Si pudiera tenerte un ratito

Hoy 19 de Noviembre de 2006 es “El Día Mundial en recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico”.

Para los que no han sufrido la pérdida de un ser querido en tales circunstancias les parecerá ridículo que haya también un día de conmemoración por algo así.

Para los que hemos sufrido esa pérdida, lo que nos parece absurdo es la pérdida en sí por tal motivo. Albert Camus dijo “no conozco nada más idiota que morir en un accidente de automólvil ”. Puede que sea de las pocas personas que tenemos recogido una opinión sobre su propia muerte. Murió unos años después en un accidente de coche.

En este mundo de progreso y comodidad del “primer mundo”, resulta que morimos por algo inimaginable para aquellos que viven en el Tercer Mundo, que cada día mueren por carencias tan necesarias como son alimentación, agua, un techo y medicamentos básicos. Pero nosotros, por suerte o desgracia, vivimos en este mundo.

Morir en una carretera no es jugar a la ruleta rusa, aunque parezca ese el resultado. En estas muertes, el gatillo, casi siempre, lo aprieta el conductor del coche contrario. Y sin embargo todos estamos en este juego y todos tenemos una parte de culpa en estas muertes.

Por los miles de personas que han perdido sus vidas en el asfalto, pongamos todos los medios para reducir esa sangría.

A todos los que os han llevado, sin vosotros querer, y a los que os habéis ido: “Si pudiéramos teneros un ratito” …

Helena, de granate, en un autobus en la Haya, pocos meses antes de morir, con Elodie de Francia, Arantza de Logroño y Gela de México.
“Eres lo que yo más quiero
y no me canso de decirlo

eres en la noche el sueño
y en el día mi hechizo

si pudiera mirarte un ratito
si pudiera tenerte un poquito

eso es lo que yo siento”
(“Deja de volverme loca”, Diana Navarro)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena Castillo

Si quieres escuchar esta canción pulsa en esta dirección.

 http://www.diananavarro.org/index2.htm

Publicado domingo, 19 de noviembre de 2006 8:55 por FZ_madredHelena
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Por Italia con un R-14

Cuando comencé a escribir en este blog «Madres sin hijos», tenía dos ideas, hablar de temas que nos preocupan a las madres y poder contactar con mujeres en general. Mi otro blog ¡Quiero Conducir, Quiero Vivir!, que estaba dedicado a la memoria de mi hija Helena, al estar en Motor era visitado, creía, más por hombres y los temas estaban relacionados con la Seguridad Vial.

Después, comencé a poner temas de seguridad vial porque es un tema que nos debe preocupar a las madres y a las mujeres en general… «la mano que mece la cuna».

Hoy traigo aquí una historia relacionada también con el motor, pero sobre todo es una historia de amor, felicidad, vida.

Recordad que este blog pasará a publicarse en la categoria de Actualidad. En esta sección de mujer, creo que el tema, no pega.

POR ITALIA CON UN RENAULT 14

 

Todos hemos sido en algún momento jóvenes y ese estado, que por suerte o desgracia termina pasándose, nos lleva a emprender acciones que con el paso del tiempo las ves como locuras, heroicidades o algo imposible que sólo se puede hacer con: Juventud.
Nosotros éramos jóvenes, más que ahora, estudiábamos, trabajábamos y para aquellos tiempos, casi se nos estaba pasando el arroz, para ser padres.

