Las calas de Helena

Helena descubrió la flor de las «Calas» en nuestro viaje a Italia. Tenía unos 14 años.

Cuando estábamos en Roma, vimos a muchas novias. Una de ellas, en la Fontana de Trevi, se hacía fotos. Llevaba un ramo de estas flores.

Helena cuando se fijo en ese ramo quedó encantada, «Mamá, ¡Qué ramo de flores más bonito! Ese va a ser mi ramo de novia cuando yo me case».

Después de este descubrimiento, mi madre, gran amante de las flores, nos facilitó una maceta de estas flores.

Diez días antes de la muerte de Helena, cuando llegó de Holanda, encontró en esta maceta una cala, «¡Qué bonita está! Claro hija es el tiempo de esta flor».

Cuando Álvaro, su amor,  salió del hospital y pudo ir al cementerio, le llevó un ramo de calas precioso. El ramo de novia que nunca pudo llevar.

Sólo tenía una maceta de calas. Al poco tiempo de morir y os puedo asegurar que yo no las sembré, comenzaron a salir otras plantas en maceteros, que yo al principio no sabía ni que eran. Ahora tengo 5 macetas. 

(la foto está tomada en Córdoba, en el mismo día que llegaba Helena desde Holanda. La hice yo misma en el Alcázar de esta ciudad, donde me encontraba por motivos de trabajo, para podérsela enseñar a ella)

Publicado domingo, 15 de abril de 2007 20:28 por FZ_madredHelena
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Dos niñas de 13 años

Cuando escribo este post, ya son más de 30 las personas que han perdido la vida en las carreteras, sin casi haber comenzado  la Semana Santa.

De entre esas personas, perdonad que me fije en dos niñas de 13 años. Cada una iba en diferente coche, pero las dos murieron.

Sucedió en la N-I, en el término burgalés de Quintanavides

Disculpad que sea tan cruda, pero creo que ha sido una fortuna que una de ellas muriera también junto a sus padres, así ninguno sufrirá por la pérdida de los otros. Pero la familia que ha quedado mal herida, con otra hija de 9 años, lo va a pasar muy mal.

Dentro de una semana, habrá dos colegios donde una de sus aulas tendrán un pupitre vacío. Dos huecos difíciles de llenar, dos clases, muchos profesores, muchos alumnos y muchas amiguitas con la ausencia de estas dos niñas.

Lápices, cuadernos, carteras sin dueña. Un libro de notas de un curso sin terminar, pero un curso tan avanzado como para poder ver que lo habrían logrado.

¡Que tremendo!

Como siempre será difícil saber qué pasó. Pero ya qué importa. El resultado es igual de terrible, de inesperado, de doloroso, en especial para los afectados, sus familias, sus amigos.

Por esta vez, a mí no me ha tocado. Eso será los que pensarán muchos. Pero yo os diría, a mí me podría haber tocado, y a ti y a él, todos estamos afectados, todos somos afectados.

Mis queridas niñas, que aún no habíais empezado a vivir y os encontrasteis con el zarpazo de la muerte, ¡descansad en paz!

ACCIDENTE
“ Y al fin el accidente inesperado,
el golpe oscuro de la desventura,
el ciego encontronazo, la segura clara certeza
de que te han matado.
El tiempo trascurrido, el resbalado de la vida
Entramada a la locura, la noche abierta,
El cielo sin mesura, con la certeza
De que te han matado.
Venir del aire, el mar, de los jardines,
De atravesar dichoso los confines
Y siempre en vilo el alma confiado.
Verterse en la tierra, ya vencido el viento
Entrando al cotidiano pavimento
Con la certeza de que te han matado.”

(Rafael Alberti)
Poema con el que se abre la página en Internet de la asociación Stop Accidentes.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena

Publicado lunes, 02 de abril de 2007 20:18 por FZ_madredHelena
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Las que llegamos tarde

Hace unos días ha sido publicada por el BOE la «Ley de Igualdad».

Como siempre, la sociedad va por delante de las Leyes, pero, mucho me temo que aún habiéndose publicado esta ley, será muy difícil que se lleve a cabo en todos los ámbitos.

Pero no es mi intención discutir el efecto que producirá esta ley, es más bien una queja por haber tenido que vivir y pasar por lo que hemos pasado.

Comencé a trabajar muy joven, cuando existía otra ley con la que a las mujeres que se casaban la empresa les proporcionaba una dote que no era otra cosa que un despido encubierto, para que se fueran a casa.

