A mis 95 años

A mis 95 años

Este es el título del blog que ha empezado a escribir María Amelia, nacida en Muxía.

Según se presenta ella misma … » Para mi cumpleaños, mi nieto, que es muy cutre, me regaló un blog…»

Es una suerte para María Amelia tener un nieto y sobre todo un nieto que la pone al día de las nuevas tecnologías. Claro, que ella también tiene mucho mérito.

En el Ciberp@aís de hoy he podido ver la dirección de su blog y prometo visitarlo.

Enhorabuena María, no todos los que tienen un blog tienen la suerte de aparecer en la sección del País.

Te deseo mucha suerte, estaremos en contacto:

http://amis95.blogspot.com

Publicado jueves, 11 de enero de 2007 20:58 por FZ_madredHelena
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Las madres ecuatorianas

Las madres ecuatorianas

Hace algún tiempo, cuando el fenómeno de la inmigración no era tan habitual, cuando muchas mujeres llegaban solas a nuestro país para trabajar en nuestras casas o para cuidar a nuestros hijos, me llamaba mucho la atención las caras de estas mujeres.

En muchas de ellas había una mirada triste, una cara llena de amargura. Eran las primeras mujeres que llegaban habiendo dejado atrás, la mayoría, a sus hijos o a sus maridos al cuidado de otrass mujeres, sus madres.

Recuerdo a una de ellas que trabajaba en casa de unos vecinos, cuidando a los niños y su cara estaba siempre triste. No podía remediar hacerme una pregunta ¿Cuántos niños se habrá dejado?, ¿qué pensará cuando juega con estos otros niños?. Después dejó de trabajar aquí y pasado bastante tiempo, cuando la volví a ver por el pueblo, su cara estaba más sonriente y le precedía una niña, con su mismo tono de piel, que corría por delante de ella y llevaba el atuendo de acabar de salir del colegio.

Las madres sudamericanas han sido ejemplo de muchas cosas y situaciones y lo siguen siendo. No hay nada más que recordar las abuelas argentinas; las que pusieron en marcha «las ollas comunes» en los pueblos más pobres. Recuerdo a una de ellas, muy especial, creo que se llamaba Maria, no estoy segura, creo que Colombiana, que después de una entrevista en la radio que me impacto especialmente, y a los pocos meses la guerrilla la mató, me llevó a hacerme de Intermon; las peruanas en su lucha por la tierra y tantas otras en su lucha por la educación de la mujer y sus derechos.

Pero hoy quiero recordar especialmente a las madres ecuatorianas, a las madres de las dos víctimas de los atentados de Barajas, porque a partir de ahora, la tristeza estará de aquí y allá, por que ellas son dos madres sin un hijo, por la incomprensión, la violencia innecesaria, la desidia de tantos y la culpa de todos.

Un beso para ellas de otra madre sin hijos.

Publicado miércoles, 10 de enero de 2007 3:57 por FZ_madredHelena
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La magia de los Reyes Magos

La magia de los Reyes Magos

(Post escrito el 7 de enero de 2007, por Fz madredHelena)

A pesar de no estar Helena, que era la encargada de escribir todos los años la carta a los Reyes Magos, sus magestades de Oriente siguen siendo generosos con nosotros.

Estos son los 2º Reyes sin Helena. Una fiesta más que nos parte el corazón.

Pero aunque cada año del resto de nuestras vidas, los Reyes sigan acordándose de nosotros, nunca será igual que cuando ella estaba.

Ella cogía todos los regalos, los traía a nuestra cama, se metía entre nosotros dos y comenzábamos a abrirlos.

Tenemos tantas anécdotas, tantos recuerdos de 20 años de Reyes,

Quizás recuerdo unos muy especial para Helena. Aún vivía su abuelo José, abuelo paterno, que tuvo la desgracia de marcharse pronto. Ese año los Reyes dejaron en casa de sus abuelos una muñeca.