Como ya he dicho éramos trabajadores y unos estudiantes un poquito maduritos. No por ser malos estudiantes, sino porque en nuestra época, se estudiaba hasta un cierto nivel, se empezaba a trabajar y si después quería seguir estudiando, pues tu mismo, a trabajar y estudiar.
Estudiábamos Derecho e Historia del Arte y decidimos viajar a Italia, cuna del Arte. Era nuestra última oportunidad, después había que plantearse otras cosas y en un tiempo no sería posible volver.
Nuestro coche era un Renault – 14. Corría el año 1983, era verano, muy caluroso y nuestro equipaje era una tienda de camping y una carpeta enooormeee de apuntes sobre Arte.
Este viaje no era un viaje normal a la Italia turística, era una clase práctica de Historia del Arte y para ello había que salirse de las Autopistas, de gran novedad para nosotros, pues en aquellos tiempos en España no era tan normal que existieran esas estupendas autopista, por las que siempre había que pagar.
Como decía, había que andar por caminos, a veces preciosos, bordeados por hileras de cipreses que nos transportaba a la época romana, pero que no eran los más adecuados para ir con coche, hasta llegar a una pequeña iglesia, modelo de tal o cual época, o a un pequeño pueblo con una plaza muy especial, porque estaba realizada de tal forma que sus líneas de decoración, su perspectiva hacía que pareciese más grande. Eso era lo que decían los apuntes y eso era sagrado.
En uno de estos caminos observamos que a nuestro coche le estaba pasando algo. No entraba en funcionamiento el ventilador que refrigeraba el agua del radiador. Vuelvo a recordaros que es 1983, cuando los coches llevaban un radiador con agua, un ventilador con una correa, etc.
Cuando todavía, algunos “manitas” se atrevían a meter las manos en los coches y cambiarles algunas piezas y cuando, por supuesto, no había que llevarlos al taller, para conectarlos al ordenador para reparar cualquier tipo de avería.
En aquel pueblo no había nada parecido a un taller. Mi marido accedió a los cables que ponían en funcionamiento el termostato para que entrara en funcionamiento el ventilador e hizo una especie de puente, como se ve en las películas para robar los coches.
Así seguimos hasta otro pueblo, donde pudimos comprar una llave como las de las lamparitas de noche, la instalamos, y manualmente poníamos en funcionamiento el ventilador, cuando creíamos que era necesario.
Así recorrimos Italia. En Venecia tuvimos que sustituir nuevamente dicha llave y así volvimos a España.
No podíamos abandonar nuestro recorrido por una avería, ya lo arreglaríamos en España.

Cumplimos nuestro objetivo: La clase práctica sobre arte y casi el segundo objetivo: engendrar un bebé que fuese romano o veneciano.
Llegamos a España y decidimos descansar en Rosas (Girona), de ese mes de andadura por Italia.
A los nueves meses nació Helena. Si hubiera sido un niño se habría llamado “Marco”, al ser niña se llamó Helena, como la de Troya. Seguía la relación con la clase de Arte.
El R-14, se reparó y siguió funcionando durante muuuchooos años más. Eran otros tiempos. Los coches servían para viajar, disfrutar, durar. Conducir no era sinónimo de accidente y nosotros… ¡Éramos tan felices!

Estas son las historias que no podré contar a mis nietos.

Publicado sábado, 18 de noviembre de 2006 9:25 por FZ_madredHelena
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La carta de Virginia (Dedicada a los moteros)

Hace tiempo que quería escribir algo sobre los quitamiedos de las carreteras, tenía pensado hasta el título “Los Quitamiedos ¡Qué miedooo!». Pero quería hacer algo bien, quería ilustrarlo con fotos, para que se viese que, aunque ahora los soportes verticales que sostienen la banda horizontal, ya no es un raíl, siguen siendo un elemento con el que golpearse no debe producir nada bueno.
Pero sobre todo me llama la atención las terminaciones de los quitamiedos. Si tienen que estar sujetos al suelo, en la mayoría lo que hacen es poner encima cemento, con lo que se crea otro elemento de peligro, una especie de montículo con el que es fácil golpearse.
En otros, el final de la banda se dobla sobre su extremo, con lo que parece que ya evitan el peligro, no queda un filo cortante, pero da igual, en la mayoría este doblez no está sujeto con nada y al final queda al aire el filo de la navaja.
Sé que los moteros se reirán de mi forma de contar esto, disculpadme yo no sé decirlo de otra forma.
Pero lo que podéis estar seguros es que siempre que voy en coche y desde que me surgió esta idea, me voy fijando en los guardarraíles, creo que es así como vosotros lo llamáis.
Siempre soy yo la que escribo una carta a alguien hoy será al revés. Publicaré una carta de una persona que ha perdido a su amor por estos guardarraíles.
Leyendo su carta me ha recordado mucho las que yo he ido escribiendo. Son las mismas cosas, los mismos sentimientos, la misma pérdida.
El pasado día 4 hubo una manifestación de moteros aquí en Madrid y entre sus manifestaciones y reivindicaciones leyeron “la carta de Virginia”.
Sólo en una cosa no estoy de acuerdo con Virginia:
Dices que los padres de tu amor se han quedado sin la posibilidad de ser abuelos. Yo no lo creo así. Tú eres muy joven, puede que algún día seas madre, no cierres la puerta, tus hijos pueden ser los nietos de los padres del que durante mucho tiempo ha sido tu amor.
Nosotros no tenemos más hijos. Era nuestra única hija. Ella mantenía una relación casi desde niña, aunque para nosotros, sus padres, seguía siendo “su amigo”. Álvaro se llama su amor.
Yo tampoco tengo posibilidad de ser abuela, pero estoy convencida, que si él algún día tiene hijos y quisiera traérmelos, para mí serían como los nietos que no he podido tener de mi hija.
Virginia, nunca vas a querer a nadie como a él, pero tienes que crear futuro, por él y por todos los padres que ya no podremos tenerlo.
Un beso.

