¿Calidad de educación? Carta al director El País

¿Calidad de educación? Cartas al Director El País

Cartas al director de El País

Esther Tejedor Carrillo – IES María Moliner. Laguna de Duero, Valladolid – 18/09/2007

Desde el momento en que nos lo comunicaron, decidimos hacer público nuestro problema. Por si alguien encuentra una explicación lógica que darnos. La Administración ha decidido que en nuestro instituto haya un recorte de profesorado y, como consecuencia, no podemos cursar dos asignaturas imprescindibles para poder acceder a las carreras que queremos estudiar. Somos seis de los mejores expedientes del instituto y así se nos valora. ¿Qué importa que con 17 años tengamos muy claro nuestro futuro inmediato? ¿Qué son seis alumnos de 2º de Bachillerato en la inmensidad del sistema educativo? Eso sí, al final del curso se publicarán datos de fracaso escolar… Simples números nos consideran y como números nos tratan. El problema es tan incoherente como la única «solución» que nos queda: dos profesoras van a impartir, voluntariamente y sin ninguna remuneración, cuatro clases más a la semana. Queremos, a partes iguales, reivindicar una verdadera calidad de educación pública y agradecer a estas profesoras, que conocen y valoran nuestro esfuerzo, ese tiempo que van a dedicarnos. Por darnos esta oportunidad, por creer en nosotros y en nuestro futuro. Gracias.

Publicado miércoles, 26 de septiembre de 2007 19:54 por FZ_madredHelena

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La madre de Sandra quiere ir al Parlamento Europeo

La madre de Sandra quiere ir al Parlamento  Europeo

La madre de Sandra Palo se ha vuelto a recuperar. Después del golpe de la puesta en libertad vigilada de unos de los asesinos de su hija y no poder mostrar su rostro a la prensa, ella está dispuesta a luchar nuevamente.

Esta vez quiere ir hasta el Parlamento Europeo, para protestar por la ley del menor.

Creo que es una madre valiente,  que tiene la fuerza que le ha dejado su hija y que no va a parar.

¿Quién no haría lo mismo?

Suerte Mª del Mar con este nuevo objetivo. Sabes que tienes el apoyo de muchas madres, de las que han perdido y de las que no han perdido a sus hijas.

Publicado martes, 25 de septiembre de 2007 20:23 por FZ_madredHelena
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Educación, servicio menguante. Cartas al director El País

Educación, servicio menguante. Cartas al director El País

Cartas al director de El País

Educación, servicio menguante

Jesús Durán Palmero – Cabrerizos, Salamanca – 21/09/2007

 

Estoy cansado. Soy profesor de secundaria en el instituto de Guijuelo y estoy cansado. Este instituto surgió al implantarse la LOGSE hace ya 10 años y es el único centro de secundaria que atiende a una amplia zona de la provincia de Salamanca. Integró varios centros anteriores por lo que se compone de tres recintos separados entre sí por una carretera y 400 metros. Sí, han entendido bien, para cambiar de clase lo mismo alumnos que profesores podemos tener que recorrer casi medio kilómetro y cruzar una carretera. Esta circunstancia complica extraordinariamente la organización y la vida cotidiana del centro y supone un esfuerzo complementario por parte de todos los miembros de la comunidad educativa. Alguien pensará que la administración educativa de la Junta de C. y L. habrá tomado medidas para compensar estas dificultades, nada más lejos de la realidad.

 

Desde su creación el instituto tenía servicio de transporte y comedor, con el tiempo se implantó un ciclo formativo y un curso de garantía social. Nunca hubo más personal de administración y servicios que el que corresponde por número de alumnos, pero sí teníamos un par de jefes de estudios adjuntos que permitían un mejor control del centro.