Así es como yo empecé en la empresa en la que aún continuo. Fui a sustituir a una joven que se casaba y que para cobrar esa dote, se tenía que marchar a su casa.

Era también una forma de mandarte a casita y tener hijos y cuidarlos. Claro que con lo que daban, tampoco era para tirar muchos cohetes o tener muchos hijos.

 Con el tiempo, esta ley considerada paternalista, terminó por desaparecer.

Pero, qué pasaba con las que nos casabamos y decidíamos quedarnos trabajando. Pues, que en cuanto había una regulación, las primeras que salían eran las casadas con hijos.

Los propios hombres, compañeros o jefes, no veían bien que una mujer casada estuviera trabajando, estaba quitando un puesto de trabajo a otro hombre, cosa no real, pues la mayoría comenzábamos haciendo trabajos secundarios y que no eran realizados por los hombres.

Comenzaban a existir las primeras guarderías, caras, nada de subvencionadas, y por supuesto con el sentimiento de que abandonabas a tu hijo.

Tres meses de maternidad, no había más y por supuesto nada de 100€ mensuales.

Así muchas mujeres de mi generación, que ya no habíamos sido preparadas sólo para el matrimonio y los hijos y que habíamos estudiado y trabajado desde jóvenes, nos vimos, con las primeras hipotecas, con nuestra lucha porque nos consideraran igual que a los hombres en el trabajo, esdecir, no ibamos a faltar a trabajar porque tuvieramos un hijo y afrontando casa, trabajo, hijos y la mayoría de las veces con gran parte de la sociedad en contra.

Muchas de estas mujeres, aún no preparadas para tener hijos y no poder estar con ellos, obstamos por tener sólo uno.

Después de ver cómo la demografía iba cayendo estrepitosamente y cómo nuestra sociedad se volvía vieja, por fín comienzan a poner ciertas ayudas para fomentar nuevamente la natalidad, por supuesto, para nada suficientes, pero algo es algo.

Lo que está claro es que nuestros primeros meses de embarazadas eran ocultados, cuanto más tarde se enteraran mejor. Nuestros maridos sólo los dos o tres días reglamentarios con nosotras. Cuando los niños se ponían enfermo, por supuesto, si el padre pedía permiso para ir con él al médico, se reían sus compañeros.

Alguna mujer recibió incluso algún comentario recriminatorio por tomarse la hora de lactancia, cuando se sabía que el niño era alimentado con biberón, como si eso no fuera una forma de amamantar a tu hijo.

¡Qué tiempos!

Dichosas esas madres que disfrutan de su trabajo y de sus hijos, que no tienen que ocultar sus preciosas tripas bajo unos vestidos espantosos, llenos de vuelos que hacían parecernos a unas mesas camillas y dichosos esos padres que disfrutan dándole el biberon a sus hijos y cambiándoles los pañales y que podrán disfrutar de 13 días más para estar con sus mujeres.

En mi caso,  sólo han pasado 23 años.

Y ahora me encuentro… sin nada. Llegue tarde a todo esto y demasiado pronto a la desgracia y al dolor.

Queridas madres, otro día hablaremos de otros aspecto de esa Ley de Igualdad.

Publicado sábado, 31 de marzo de 2007 17:46 por FZ_madredHelena
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Cuando se van los hijos

Existe otro tipo de madres sin hijos, pero con hijos. Son las madres que dejan de tener a sus hijos en casa, pero que los siguen teniendo a golpe de teléfono o correo electrónico.

Supongo que para estas madres también es un golpe , porque volvemos a lo mismo de siempre, igual que nadie nos educa sobre la muerte, nadie nos educa para ser padres y en especial para formar a nuestros hijos y dejarles volar.

Somos de una generación que salía de casa de los padres para casarse y la gran mayoría, mucho más jóvenes que hoy en día salen nuestros hijos.

No son muchos los jovenes que hoy se emancipan y abandonan el hogar de sus padres, la mayoría por los problemas de hacerse con una vivienda y otros porque no necesitan esa independencia viviendo con los padres, por no decir que quizás es mucho más cómodo vivir así con los problemas de logística hogareña resueltos y toda la independencia que se quiera para el resto de temas.

Por ello y porque cuando deciden salir, en su gran mayoría no conlleva una boda, muchas madres llevan mal esta separación.

Se nos olvida que traemos a este mundo seres que durante un tiempo serán nuestros mientras ayudamos en su formación, pero después, serán otra familia.

Recuerdo cuando Helena se marchó a Holanda, yo decía que era feliz. Tenía menos trabajo, no discutía con otra mujer por las tareas de la casa, ya sé, ya sé, no me digáis machista.