A continuación, la carta de Virginia:

“¿Cuántos muertos hacen falta?

Leo llena de rabia e impotencia en el periódico del domingo y del lunes las noticias de las muertes de Martín e Isidro con sus motos contra los malditos guardarraíles, y la opinión de Fernando Sanz (con la cual estoy de acuerdo totalmente), y no puedo reprimir las lágrimas. ¿Por qué? Porque yo, el 11 de diciembre pasado perdí a Jesús, el amor de mi vida, de la misma manera.

Se cayó con su moto y un maldito guardarraíl asesino le mató en el acto y acabó con su maravillosa vida con sólo 33 años… y acabó con nuestros planes de pareja y todos nuestros proyectos e ilusiones. Acabó con nuestro amor, porque aunque yo vaya a estar enamorada de él toda la vida, no lo tengo a mi lado… y eso hay que vivirlo para saber lo que es.

Y hay un padre y una madre que nunca más podrán disfrutar de ese hijo y de las alegrías que les iba a dar (entre otras cosas, ya no podemos hacerles abuelos) Y hay tres hermanos que toda la vida han sido cuatro y ahora son sólo tres (y eso es como cuando a una silla le falta una pata y cojea) Y hay toda una inmensa familia que nunca más verá a su primo, su sobrino, su tío, su ahijado, su nieto, su cuñado, su yerno. Y una empresa que sin él no tiene el mismo sentido, tiene la pena de sus compañeros: su padre, su cuñado y Ramón.

Y hay una cuadrilla de amigos maravillosos que ya no somos 20, somos 19 (yo soy la impar) con mil historias vividas, y las que quedaban por vivir, que ya no pueden ni tomarse una caña con él, ni reírse con él y disfrutar de la vida como lo han hecho hasta ahora. Y cuento todo esto porque yo le prometí a Jesús que iba a hacer todo lo que pudiese por conseguir que se cambiasen los malditos guardarraíles asesinos, porque él es el seis mil y pico muerto por ese motivo, Martín e Isidro son también el seis mil y no sé cuánto y no hay derecho.

¡Ya está bien! No son números, son personas. Y pierden su vida, y sus familias y amigos pierden parte de su vida con ellos (yo, personalmente, ya no tengo mi vida tan feliz, tengo una vida rara que no sé cuánto durará) Por eso me pregunto: ¿cuántos muertos más le hacen falta a la Administración y sus responsables para evitar esta auténtica sangría? Y esto sin contar los 5.000 y pico amputados y a los ciclistas, de los cuales no tengo cifras pero sé que son muchos. Yo me he movilizado porque no me da la gana de que nadie pase por esto (tengo ya 1.000 firmas, pero hace falta que la gente se conciencie) Todas mis fuerzas para las familias de Martín e Isidro y, si queréis uniros a mi lucha, tenéis todo mi apoyo.”

Esta carta la encontré en el blog de Javier Costas. Un joven, que áun siendo joven,  se dedica también a la Seguridad Vial.

Publicado martes, 07 de noviembre de 2006 20:48 por FZ_madredHelena
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El sentido del humor

Disculpad mi falta de sentido de humor. Es otra de las cosas que he perdido. ¡Se pierden tantas! Pero sobre todo, eso, el sentido del humor.

Se forma una mueca en la cara mitad rictus, mitad sonrisa, mitad cara triste, mitad cara boba. Es como si los músculos se agarrotaran y se dispusieran para hacer una cara que no traduzca todo el dolor que sufres.

De ahí esa especie de sonrisa tonta, pero totalmente falta de humor.

Por ello, disculpadme mis comentarios sobre la falta de veracidad de algunos comentarios. ¿Qué más me da si es verdad o es mentira?, lo importante es que alguien quiera decirme algo, aunque no lo sienta o aunque sienta lo contrario o aunque diga que es quien no es.