 

A los dos o tres cursos asumió las competencias la Junta y empezaron los recortes. Primero un jefe de estudios adjunto menos. A continuación, dejó de impartirse el ciclo formativo. Después de un duro trabajo para implantarlo y haber conseguido que incrementase sus alumnos paulatinamente, comunican un julio que no se impartirá al curso siguiente no porque al comenzar no hubiese suficientes alumnos matriculados sino porque ¡en mayo! no había suficientes preinscripciones. Eso sí, sigue figurando como si se impartiese.

 

Un par de cursos más y desapareció el servicio de comedor «porque los padres así lo aceptaron» después de que durante un curso les preguntasen cuatro o cinco veces si querían que al siguiente lo hubiese. El curso pasado ya no hubo grupo de garantía social y la excusa fue más o menos la misma que para el ciclo. Este curso han quitado otro jefe de estudios adjunto.

 

Seguimos recorriendo 400 metros y cruzando una carretera para cambiar de clase. Me toca ser jefe de estudios. Estoy de baja. Lo más probable es que sea cáncer. También lo más probable es que no sea grave. Nadie me sustituirá. Tampoco sustituirá nadie a la administrativa que está de baja ni se cubrirá la plaza que está libre en la oficina. Todo el trabajo recaerá sobre mis compañeros del equipo directivo que ahora son tres en vez de cuatro. Y lo sacarán adelante. Y no pasará nada. Estoy cansado.

 

Publicado lunes, 24 de septiembre de 2007 21:12 por FZ_madredHelenaEditar
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Cumplir años sin los hijos

Cumplir años sin los hijos

Cumplir años sin los hijos es, además de un  nuevo sufrimiento, una contradición de la naturaleza.

¿Cómo puedes felicitar a la persona que está sufriendo como tú?

Helena no olvidaba ningún cumple, para ello tenía sus agendas.

Esta es la última agenda de Helena, era el año 2005.

Y  la última anotación del cumple de su padre.

Era demasiado previsora, ya que no llegó a esta fecha.

También estaban recogidos muchos más cumples a los que no llegó, de familiares, de amigos.

A veces, siento más tu pérdida

por la pérdida de él

A veces, me conformaría con ternerla,

si no la tuviera él

(La madre de Helena)

Una secuela más de los accidentes de coches.

 

 

Publicado martes, 18 de septiembre de 2007 18:33 por FZ_madredHelena
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Culpables por sufrir. EPScartas

Culpables por sufrir. EPScartas

«Culpables por sufrir» es el título de la carta de esta semana del EPS de El País.

Está escrita por José Manuel Díez Alonso.

Entiendo por qué ha sido elegida como carta de la semana y me adhiero a  lo que en ella se dice.

No sé si esta sección de El País existe en digital, pero ante la imposibilidad de encontrarla, voy a reproducirla aquí, mecanografiándola.

«Jaime Rosales es un director de cine y sus respuestas son valientes, sensatas, lúcidas, radicales. Una de sus apreciaciones es que cada vez más el sufrimiento es doble, por oculto. Nos hemos acostumbrado a eliminar el sufrimiento de nuestras vidas- El dolor no cotiza, es incomodo. La consecuencia es que por miedo a ser rechazado lo ocultamos. Y cuando el sufrimiento no puede ocultarse, nos alejamos de los demás, porque sabemos del rechazo. Hay que aparentar siempre buen humor, suficiencia.

Quien sufre, quien no está de buen humor, molesta, acaba siendo un incordio, alguien despreciable que no valora lo que tiene…Por eso programas como Hablar por hablar (cadena SER) son un éxito. Se habla con desconocidos lo que no puede decirse a un amigo. Porque ahí, en las ondas, muchas `personas encuentran la oportunidad de hablar de lo que les importa y no es considerado de buen tono. «No me vomites encima», oí una vez a quien adoptaba estas palabras como una divisa en su blasón. Luego supe: lo que ella llamaba «vomitar» en los demás era una inmensa, una gigantesca y acuciante necesidad propia de desahogarse. De ahí ese doble dolor: sufrir y sentirse culpable por sufrir.»

Esta carta me ha hecho reconocerme en ese intento de ocultar el dolor ante los demás.