Decía que estaba más relajada, tenía más tiempo, etc. Y cuando ella me preguntaba «Mamy, ¿Me echas de menos?» yo le contestaba, «para nada, para nada, estoy feliz, tan a gusto, no me peleo con nadie por la mañana por la ropa, las pinzas del pelo, el bolso que llevar, el cuarto de baño…» Ella se enfadaba mucho y me decía «no me digas eso, mamá»

¡Qué castigo, Dios mío! ¿Porqué? ¿Si era broma?

Era cierto que tenía menos trabajo, pero ¡Cómo no la iba a echar de menos !

¿A quién se le ocurrió hacerme esto!…¡Claro que te echo de menos Helena! a todas horas, todos los días, hasta que me muera.

Queridas madres con hijos, vuestros hijos están ahí, a un golpe de teléfono, a un correo electrónico, a un billete de avión o tren, no se han ido, no os han abandonado, sólo tenéis que hablar con ellos.

Yo en cambio …

Publicado martes, 27 de marzo de 2007 20:04 por FZ_madredHelena
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Una madre y 2000 pegatinas

Cuando me entregaron una caja con las 2000 pegatinas, me parecieron muchas pegatinas. ¡Dios mío, a quién voy yo a dar tantas pegatinas?, tendré que repartirlas por la calle.

Ya las he repartido prácticamente todas.

Pero, ¿Qué son 2000 pegatinas entre los miles de coches que hay? Un granito.

Cruzarme con un coche que lleve una será como encontrar una aguja en un pajar. Pero no importa. Lo que importa es que ahora mismo, casi en toda España, hay alguien que tiene una de esas pegatinas.

Sé que habrá más de una persona que me considere una ingenua, que más de uno se reirá de mi ocurrencia, que habrá quien me diga «ya te decía yo que una mujer sóla no consigue nada», que otros apuntarán ¿Qué pensabas, que iba a salir en las noticias?

Nada de ello empañará la alegría que me produjo ver puesta la pegatina en mi coche o que la noticia saliese en el único medio que lo hizo «Autopista.es» (aunque periodistas de muchos medios también las recibieron), así como la referencia que hicieron mis amigos de otros blog o ver como la Autoescuela que está debajo de casa la lleva puesta en su coche de prácticas.

Sé que muchos amigos de Helena la llevan puesta en sus coches como un talismán, luciendo la firma de Helena y gritando por vivir.

Con eso me doy por satisfecha.

Publicado jueves, 22 de marzo de 2007 21:25 por FZ_madredHelena
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Dónde encontrar ayuda

Se necesita mucha fuerza para no dejarse llevar por el dolor más cruel, aquél que nos invita a huir de la forma más fácil: quitarse la vida.

Sí, aunque parezca mentira, es cierto. Lo más difícil es seguir viviendo, sobreviviendo, vivir otro tipo de vida, porque ya nunca será igual.

Siempre recuerdo una frase de mi suegro: «En una vida hay muchas vidas». ¡Qué razón tenía!

Quizás porque nunca he tenido demasiado valor, quizás porque amaba demasiado a mi hija, no sé por qué, pero no he muerto, aunque lo he deseado.

Y quizás por eso busqué cómo sobrevivir, por qué sobrevivir y personas que hubiesen sobrevivido a semejante tragedia.

Entre las cosas que buscaba, encontré una asociación de Estados Unidos que se llama «Madres en contra de conducir en estado de Ebriedad» MADD, tened en cuenta que es la traducción del inglés.

En la página en Internet de esta asociación pueden encontrarse escritos para estos momentos de desesperación que nos pueden ayudar. Por ejemplo:

«Su Dolor: Usted No Está Enloqueciendo»
No hay nada en la vida más doloroso, que sufrir la muerte violenta y sin razón, de un ser querido. El objeto de este folleto es como compartir ese dolor. Sentimos que al leer el folleto y sentirse comprendido, se sentirá menos sólo, y podrá recobrar su fuerza.

¿Siempre Me Sentiré Así?
Para los padres cuyo hijo murió a causa de la insensatez de un conductor ebrio

«Los hombres y su lamento»
Diario de un hombre: su aflicción de principio a fin …

«Conductores Ebrios con Niños a Bordo »
En respuesta a una encuesta por correo enviada a los patrocinadores de MADD, más de 48 mil personas firmaron las peticiones que se recibieron en la oficina nacional de MADD, solicitando legislar el «poner en peligro a los niños».