Pero era una muñeca muy especial. Era una muñeca que le tirabas de una cuerdecita y se escuchaba una canción sobre una ovejita.

Helena abrió la boca, abrió mucho más esos ojos tan expresivos que tenía y dijo:

– ¿Puedo cogerla un ratito? (siempre tan educada)

Su abuelo le contestó

-Todo lo que quieras, es para ti.

Helena alucinó una vez más. Ella no esperaba que fuera para ella.

Este año, nos ha acompañado en ese día su prima Margarita.

Cuando nos acostamos ninguno puso sus zapatos y cuando nos levantamos había 3 zapatos y en cada uno de ellos regalos. Creo que este año los Reyes Magos tuvieron que entrar 3 veces en casa, tuvieron que hacer 3 interrupciones, porque en vez de dormir de seguido, los tres que estábamos en casa nos levantamos varías veces.

A mí me dejaron más libros para aprendera escribir, 2 con mensaje «un hombre de Palabra» y «mujeres alteradas» y colonia. Al padre de Helena, COMO SIEMPRE, su CD con mensaje, aunque creo que este año el mensaje no es muy cierto, quizá sea porque no estaba Helena para escribir la carta.

Es un CD de Kenny G, de canciones románticas de todos los tiempos, que se titula «I’m in the mood for love …», algo así como «Estoy de humor para el amor». Debería ser cierto, pero ni siquiera es verdad.

La magia hace que a pesar de no estar Helena, por muchos sitios se siguen escribiendo cartas en nombre de ella y los reyes siguen viniendo.

Por ejemplo, Sara (algún día contaré la historia de las 3 Saras en la vida de Helena), ha pedido en su carta algo muy especial:

…cuando no hay ya lágrimas bastantes, porque alguien, cruel como un día de sol en primavera, con su sola presencia ha dividido en dos un cuerpo.

Ahora hace falta recoger los trozos de prudencia, aunque siempre nos falte alguno;

Recoger la vida vacia y caminar, otra vez, como antes, de sueños desconocidos y deseos invisible

«La realidad y el deseo» Luis Cernuda.

 Queridos Reyes Magos, por muchos regalos que sigáis repartiéndonos en el resto de nuestra vida, los que habéis traído durante los 20 años de Helena, suplen y superan todos los demás. Pero no por ello, quiero que los que siguen escribiendo la carta por Helena, se sientan ofendidos. Seguro que es Helena la que les lleva la mano.

Gracias.

Publicado domingo, 07 de enero de 2007 8:42 por FZ_madredHelena
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El día que escribí a los jóvenes

El día que escribí a los jóvenes

Para aquellas madres que quieran enseñarselo a sus hijos.

Quizás les venga bien algún día o en algún momento.

Es probable que ahora lo vean como una chorrada de una madre sin hijos.

Acordaros de que vosotras sois «la mano que mece la cuna».

El día que escribí a los jóvenes

Publicado miércoles, 03 de enero de 2007 22:32 por FZ_madredHelena

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Hija sin padres

Hija sin padres

Estoy pensando y no puedo dejar de pensar en la joven de 14 años que ha sobrevivido al accidente que le ha costado la vida a sus padres y su hermanita de 3 años, ayer en la carretera M-607, Colmenar, Madrid.

Ha sido muy cerca de donde murió mi hija, creo que en sentido contrario. En una zona donde ha habido más accidentes. En una distancia de 7 kilómetros y desde la muerte de mi hija, que yo conozca, 2 más. Total de víctimas, además de mi hija, 8.

Si me remonto a antes del accidente de mi hija, más aún.

Espero que esa joven se recupere y tenga una familia que le dé apoyo, fuerza y cariño. Para ellos será una alegría que al menos ella haya sobrevivido.

Me gustaría algún día saber de ella.

¡Sé fuerte!, te necesitamos.

Flor, madre de Helena.