Gracias, por estar ahí.

Publicado lunes, 06 de noviembre de 2006 21:00 por FZ_madredHelena
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La tragedia de una madre

Carta publicada en elperiodico.es, 3.11.2006, seguida de mi carta escrita a esta madre llamada Carmen Riera)

LA TRAGEDIA DE UNA MADRE
¿Cómo se lo explico?
Carme Riera
Sant Esteve de Palautordera
Tengo tres hijas de 13, 7 y 4 años. Hace tres meses, se quedaron sin padre porque un vehículo se les echó encima causándole la muerte instantánea. Aparte del trauma que les supuso el accidente, ya que las tres iban con él en el coche, es muy duro intentar que entiendan que la persona que le causó la muerte no tendrá ningún tipo de castigo, que seguramente seguirá conduciendo y sus hijos vivirán una vida que para los míos no será la misma. Al leer que el fiscal especialista en tráfico del TSJC reclama juzgados específicos para los delitos viarios me alegro porque veo que hay gente que lucha porque la situación cambie, ya que no nos tenemos que conformar con la indemnización económica.

Querida amiga de desgracia:
Me imagino por lo que estás pasando. Si yo con mis años, medio siglo, no logro entender algo parecido a lo que describes tú, ni logro creerme la muerte de mi hija, como unas niñas tan pequeñas lo van a entender.
Aunque, los niños tienen una lógica aplastante y lo ven todo desde una perspectiva más natural. Seguro que entienden como natural que la justicia va años por detrás que la sociedad y qué, lo que nosotros aún nos cuestionamos o no podemos imaginar o creer, porque seguimos creyendo en la justicia, ellas puede que lo vean como una realidad sin más.
Pero no les haga perder la inocencia. Espera a que sean mayores para que se desilusionen o luchen por cambiar este mundo. No les trasmita nuestra desesperanza y piensa que tienes mucha suerte.
Sé que esto no te va a reconfortar, porque si a mí me lo dicen tampoco me lo creo, pero te lo digo desde mi posición de madre sin hijos. Tú tienes 3 hermosas criaturas, que serán tu motor para seguir adelante. Ellas son tu futuro y nuestro futuro. Quizás sean la pieza para que todo esto cambie.
Mi marido y yo pensamos que lo que le pasó a nuestra hija no le debería pasar a nadie, pero puestos a no poder evitarlo, hubiéramos querido que en su lugar estuviera uno de nosotros, que ya habíamos vivido mucho más que lo que ella vivió (20 años)
Tu marido seguro que pensó lo mismo.
El presunto culpable de la muerte de mi hija seguro que está conduciendo, no le retiraron el carnet, hasta que no se produzca el juicio. Ya ha pasado año y medio. De lo que no estoy tan segura es de que no vaya a recibir castigo. No quiero perder la esperanza, quiero seguir pensando que habrá justicia, aunque la condena siempre será menor que para nosotros.
A nosotros nos han condenado de por vida.
Esperemos que, efectivamente, el nombramiento de Bartolomé Vargas como Fiscal de Sala coordinador de Seguridad Vial, si el gobierno lo aprueba y la creación de esta fiscalía, implique, modernice y elimine las demoras en las vistas y el castigo de estos casos.

Las muertes por salida de la vía o invasión del carril contrario son en gran mayoría, producidas por algo o alguien, casi siempre, las producen los contrarios, los que normalmente apenas tiene daños y nuestros muertos entrar a formar parte de la estadística, no son considerados víctimas aniquiladas por un arma tan mortífera como una pistola: un coche.
Ten fuerza para sacar adelante a esas tres criaturas.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado domingo, 05 de noviembre de 2006 8:35 por FZ_madredHelena
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El Dolor

¿Cuánto dolor se puede aguantar?. Nunca lo sabrás.

¿Cuánta pena se puede soportar?. Nunca lo sabrás.

¿Cuánto puedes sobrevivir?

¿Cuánto , cuánto, cuánto?

Tanto como logres vivir.

¡Cómo te quiero, como te echo de menos!

Mi niña, mi niñita, mi vida entera.

Mi compañera, mi equipaje, mi vida, mi coraje.

Mi Helena.

«Aunque mi amado cuerpo bajo tiera esté

escríbeme a la tierra, que yo te escribiré»

Que me la devulevan , que yo la quiero, la necesito, la espero, devuelvemela, aunque sea un ratito.