«Ayudando a los niños a enfrentarse con la muerte»
Para las personas que tienen la tutela de los niños que se han quedado huérfanos More…

«Charla Directa para adolescentes acerca de la muerte »
Es el precio que usted paga por amar. La única cura para el dolor es el dolor.

No Me Digas Que Soy Afortunado
Para aquellos que han sido lesionados por un conductor ebrio More…

Hermanos Adultos: A nosotros también nos duele
Para los hermanos adultos del que ha muerto. More…

Lesiones Internas En La Cabeza: Una Complicación Común De Choques Vehiculares
Los choques por conductores ebrios son la causa principal de las lesiones traumáticas cerebrales, referidas como lesiones internas de la cabeza, cuando el cráneo no ha sido fracturado. Una segunda tragedia para muchas personas que han sufrido una lesión traumática cerebral es el hecho de que ellas algunas veces no son diagnosticadas y tratadas en forma adecuada.

Aflicción Personal
Afligirse cuando no se es Considerado de la Familia

Y muchos más.

Cuánto me gustaría que nadie necesitara este tipo de lecturas, pero por si no es así, aquí esta el link a esa página.

MADD

Publicado martes, 20 de marzo de 2007 20:00 por FZ_madredHelena
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Pena

La pena tiene letra y música y millones de caras.

Caras con una especie de mueca, entre la risa y el lloro y ojos muy tristes. Tristes de llorar o de no tener más lágrimas. La pena es negra, muy negra. La pena tiene letra y  música.

Helena en Chillón, con los gatos de su tía Antonia

Ay pena, penita, pena

Sí en el firmamento poder yo tuviera,/ esta noche negra lo mismo que un pozo/ con un cuchillito de luna lunera/ cortaba los hierros de tu calabozo.

Si yo fuera reina de la luz del día/ del viento y del mar/ Cordeles de esclavas yo me ceñiría/ por tu libertad.

Ay pena penita, pena, pena./ Pena de mi corazón/ Que me corre por las venas, pena,/ con la fuerza de un cliclón.

Es lo mismo que un nublao/ de tiniebla y pedernal./ Es un potro desbocao/ que no sabe a dónde va.

Es un desierto de arena, pena,/ es mi gloria de un pená,/ ay pená, ay pená,/ ay pena penita pena.

Yo no quiero flores, dinero ni palmas./ Quiero que me dejen llorar mis pesares./  Y estar a tu vera, cariño del alma, / bebiendome el llanto de tus soleares.

Me duelen los ojos de mirar sin verte/ reniego de mí./ Que tienes la culpa de tu mala suerte, / mi rosa de abril.

Ay pena penita, pena, pena./ Pena de mi corazón./ Que me corre por las venas, pena,/ con la fuerza de un ciclón…

Quintero-León y Quiroga

Publicado miércoles, 07 de marzo de 2007 18:48 por FZ_madredHelena
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La soledad del dolor

Todo en esta vida es subjetivo, pero si hay algo muy subjetivo eso es «El Dolor».

Si el dolor es físico, nadie puede saber cuánto te duele más que tú y cómo explicar a alguien lo que te duele. Pero si el dolor Psíquico…

Si existen los dos, uno de ellos pasa a producir el otro y así los dos se unen, se entremezclan, se superponen y llega un momento que no los puedes separar.

Pero lo peor de todo es la soledad del dolor.

El físico, sólo la persona que lo está sufriendo lo puede tener, el resto de personas intentarán darte consejos o aliviarte con su compadecimiento: «tomate una aspirina, ve al médico, pobrecito», pero a nadie le puedes traspasar un poquito.

Si el dolor es por la perdida de un ser querido, la soledad del dolor es aún mayor. Ni siquiera puedes compartir con tus familiares más allegados, porque ellos también están llenos de dolor.

Ellos no te pueden consolar, ¿Quién les consuela a ellos?

No lo puedes hablar con ellos, ¿Quieres producirle más dolor?

Al final, te refugia en la soledad del dolor, para sufrirlo.

¡Qué impotencia!, ¡qué dolor!, ¡qué soledad!

Qué dolor pensar que cada día otra persona caerá en ese dolor y que no podrás hacer nada, porque sólo esa persona lo tendrá que pasar, nadie lo pasará por ella.

Sólo te queda que, al menos, tu comprendes ese dolor, porque tú ya lo has sufrido o lo sufres. Sólo te queda la comprensión, pero tú te quedas en tu soledad y la otra persona en su dolor.

