personas, sólo en este país, no volverán a casa por Navidad.

 

La pérdida de esas 3000 personas afectará a más de 20.000. Ya sé que eso no es nada para los millones que somos, pero, pensando en que probablemente esas 20.000 personas no van a comprar ese producto, solamente por el mal recuerdo que les trae, y en otros muchos miles que no podrá volver porque están en hospitales, en otros países, porque sus relaciones laborales no se lo permiten o porque sus relaciones familiares se cortaron en un determinado momento ¿Realmente les compensa hacer este tipo de anuncio?

 

¡Por favor, cambien de anuncio! No nos martiricen más.

 

La palabra “vuelve” se puede utilizar con mejores fines. Precisamente para eso, para concienciar a todos de que tienen que hacer lo posible e imposible por volver vivos, pero no para comer un determinado turrón.

 

“Ve, vuelve y vive” frase de la asociación “Stop Accidentes” que ha utilizado en un llavero, ese sí es un buen ejemplo de la palabra “vuelve” (esta frase la creamos entre Beatriz Fernandez y yo, cuando colaborábamos con Stop Accidentes)

Por favor, si estás de acuerdo, deja tu comentario.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado sábado, 01 de diciembre de 2007 21:02 por FZ_madredHelena

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¡Lo que cuesta un hijo!

¡Con lo que cuesta sacar adelante a un hijo!

Con esta frase se refiere Almudena, mujer de un motero fallecido, a mi hija. ¡Cuánta razón tiene! Desde  que lo escribió, cada día esas palabras se repiten una y otra vez en mi cabeza.

El sólo hecho de tener un hijo conlleva un desgaste físico en la madre que lo trae al mundo, pero con ello no se acaba, porque cada día hay que hacer un esfuerzo para terminar de hacer a esa personita.

Y no me refiero sólo al esfuerzo físico, está también el esfuerzo psicológico, económico, etc. Pero todos estos esfuerzos casi no son tenidos en cuenta por los padres, porque esos hijos tan queridos y deseados es nuestra propia vida y no paramos a hacer recuento, balance, del gasto realizado para sacarlos adelante.

Sólo cuando ese esfuerzo se pierde, por que la vida de nuestro hijo nos es arrebatada, es cuando nos damos cuenta del esfuerzo realizado. Quizás porque nuestra obra, nuestro esfuerzo, nuestras ilusiones, nuestro proyecto de futuro se derrumba como un castillo de naipes y el dolor nos embarga, ocupando cada rincón de nuestro ser.

Y así, día a día, existe la pérdida de un hijo, por miles de causas, por ningún motivo, por las acciones de otros, las omisiones de tantos, por culpa de todos.

Hoy me gustaría recordar aquí, a otro hijos que no han muerto en las carreteras. Hoy me gustaría recordar a esos hijos que mueren demasiado pronto dejando a sus padres, después del máximo esfuerzo, con la sensación de no haber tenido la oportunidad de casi sacarlos adelante.

Tengo amigos y compañeros entre ellos:  Rosa, Amparo, Yolanda, Cristina,… (perdonadme los padres que en este momento nombre sólo a las madres). También tengo personas desconocidas que llegaron hasta aquí, como Carlos, que también perdiero a sus hijos, y comparten su dolor con otros padres en la misma situación,  a través de páginas como «Renacer» o «Vivir la pérdida«.

 Hoy quiero tener también un recuerdo para ese niño de 3 años que murió en una piscina de Madrid,hace tan sólo unos días.

Para todos ellos, ¡Con lo que cuesta sacarlos adelantes!, mi recuerdo.

Flor, madre de Helena.

Publicado sábado, 24 de noviembre de 2007 7:24 por FZ_madredHelena
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Madre de…

Cuando perdí a mi hija, perdí tantas cosas imposibles de explicar que no habría suficiente papel para relacionarlas una a una.

Las madres siempre dicen que para ellas todos los hijos son iguales y que, como los dedos de una mano, si te cortan uno, sea el que sea, te dolerá igual.