Publicado martes, 02 de enero de 2007 20:09 por FZ_madredHelena
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Continuación. Un cuento en Navidad

Continuación Un cuento en Navidad

Hablaba poco, nos observaba y tosía. Pero cuando comenzábamos a cantar villancicos, él con mirada burlona y una media sonrisa, comenzaba unas coplillas que él decía que eran villancicos, que siempre decían alguna palabrota y que casi nunca podía terminar porque la tos se lo impedía. Nuestras madres exclamaban, «padre no cante eso a los chiquillos», pero nosotros cada año esperábamos que el abuelo cantara aquellos villancicos que hablaban de «pelotas» y que nosotros intuíamos que no eran las de jugar.

No había luz eléctrica, por lo que las madres preparaban pronto la cena y cuando por aquellas minúsculas ventanas ya no entraba luz del exterior, la lumbre se convertía más aún en el centro de atención, siendo también el foco de iluminación.

Cuando llegaba la hora de cenar, había que encender unas «carburas», que eran las mismas con las que el abuelo había trabajado en la mina.

Este instrumento, para los que no lo conozcan es algo parecido a una cafetera tipo italiana, de las que se ponen en las cocinas de gas. Se me ha ocurrido la comparación por la forma de funcionar. Con unos polvos, carburo, y agua, se producía una especie de explosión al acercársele una chispa o una llama, produciendo una llamarada, que después se iba ajustando a través de una boquilla dando así una pequeña luz.

Cualquier minero lo explicaría muy bién, mi explicación es muy infantil, del recuerdo de esos años, cuando te asustaban con cualquier cosa y te prohibían acercarte al fuego o jugar con él.

Cuando se iba acabando el combustible, la llama se iba debilitando, la luz desvaneciendo hasta apagarse. Esa era la señal de que había que irse a la cama.

Los más pequeños nos quedábamos a dormir allí. La habitación de los abuelos era grande, tenía una cama muy grande y muy alta, en relación con las ventanas, con los barrotes de hierro negro y unos adornos dorados, que siempre estaban relucientes como el oro. Un poco alejada de ésta había otra cama más pequeña. 

Mientras que  fui la nieta más pequeña, yo dormía con los abuelos , en el centro para no caerme de esa cama tan alta, después pasé a dormir a la otra con mis primas. Eso me gustaba más, no lo pasabamos mejor. Contabamos cosas, las mayores cuchicheaban sobre las pelotas de las que hablaba el abuelo, nos estrujábamos unas contra otras para darnos calor y nos reíamos con una risa contagiosa que no paraba.

Mi abuelo decía » a callar, como me levante con la correa …» y a nosotras nos entraba más risa aún, nos tapábamos la boca, pero no dejábamos de reír.

Cuando las primas eran más mayores, se iban esa noche, después de cenar, a cantar por las casas con otros grupos de jóvenes y mayores. Tocaban zambombas, botellas de anís con una cuchara, tapas de cacerolas, un almirez, etc. Llegaban cantando a las casas y si les abrían, les daban dulces y unas copitas de licor y en algunos sitios algo de dinero, «el aguinaldo».

Cuando pasaban por la puerta de alguna casa que habían tenido la desgracia de perder a algún ser querido, cesaban en su canto y pasaban sin hacer ruido, hasta la siguiente casa.

Así nosotras, las pequeñas, entre risas y oyendo a lo lejos las canciones de alguno de estos grupos, terminabamos por quedarnos dormidas, esperando que nos hicieramos mayores, para poder salir por la noche a pedir el aguinaldo y no tener la regañina del abuelo. 

El abuelo era un santo, nunca se levantó con la correa y así pasaban nuestras Noches Buenas, que verdaderamente eran buenas, las mejores que tuvimos, hasta que llegó la luz eléctrica a casa de los abuelos.

Era una época sin regalos, sin consumo, era una cena un poco especial porque se mataba un pollo del corral de la abuela o un pavo que habría comprado antes para engordarlo. Era especial, porque se cantaba, porque nos pasabamos horas imaginando formas con las sombras que producía el fuego o la luz tenue de las carburas y oyendo el chisporroteo de la leña. Porque escuchábamos y cantábamos una y otra vez los villancicos sobre las manos de la Virgen de tanto lavar o las cancioncillas del abuelo sobre ese hombre que se cortó las pelotas haciendo migas.