Flor, madre de Helena.

Publicado viernes, 03 de noviembre de 2006 22:06 por FZ_madredHelena 

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Carta a una madre de Zaragoza

Me acabo de enterar de otra madre de Zaragoza que perdio a sus dos hijas.

Me quedo sin palabras. Esos padres aun no quieren saber de mi, normal. perder una hija, un infierno, perder dos… no existe palabra para definirlo.

Desconozco los detalles de este accidente, pero en los que existe un presunto culpable, si estas personas supiesen el dolor que nos producen, si fuesen conscientes, se moririan en el acto.

A veces pienso, c’omo puedo querer morir si seria la otra persona la que deberia pedirlo a gritos?. Pero la otra persona no lo puede saber.

Creo que no tienes mas hijos, si es asi piensa que si los tienes, todos los jovenes de la edad de tus hijas son tus hijos y hay otra persona mas, que si queria a tu hija, estara tambien mal, esta vivo, pero un poco muerto. El tambien necesita ayuda, mucha.

No tengo mucho para poderte ayudar, apenas me puedo ayudar a mi misma, pero nos tenemos las dos. Siento tu dolor como si fuera mio. No tengo nada mas que decirte, porque no existen palabras, solo lagrimas, las que aun tengo por mi hija, las que tengo por tus hijas.

No puedo seguir. Un beso muy fuerte.

Flor, madre de Helena.

Publicado miércoles, 11 de octubre de 2006 8:37 por FZ_madredHelena
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Conductor en Prácticas

Alguien debería poner un poco de cordura en todos los cambios que se están llevando a cabo con relación a la Seguridad Vial y las Normas de Trafico.
Volviendo al tema. No podemos hacer y soportar todos los cambios a la vez. El ser humano necesita tiempo para adaptarse y aunque esta vida de prisas afecte a todos los ámbitos, desde la DGT, igual que esta pidiendo menos velocidad, también tiene que ir a menor velocidad para introducir mas cambios.
NO. No estoy de acuerdo con el «conductor en practicas» a los 16 años.
Si les estamos pidiendo a nuestros jóvenes que tengan paciencia, que no consuman su vida en unos instantes, por otro lado no podemos ir pensando en adelantar la edad de obtener el carnet de conducir.
Con 16 son aun unos niños, unos adolescentes que no necesitan complicarse mas la vida. No deben beber, no deben fumar ¿Por qué van a tener que conducir?.
No soy partidaria de retrasar la edad, pero como el chiste «tampoco se me adelanten».
¿Qué en otros países a dado buenos resultados? En otros países llevan años con otra clase de educación, con el carnet por puntos y con unas leyes más severas para los infractores.
Por favor, no nos volvamos mas locos de lo que ya estamos. Enseñemos a nuestros niños y adolescentes «Seguridad Vial» en los colegios, enseñémosles valores sobre solidaridad, ciudadanía, educación, ética, etc.
Cuando estos futuros conductores sean personas responsables, ya habrá tiempo de ponerles en una carretera, donde siempre habrá alguien que no ha sido educado de esta forma que hará lo posible por quitarles la vida.
¡Por favor madres!, no dejéis que haya un elemento mas que ponga en peligro la vida de nuestros niños. Además, tenemos ejemplos de accidentes espantosos de jóvenes que conducían acompañados por mayores, por ejemplo el joven de Galicia. Si, ya sé que los coches no estaban preparados para ello, pero no les parece demasiado.
¿Es que no hay nadie en esta sociedad que tenga un poco de cordura?

Publicado lunes, 09 de octubre de 2006 9:07 por FZ_madredHelena
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Padres

Hasta para eso tenemos suerte las madres. El termino «Madre» lo dice todo. En cambio no es lo mismo decir «Padres», estarían incluidos los padres y las madres.