Yo no podía afirmar eso, porque no había tenido nada más que a Helena, pero mi vacío era tan profundo y llegaba tan lejos que pensaba que hasta el acto de mi maternidad lo había perdido con ella.

No me conformaba con que durante 20 años hubiera sido madre. Yo no podía dejar de ser madre además de haber perdido a mi hija. Quizás fue ese sentimiento el que me llevo a firmar Flor, madre de Helena.

Tampoco me resistía a que mi hija se perdiera en el olvido. Una víctima más. Un número más en esa fría estadística. Una joven muerta en accidente. En la noticia de su muerte, además de ser completamente falsa, no por falta de profesionalidad del periodista que la redactó, sino porque quién facilitó los primeros datos era la persona que no le interesaba que se supiera la verdad y el único que estaba consciente en ese momento, no aparecía ni tan siquiera unas iniciales. Creo que ni siquiera aparecía como una joven, sólo una mujer de 20 años.

Una mujer, para mí era una niña, mi niña, mi niñita.

Y Helena, ese nombre tan bonito, recuerdo de mi amor por el arte clásico, ese Helena con el que la inscribimos en el registro, con todas nuestras dudas y temores de que nos tocara un funcionario que no nos admitiera ese Helena con H. Ese Helena no se podía perder.

Quizás por todo ello, a partir de ese momento comencé a ser Flor, la madre de Helena.

Después comprobé que hay otras madres que también se dicen madre de… y el pasado domingo, el día de las víctimas, pude comprobar como, hasta en televisión, en alguna cadena, las entrevistas a algunos padres de víctimas eran tituladas con los nombres de la madre de Etnaitz o el padre de Rubén, por ejemplo en «Cuatro».

Y cada día que pasa voy comprobando que me han arrebatado a mi hija pero jamás podrán arrebatarme el título de madre. Madre de… Helena.

Publicado miércoles, 21 de noviembre de 2007 19:53 por FZ_madredHelena

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Las madres del día de las víctimas

El pasado domingo día 18 conocí a nuevas madres compañeras de dolor.

Este año, en la convocatoria de Stop Accidentes en El Retiro, creo que había más personas, pero sobre todo había más madres.

Sí, pude conocer a nuevas madres que también han perdido a sus hijos. Este año, muchas de las cruces tenían foto y sus madres estaban allí. Y no sé si será amor de madre pero ¡Qué guapos todos los que estaban en esas fotos! Los ves y dices, seguro que eran buenos chicos y además ¡Qué guapos!

Algunas madres estaban peor que yo, bueno, aparentemente, quizás porque para algunas de ellas era el primer año. El peor. Aunque ya no habrá ninguno bueno.

Quería sacarles una sonrisa, un poco de esperanza y les conté una anécdota de mi hija cuando tenía unos dos años, pero creo que ninguna pudo sonreir.

Me hubiera gustando transmitirles más fuerza, pero eso es imposible, por ahora.

Y desde aquí me gustaría decirles que la poca fuerza que tenemos, se aumenta día a día con la que nos envían nuestros hijos, para que sigamos luchando porque se haga justicia y para concienciar a esta sociedad para que todos pongamos de nuestra parte un poquito, para que esto termine.

No podemos quedarnos sin los jóvenes. Ellos son nuestro futuro.

Flor, madre de Helena.

Publicado martes, 20 de noviembre de 2007 20:04 por FZ_madredHelena

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Las víctimas de accidentes de tráfico ya tenemos monumento

Sí, las víctimas de accidentes de tráfico, ya tenemos un monumento conmemorativo.

El pasado día 14 fue inaugurado por el ministro de Interior, un monumento conmemorativo a las víctimas de accidentes de tráfico «contra la indiferencia, el olvido y la resignación».

Es una escultura de Rosa Serra en la que se representa el sufrimiento de las víctimas y sus familiares en el abrazo de dos figuras, que simbolizan a la familia y está situado en el nuevo edificio de la sede de la DGT.