Es cierto que nadie quiere estar en un ambiente de dolor. Es mucho más agradable un ambiente de risas y distensión por parte de los que no sufren el dolor. Pero los propios que lo sufren hacen lo imposible, también, porque no se les note y por no sufrir ellos mismos.

Pero eso es imposible.

Es cierto que a las personas con gran dosis de tragedia se les huye. Por si acaso se pega. Hay quien lo justifica con un no saber que hacer, no saber que decir para no recordar, para no dañar.

¡Qué ilusos! Los que hemos tenido la desgracia de sufrir por la pérdida de un ser querido, no necesitamos nada para recordarle, porque está ahí siempre, a todas horas. Todo y nada nos lo va a recordar.

Y así, los falsos amigos desaparecen.

Y los que sufrimos, nos sentimos más culpables aún por no transmitir felicidad y alegría. Esa que muchos nos reclaman, a veces porque es lo que les gustaría para nosotros, pero también, porque les supone menos esfuerzo estar con nosotros de juerga que llorando.

Los hay que quieren que todo sea como antes, cuando ya nada puede ser igual, los que creen que demoramos demasiado nuestro dolor, que ya es hora de recuperarse y hasta los que les molesta el color de nuestra ropa.

Recuerdo que en una entrevista a Pilar Manjón, la periodista le preguntaba algo así como “cuando abandonaría el negro de su vestimenta”. Ella le dio una buena contestación.

Aquellos que tienen una vida maravillosa, llena de felicidad y alegría sí deberían preocuparse por no tener más momento de buen humor, que hay muchos que no lo tienen. A la vez, deberían asombrase y valorar mucho más que, quien no tiene motivos para esta felicidad, sea capaz de seguir viviendo y soportar la felicidad de los demás.

Lo de «ponerse en el lugar del otro» no cuenta en temas de dolor.

Ya duermen en su tumba las pasiones

El sueño de la nada;

¿es, pues, locura del doliente espíritu,

o gusano que llevo en mis entrañas?

Yo sólo sé que es un placer que duele,

Que es un dolor que atormentando halaga,

Llama que de la vida se alimenta,

Mas sin la cual la vida se apagara.

Ya duermen en su tumba las pasiones. Rosalía de Castro

Dedicado a mis amigas y amigos, que lloran y ríen conmigo, sin pedir nada a cambio.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

Publicado jueves, 13 de septiembre de 2007 14:38 por FZ_madredHelena
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Mis visitas al cementerio

Mis visitas al cementerio

Mis primeras visitas a un cementerio, consciente de lo que ello significaba, comenzaron a producirse cuando tenía 18 años.
Mi primo Jesús, un joven de 16 años, con un carcinoma igual que uno de los hijos de Kennedy y por la misma época, no lo superó. España, en aquellos tiempos, distaba mucho de tener una medicina parecida a la de Estados Unidos.
Mi primo, que más que primo fue como un hermano, llegando a convivir con nosotros durante algún tiempo, fue el primer golpe que recibí de esta dura vida.
No podía visitar con frecuencia el cementerio donde se encuentra, porque me queda un poco lejos, en Tarragona, pero en aquel tiempo, era un cementerio precioso. Cumplía todos los requisitos de la canción de Serrat: «En la ladera de un monte, más alto que el horizonte quiero tener buena vista…cerca del mar…
Sí, así era el primer cementerio que visitaba por alguien muy querido y muerto en la flor de la vida.
Pero salvo a este, no me gustaba ir a los cementerios, es más, casi nunca cumplía con la misión social de ir al cementerio cuando se moría alguien conocido. No podía, sentía vergüenza, el muerto parecía más mío que de nadie.
Ahora, tengo la necesidad de ir con mucha frecuencia.
El cementerio donde reposa mi hija es también muy especial. Un manto verde, salpicado por miles de flores y algunos árboles es ahora su techo. Un cementerio al estilo americano, donde no existen grandes tumbas ni mausoleos. Rodeado de naturaleza y ligeramente elevado, desde allí casi divisa nuestra casa.
Sólo le falta el mar para que también fuera como en la canción de Serrat.
Al principio, sólo visitaba a mi hija, no tenía a nadie más allí, pero poco a poco, este cementerio se va llenando de jóvenes, que nunca conocí, pero que por desgracia, han seguido el mismo camino que mi hija.
Ahora, cada vez que voy, tengo que hacer un recorrido y a veces, comparto las flores que llevo a Helena con estos otros jóvenes.
Me preocupa que mi recorrido, cada vez, es más largo.
«Tierra sobre el cadáver insepulto
antes que empiece a corromperse…, ¡tierra!
Ya el hoyo se ha cubierto, sosegaos,
bien pronto en los terrones removidos
verde y pujante crecerá la hierba.