Sí tenemos mucha suerte de ser madres.
Tenemos vida, damos vida, repartimos vida, compartimos vida. El padre está ahí en segundo plano. La mayoría de las veces se pierde más que nosotros ver crecer a sus hijos. La mujer sacrifica parte de su vida profesional por los hijos. Él sacrifica su vida con sus hijos por su vida profesional. Esta sociedad está montada así.
Parece que los hijos son más nuestros que de ellos. No es verdad.
El padre de Helena es un hombre maravilloso. Lo es desde hace 30 años, los años que hace que le conozco. Fue mi príncipe azul cuando llegó a mi vida. Mi amigo y compañero, el hombre con el que crecí, maduré, con el que quise tener un hijo y sobre todo fue un formidable padre.
Ahora los jóvenes padres comienzan a disfrutar de sus hijos haciendo las mismas tareas que las madres. El padre de Helena hace casi 22 años que ya las hacía.
Mantenía con la niña de sus ojos una relación muy especial. Yo era la cuidadora, él, el juego, yo la madre protestona, él, el cómplice. Yo me ocupaba de las comidas y los consejos, él, de los estudios y los juegos. Ambos, de quererla mucho.
Por eso ambos estamos sufriendo. Puede que él más que yo, en silencio.
Mi amigo, mi amante, mi compañero, ¡Cuánto lo siento!. Tú si que fuiste un buen padre, un buen ejemplo. ¡Lástima no poder seguir siéndolo!
¡Cómo te quiero!

Publicado martes, 03 de octubre de 2006 19:46 por FZ_madredHelena
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Noviembre y las Víctimas de Accidentes de Tráfico

Como cada año y desde 2005, el tercer domingo de Noviembre se conmemora el “Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico”, según lo estableció la Organización Mundial de la Salud. Pero este año, además, se llena de eventos, celebraciones y conmemoraciones en muchos lugares de España. Cada vez más.

Al principio fue solo la asociación Stop Accidentes, pero han surgido otras asociaciones y otras que anteriormente colaboraban con ésta, se han emancipado totalmente y tienen celebraciones estos días.

Así sucede con “Vida en la Carretera”, asociación de afectados por la violencia vial, a la cual pertenezco, en la que la mayoría de sus integrantes fueron los responsables de que el día de las víctimas se hiciese visible en el Retiro, desde hace años,  llenándolo de cruces blancas y nombres:

Y el año pasado con corazones partidos llenos de nombres y fotos:

Este año “Vida en la Carretera” lo celebra por primera vez en Coslada.

 

 

También una asociación de muy reciente creación, Lola Velayos “No más vidas rotas”,  conmemora este día en Segovia.

Pero hay otras asociaciones, que no son de víctimas, pero que se encuentran implicados en la disminución de víctimas y en la enseñanza de la seguridad vial que también conmemoran este día con actividades especiales, como es el “paseo en bici” que ha preparado Seguridad Vial de Mairena de Aljarafe, con mi amigo Eduardo Barrero al frente, y que patrocina un centro comercial.

O como las jornadas Técnicas de Educación y Seguridad Vial que inicia justo al día siguiente de las víctimas la asociación ATESVEX, los días 19 y 20 en Badajoz y a las que tengo el honor y placer de haber sido invitada.

Pero el día 25, nuevamente, hay otra celebración por las víctimas: La carrera Ponle Freno

Y me encuentro feliz, porque todas ellas han adoptado el lazo naranja de las víctimas. Ese lazo que un día ideé y pensé que debía identificarnos y que ya es “El lazo de las víctimas”. Más allá del logo de cada asociación. Un lazo naranja, que se hiciese tan famoso como el rojo del Sida o el rosa del Cáncer. Porque por número de víctimas somos tan numerosas como esas otras enfermedades producen.

El primer lazo naranja

Han sido siete años colaborando con asociaciones, ayudando y aportando ideas. Asistiendo a jornadas sobre seguridad vial. Poniendo voz como víctima y rostro a ese número frío de cifras. Pero sobre todo, intentando sobrevivir y que la muerte de mi hija, Helena, no fuera una muerte absurda y en vano. Exactamente lo mismo que llevan años haciendo otras personas afectadas.

Este año que hay tantas celebraciones, y que mis circunstancias personales no son del todo las mejores, me siento dividida. Porque me gustaría estar en cada una de ellas. Porque cada una tendrá ese lazo naranja. Porque a cada una he hecho mi pequeña aportación: aconsejando, arropando, colaborando, criticando. Y porque estoy segura que en cada una de ellas el nombre de Helena va a estar presente, porque en algunas de estas conmemoraciones se leerán “Los cuentos del Hada Helena” y hasta se repartirán unos marcapáginas con consejos de seguridad vial del “hada Helena”.

Si queremos que esta pandemia del siglo XX, y que se extiende al siglo XXI, no siga creciendo y sí disminuyendo, éste es el mensaje que debemos pasar: Todos Implicados, todos comprometidos.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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