Es una noticia y un evento poco conocido. Aunque la noticia dice que al acto asistieron asociaciones de víctimas, representantes de los grupos parlamentarios y familiares de víctimas, creo que muy pocas familias de víctimas fuera de los representantes de las asociaciones oficiales, debieron asistir.

De las más de 2.400 víctimas que van en este año, estoy casi por decir que ninguna.

Bueno ya no podemos decir que nuestras víctimas no son homenajeadas ni tienen un monumento. Claro que, no sé si es el mejor lugar donde ponerlo, un poco escondido.

Tal vez sea porque todavía no tienen muy claro que con esto se termina la indiferencia, el olvido y la resignación.

Los familiares de víctimas no olvidamos, nunca, es imposible. La indeferencia no es nuestra, es de los demás, empezando por muchas instituciones, administraciones, justicia, etc. Y la resignación… es lo que tratan de inculcarnos.

Que tengamos resignación a la hora de esperar un juicio justo. La mayoría de las veces después de esperar 2 años o más. En nuestro caso, no celebrado por dos veces. Dos años y nueve meses cuando se produzca el tercer intento.

Resignación para ver que en la mayoría de las ocasiones, son muertes que se podrían haber evitado, si se hubieran corregido esos puntos negros, si hubiera habido más controles de alcoholemia y drogas, si hubieran puesto los materiales adecuados para no acabar con la vida de los moteros u obligando a los fabricantes de coches a incluir en los mismos más medidas de seguridad para evitar o paliar las consecuencias de los accidentes.

Resignación de perder a nuestros seres queridos y hacer poco, muy poco, para que esto no siga ocurriendo.

Señor ministro del interior, señor ministro de justicia, señor director de la DGT, gracias por ese monumento, pero lo que queremos es algo más. Es mucho más valioso que ese monumento. Es mucho más grande y costoso.

Lo que queremos es el verdadero compromiso por parte de Vds. de que esto va a cambiar y que los accidentes por seguridad vial o mejor dicho por «inseguridad vial» van a ser castigados de forma eficaz, justa y a tiempo.

El compromiso político de que pondrán todos los medios posibles para mejorar las redes viarias y el transporte público.

El compromiso de una enseñanza vial desde niños y una mejora de la educación en todos los sentidos.

Un compromiso que vaya más allá de una época de elecciones.

Este es el mejor monumento que pueden ofrecernos a todos aquellos familiares de víctimas y a aquellas posibles futuras víctimas.

Flor Zapata Ruiz, madre deHelena.

Publicado viernes, 16 de noviembre de 2007 18:54 por FZ_madredHelena

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Compañeras en el dolor

Queridas compañeras en el dolor:

Con motivo de la celebración del “Día mundial en recuerdo de las víctimas por accidentes de tráfico” que se celebra desde hace unos años el tercer domingo de noviembre, la Asociación de Stop Accidentes realiza diversos actos por las ciudades de España donde tiene delegaciones.

En Madrid se reúnen en El Retiro y el año pasado expusieron 500 cruces de cartulina con el nombre de víctimas y la causa de su muerte.

Este año, me gustaría, poner una cruz por vuestros hijos, los que se han marchado en este año.

Si alguno de vosotros quiere que figure en dicha cruz la imagen de vuestro hijo, mandarme un fichero con la foto a la dirección de mi blog: mamydehelena07@yahoo.es

Así pues, tendré un recuerdo para:

Sandra, Roberto y Eugenio 3.02.2007 Alcobendas

Daniel y Christian- Marc 3.04.2007 Alcobendas

Susana y Maria 13.04.2007 Sicilia

Marc, Alberto y Neritxell 11.08.2007 Barcelona

David, Iván, Eduardo e Imanol 1.07.2007 Villanueba del Pardillo. Madrid

Nick, motero 08.08..2007 Madrid

Edurne 25.08.2007 Tudela

Alan, motero 09.09.2007 Zaragoza

Iñigo, 27.09.2007 Madrid

Rocío y Francisco Javier, 29.09.2007 Madrid

Mabel y Lucia, 30.09.2007 Lugo

Niña de 14 años atropellada por otro menor, 27.10.2007 Elda. Alicante

Y para muchos más, de los que desconozco sus nombres, pero guardo con gran dolor la noticia de su fallecimiento aparecida en los periódicos.