¿Qué andáis buscando en torno de las tumbas,
torvo el mirar, nublado el pensamiento?
¡No os ocupéis de lo que al polvo vuelve!
Jamás el que descansa en el sepulcro
ha de tornar a amaros ni a ofenderos.

¡Jamás! ¿Es verdad que todo
para siempre acabó ya?
No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad.
Tú te fuiste por siempre; mas mi alma
te espera aún con amorosa afán,
y vendrás o iré yo, bien de mi vida,
allí donde nos hemos de encontrar.
Algo ha quedado tuyo en mis entrañas
………….que no morirá jamás,
y que Dios, por que es justo y porque es bueno,
………….a desunir ya nunca volverá.
En el cielo, en la tierra, en lo insondable
………….yo te hallaré y me hallarás.
No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad.»

Era apacible el día. En las orillas del Sar. Rosalia de Castro.
Publicado miércoles, 05 de septiembre de 2007 20:28 por FZ_madredHelena
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La princesa del pueblo. Unos hijos sin madre

La princesa del pueblo. Unos hijos sin madre

Se cumplen 10 años de la muerte de la princesa Diana de Inglaterra.

Dicen que ha sido el accidente más investigado pero los resultados definitivos son pocos esclarecedores para todo lo que se ha hablado, supuesto, sugerido, etc.

La velocidad y el alcohol también afectaron a la vida de una princesa. Hablan de una velocidad de más de 200 Km, de un índice de alcohol en sangre de 1,75 en el conductor, así como implicación de otro coche o de la posible culpa por el seguimiento de los paparazzis y por qué no, la particular incidencia del lugar donde ocurrió.

Su muerte fue también algo más que sirvió para certificar ese titulo de “Princesa del pueblo”, muriendo de una forma muy habitual hoy en día.

Pero, para sus hijos, supongo, no era una princesa, era su madre y la carretera se la arrebató.

El resultado, como siempre, es el mismo que en otros accidentes, muerte.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado viernes, 31 de agosto de 2007 22:26 por FZ_madredHelena

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Sellamaba Edurne Casado Ibarra

Se llamaba Edurne Casado Ibarra

La joven de mi artículo «morir sola», se llamaba Edurne, tenía 19 años, mejor dicho, no llegó a cumplir los 19 años, el domigo 26 de Agosto era su cumpleaños.

Cuando escribí esa carta «morir sola», no sabía la cantidad de coincidencias que tenía esta nueva muerte con la de mi propia hija.

Edurne viajaba en un «Clio», como mi hija, era morena, como mi hija, y era también hija única, como mi hija.

Qué más puedo decir:

«No, no puede acabar lo que es eterno/Ni puede tener fin la inmensidad»

En las orillas del Sar. Rosalía de Castro

Vuestro dolor es mío, porque antes, ya fui yo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado jueves, 30 de agosto de 2007 22:14 por FZ_madredHelena
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Si supieras lo que te quiero

Si supieras lo que te quiero

Helena pidiendo besos

¿Creéis que nuestros hijos saben lo que les queremos?

Yo me he hecho esta pregunta miles de veces. Siempre he pensado que es algo que les debe de importar mucho, a lo largo de su vida.