Esto que parece un juego de palabras, es una profunda reflexión, de lo que siento, de lo que he sentido, de la impotencia que te da el no poder hacer nada por la otra persona que sufre como tú, de pensar que nadie sufre en cabeza ajena y de nada le servirá tu dolor.

Cuando escribí la frase «vuestro dolor es mío, porque antes lo sufrí yo», sabía lo que me decía, lo que no sabía es que muy poco podría hacer por aquellas personas que llegaban nuevas a esta soledad del dolor.

Por eso, quizás lo único que hago o puedo hacer al escribir este comentario es poner a las personas sobre aviso, para que no les llegue por sorpresa, como a mi me pasó. Pero esto también me produce mucho dolor.

Por eso sufro por Violeta. Porque ella leía mi blog, les habalaba a sus hijos sobre los peligros que podían correr.

Y por eso, hago lo posible, porque Violeta no sufra sola su dolor.

Publicado martes, 27 de febrero de 2007 21:36 por FZ_madredHelena

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¡Por tu madre!

Hace unos días comenzó la nueva campaña de Tráfico sobre el cinturón de seguridad y el uso del casco.

Nada más conocerla me sorprendió. Me ví reflejada en el personaje que aparece dando las muchas razones por las que ponerse el cinturón.

Y no era porque iba enumerando una seríe de razones que cualquier persona en su sano juicio las recomendaría, tampoco por lo de «por tu madre»… «para que no tenga que ir a poner flores al Km.», no, tampoco por esto.

Lo que me hizo verme reflejada era el tono, «la bronca».

Apenas dos semanas antes, yo, a través de una carta que ha sido publicada en la revista semanal de Alcobendas «siete dias» y de unos de mis post, hacía exactamente lo mismo: «daros la bronca».

Cuando escribí esa bronca,  aún no sabía que conocía a la familia de una de las víctimas. Después me arrepentí de haber sido tan dura, pero sólo por el dolor que sentían estas personas. Poco después se me había pasado el pensamiento de pedir perdón. Estaba convencida de que tenía que seguir utilizando toda mi fuerza en protestar  para que los jóvenes se convencieran de que tenían que cambiar.

Quizás esta nueva línea en la campaña de la DGT sea más efectiva, quizás sea porque la ha hecho una mujer «Isabel Coixet» (perdón si no lo he escrito bien), quizás porque algunos no comprenden nada más que la bronca.

Y siguiendo con la bronca, yo tengo, esta vez, que dar la bronca a «quien corresponda»:

Sólo con el casco no se salva una vida ¿Qué pasa con los «matarrailes»?, ¿Qué pasa con los arcenes sucios llenos de porquería con las que las motos se resbalan?, ¿Qué pas con las pinturas de las carreteras?

Los motoristas se ponen el casco «a quién corresponda» que se ponga las pilas.

 

Publicado martes, 20 de febrero de 2007 21:34 por FZ_madredHelena

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Violeta, la madre de Sandra

Violeta es la madre de Sandra, la joven muerta ayer en el accidente que perdieron la vida tres jóvenes en Alcobendas. Violeta es otra «flor», sin hija.

Es curioso lo de los nombres. Tres madres que hemos perdido a nuestros hijos, aunque uno de ellos en distinta circunstancia, pero a las tres nos los han arrebatado de manera brusca y cruel, tenemos nombres especiales: Violeta, Estrella y Flor.

Violeta era una mujer que leía mi blog junto con sus hijos y les hablaba de los peligros de la carretera. Ayer, Sandra , quizás entró en el coche equivocado. Su hermano conducía otro coche que iba por delante y pudo oír y ver el resultado del impacto.

Trató de recuperar a su hermana haciéndole el boca a boca, pero no lo consiguió.

Dicen velocidad, despiste, el suelo, ¡qué mas da!. El resultado es tan cruel, tan doloroso, tan implacable que es al final lo único que importa.

El propio conductor ya no nos podrá decir que le pasó, pero tampoco podrán decir nunca nada, los otros dos jóvenes. Es probable que incluso con el tiempo, Sandra y el otro chico, Roberto, nos hubieran podido contar una bonita historia de amor, ¿quién sabe?, pero ya nunca lo sabremos.

Antes tenía una flor preferida, las calas, las flores de mi hija, ahora ya tengo dos: Las calas y tú, Violeta.

Quisiera traspasarte la poca fuerza que tengo, al menos hasta que estés mejor.

Un beso.

 Publicado domingo, 04 de febrero de 2007 21:23 por FZ_madredHelena

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