Si alguna de vosotras no tiene posibilidad de asistir a este acto o no os encontráis con fuerza y queréis que ponga una de estas cruces por alguno de vuestro seres queridos, decídmelo y lo haré.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado martes, 13 de noviembre de 2007 18:32 por FZ_madredHelena

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El dolor tatuado en la piel

Queridas madres sin hijos, seguro que os encontráis reflejadas en la letra de esta canción: 

Por ahi va tan sola,

La Piedad entre las sombras.

Cuánto dolor tatuado en su piel

y, desgarrando sus manos,

siete puñales clavados.

Por ahí va de luto desesperado,

cimbreándose al pasar

sobre el asfalto mojado.

¿A dónde vas,Madre de la Soledad?

cuando se encienden las velas y se apagan los soles?

Ay, caracoles.

Ay, caracoles,

son sus trenzas al volar por los balcones.

Ay,caracoles.

Ay,caracoles,

lágrimas saladas de dolor,

de dolor enamorado.

Por ahí va La Piedad tan sola…

Por ahí va a deshora,

cuanto dolor tatuado en su piel.

Mira como va…

Párate,cántale…

Ay,caracoles…

Por ahí va, por ahí va solita sola…

 

Música: Diana Navarro, Chico Valdivia y Manuel Illán

Letra: Diana Navarro,Chico Valdivia, Manuel Illán y Luis Gómez Escolar

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena

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«La muerte: un trámite lo más breve posible»

Este es un artículo de Adreu Segura, publicado el día 30 de octubre en El País, muy apropiados para estos días, y de una claridad y una realidad que nunca nos atrevemos a afrontar, pensar o recapacitar sobre ella.

Yo creo, que si nuestra relación con la muerte fuera tan diaria y continua como nuestra relación con el resto de aspecto de la vida, nuestro sufrimiento, quizás, fuera menor, cuando nos enfrentamos de repente con ella.

En mi modesta opinión, un buen artículo:

«la muerte: un trámite lo más breve posible»

Nuestra sociedad no mira de frente a la muerte, ni ve sus vertiginosos ojos claros como los contemplaba Gabriel Celaya. Y eso que la conciencia de la muerte nos distingue a los humanos de otras especies animales. De modo que los enterramientos son señales inequívocas de hominización que los paleontólogos emplean para clasificar los fósiles.

 La muerte está presente en la sociedad como un ingrediente espectacular de noticiarios y culebrones

Es verosímil que el cuidado de los moribundos, junto a la ayuda al parto, la inmovilización de las fracturas y el uso de hierbas medicinales, fuera una de las primeras actividades de la medicina primitiva. Cuidado de los que mueren y consuelo a los que permanecen. El nacimiento de las ciudades propició mucho después las primeras intervenciones de salud colectiva, el abastecimiento de agua potable, el almacenamiento y conservación de alimentos y los procedimientos de evacuación de residuos; pero también la inhumación sistemática y ordenada. En algunas de las primitivas ciudades los cadáveres se enterraban en el subsuelo de las viviendas.

Todavía hoy la policía sanitaria mortuoria es una de las prestaciones de la salud pública. Por cierto, de un modo que convendría agilizar y actualizar, disminuyendo la burocracia y algunos de los persistentes vestigios de épocas pretéritas.