Primero cuando son pequeños porque es vital para su supervivencia y porque aún no tienen capacidad para saber que, lo que hacemos con ellos, ya es respuesta a esta pregunta.

Después, cuando creemos que son mayores y lo dan por sabido, de vez en cuando, hay que recordárselo.

Nosotros creemos que lo saben, lo damos por hecho y ellos creen que es una obligación y un derecho por haberlos traído a este mundo, pero, ¿A quién no le gusta, de vez en cuando, que le digan “Te quiero”?

Somos más adultos que ellos, se supone y, sin embargo, vamos reclamando “un te quiero” de nuestra pareja, de nuestros hijos, nuestros amigos, e incluso, con diferencia, de nuestros jefes cuando reclamamos que valoren nuestro trabajo.

Pero ¡Cuánto nos cuesta decir “Te quiero”!. Nos avergüenza, creemos que nos hará vulnerables,  que se reirán de nosotros, que nos buscarán las cosquillas, etc.

Cuando insistí en ver a mi hija, aunque me recomendaban que no lo hiciera, por cierto, si algún día, ojalá no tengáis que pasar por ese trance, perdéis a un hijo, no os neguéis a verlo. Es necesario y bueno para el proceso de duelo.

Pues como decía, cuando vi a mi hija, mi despedida fue un beso y “te queremos”

Quizás ella ya no me oyó, pero yo necesitaba decírselo, por todas las veces que ya no se lo podría decir, por todas las veces que no se lo dije a tiempo.

Yo creo que no sabemos lo que nos quieren nuestros padres hasta que somos también nosotros padres. Entonces es cuando te das cuenta de lo que se quiere a los hijos.

Pero y los hijos ¿Saben lo que les queremos?

Sólo saben que les compramos todo los que nos piden, que queremos darles la mejor educación, que nos importa si beben o se drogan, que no queremos que les pase nada, pero, si supieran los que les queremos…

Si supieran que nuestra vida se acaba si mueren ellos, si supieran que los que sufren cuando ellos se van somos nosotros, no ellos, si supieran que nuestra vida tenía sentido por ellos, si supieran que cada vez que decimos “no” nos duele más que a ellos, si supieran que son fruto del sexo por amor de los casados (la mayoría) y que ese sexo es más que eso, si supieran lo que les queremos

Flor Zapata, madre de Helena.

Publicado lunes, 27 de agosto de 2007 22:51 por FZ_madredHelena

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Morir sola

Morir Sola

Hoy se me abrían las carnes cuando leía esta noticia:

Joven encontrada en un terraplen a consecuencia de un accidente. Había desaparecido el sábado.

Si cada fin de semana es estremecedor ver el número de jóvenes que pierden la vida en las carreteras, hoy, después de esta noticia, no he podido por menos que considerarme afortunada de haber perdido a mi hija, supongo, rodeada de bomberos, personal sanitario, y algún coche que quiero pensar pararía.

 

¡Qué terrible! ¡Pobre joven! ¡Pobres padres sin saber dónde estaba su hija!

 

La noticia dice: “El accidente se produjo en el kilómetro 89 de la N-232 (Tudela-Castejón), en una carretera provisional puesta en servicio el día 21 con motivo de las obras para el desdoblamiento de esta carretera”.

 

Y los familiares habían denunciado su desaparición el sábado. O sea, en sólo cuatro días este tramo se ha llevado una vida y fue descubierta porque fueron agentes a concluir otro accidente que había pasado la noche anterior.

 

¿No habría que plantearse  cerrar ese tramo antes de que se produzcan más accidentes?

 

A los familiares de E.C.I., (es horrible tener que poner estas iniciales, parece como si hubiera hecho algo malo, no entiendo por qué no se utiliza el nombre completo), os acompaño en vuestro dolor, porque antes, ya fui yo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado lunes, 27 de agosto de 2007 22:22 por FZ_madredHelena
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