 La presencia de la muerte se ha mantenido a lo largo de la historia como atestiguan tantos monumentos funerarios, dólmenes megalíticos, pirámides, catacumbas y cementerios. Construcciones erigidas con diversos y discutibles propósitos, rituales y conjuros, supersticiones y esperanzas en un incierto más allá, que, en cualquier caso, reflejaban la asunción de la muerte como un fenómeno inexorable.

 También los velatorios en el domicilio de la persona difunta agrupaban familiares, deudos, amigos, vecinos y curiosos durante largas horas hasta el entierro. Pero las transformaciones sociales de las últimas décadas, tal vez la comodidad y las prisas, el rechazo a las situaciones tensas y hasta grotescas que a veces se producían y, sobre todo, el disgusto, la impotencia o la comodidad, están acabando con estas manifestaciones de proximidad.

Bien es cierto que la muerte está presente en la sociedad mediática, aunque de forma dramatizada, como un ingrediente espectacular de los noticiarios y los culebrones, a menudo trivializada, mientras que la muerte doméstica se intenta reducir a la mínima expresión, un trámite lo más breve posible que conviene olvidar cuanto antes.

 Tal vez porque la cercanía de la muerte desbarata los sueños de inmortalidad y los anhelos de la eterna juventud y nos pone de bruces frente a nuestras limitaciones e impotencias. Nadie ha podido hacer nada por evitarla y los extraordinarios avances de la medicina se estrellan frente a ella.

Precisamente la medicina considera, en general, la muerte como un reto, lo que la convierte en un poderoso acicate del progreso, un propósito absolutamente razonable cuando se refiere a las muertes prematuras que, sin embargo, deja de serlo en cuanto se generaliza. Y no tanto porque se trate de un anhelo vano sino por los efectos indeseables que sobre nuestra salud y nuestro bienestar provoca la obstinación terapéutica, denominación políticamente correcta del encarnizamiento terapéutico.

 Los inconvenientes se manifiestan en el ámbito individual, ya que postergar desproporcionadamente la muerte se acompaña a menudo de sufrimiento y acostumbra a mermar nuestra dignidad personal, pero también en el ámbito colectivo, al contribuir a generar falsas expectativas en la comunidad, sin olvidar las consecuencias negativas sobre la eficiencia y la equidad del sistema sanitario. No hay que olvidar que cerca de la mitad de las defunciones se producen en los hospitales y que una de cada siete defunciones hospitalarias tiene lugar en los servicios de urgencias.

 Afortunadamente se han ido desarrollando iniciativas como la de los cuidados paliativos que asumen como función principal ayudar a los moribundos y a sus familias a soportar mejor el último tránsito. Pero lamentablemente son minoritarias y, lo que es más significativo, no impregnan transversalmente al conjunto de las profesiones clínicas. De manera que apenas se traducen en contenidos formativos tanto de las licenciaturas y diplomaturas como de la especialización.

 

La mayoría de la población manifiesta su preferencia por morir en su propia casa, deseo que se frustra en la práctica, muchas veces como consecuencia del temor a la ignorancia del manejo de la situación y a la desconfianza en disponer de suficiente y puntual atención sanitaria, de la atención primaria o de los equipos ambulatorios especializados. En otras ocasiones las causas tienen que ver con la soledad o la falta de implicación de la familia. Naturalmente, no es posible morir en familia si ésta no existe. Pero fallecer en los hospitales de agudos o en los servicios de urgencias no es una alternativa sensata.

 Frente a esta situación no se trata de propiciar la necrofilia, cultura que ha producido aberrantes resultados, sino simplemente no escamotear la experiencia de la muerte, dejar de negarla. Mirarla a los ojos cuando toque. Y afrontarla dignamente. Lo que, además, puede que comporte una mayor racionalidad en el consumo de los servicios sanitarios, menos sufrimientos innecesarios y, desde luego, una disminución de los costes económicos que tal vez pudiéramos invertir más atinadamente.

  Andreu Segura es profesor de Salud Pública de la Universidad de Barcelona

Publicado jueves, 01 de noviembre de 2007 8:46 por FZ_madredHelena
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