Si esta Noche Buena, hubieramos estado en casa de los abuelos, los grupos musicales habrían pasado por delante de la puerta diciendo: «schsssssssss, silencio, aquí no, en esta casa no, que están de luto».

Feliz Navidad para todos.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado martes, 26 de diciembre de 2006 9:01 por FZ_madredHelena
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Un cuento de Navidad

Un cuento en Navidad

 Para mí que vivía en un lugar donde sólo había 6 casas, ir a casa de mis abuelos era como ir a una gran ciudad.

Nada más lejos de la realidad, Ellos vivían en un barrio de casitas hechas por sus propios moradores, en una zona minera, junto a un rio y sin infraestructuras de ninguna clase.

Eran casitas bajas, hechas de adobe, con tejados de troncos y tejas. Sus fachadas estaban encaladas y tenían un friso gris o azul. Los habitantes de estas casas eran personas humildes que habían sido o eran mineros que trabajaban en las minas de carbón de la zona.

La casa de mis abuelos, comparada con la mía y no es que yo tuviera por casa un palacio, pero sí tenía los servicios más básico: luz y agua; me parecía la casita de chocolate del cuento.

Tenía una pequeña puerta y cuatro diminutas ventanas que por la noche se cerraban al exterior con unas contraventanas de madera.

En el interior, solo había tres estancias. La más grande podía considerarse comedor cocina y las otras dos habitaciones. Se comunicaban entre ellas por unos huecos adintelados con cortinas. En esta casa sólo había una puerta, la de la calle y era tan pequeña que las personas mayores cuando entraban debían bajar la cabeza. En el centro tenía un pequeño ventanuco, que cuando la puerta estaba cerrada, permanecía abierto y por la noche se cerraba.

Las ventanas, pequeñas y a muy baja altura, casi la mía, la de una niña de cinco o seis años, junto con esta puerta, es lo que hacía que me sintiera en su interior, como en el interior de la casa de un cuento.

La estancia que yo llamo salón cocina, era casi rectangular y en las paredes que no daban a la calle, había un aparador vitrina, una cantarera bajo un arco, con varios cantaros de donde se cogía el agua que se necesitara. En la otra pared un hueco donde se hacía el fuego. Una lumbre de leña y a sus lados un puchero con café y una olla con agua, siempre caliente, por si hacía falta.

El resto de muebles eran una mesa, sillas con asientos de enea, un único sillón de madera y un espejo en la pared, junto a una de las ventanas, que el abuelo utilizaba para afeitarse.

El sillón tenía un único dueño, el abuelo. Estaba situado en un rincón al lado del fuego.

Este hogar, fuego, lumbre o como le querais llamar, era el centro de la casa. Servía para cocinar, como calefacción como calentador de agua, para iluminar y como televisor. Sí digo como televisión porque lo contemplabamos como hoy podríamos mirar a la pantalla del televisor y ejercía la misma atracción, pero con una diferencia. Mirando al fuego, la imaginación la poníamos nosotros e imaginabamos formas con las llamas o con los trozos de brasas.

 El día de Noche Buena ibamos a casa de mis abuelos y antes de que las madres y la abuela prepararan la cena, los primos pequeños nos reuníamos  alrededor de ese fuego para escuchar las historias que nos contaban nuestras madres que les habían pasado y para cantar villancicos que ellas nos enseñaban.

A veces, el abuelo nos construía una zambomba, que nosotros eramos incapaces de tocar, pero que nuestra abuela lo hacía fenomenal y nosotros la acompañabamos con panderetas y carracas.

El abuelo había sido toda su vida minero y como dice lacanción, arrancando negro carbón, dejó sus pulmones. Tosía mucho. Con algunos golpes de tos parecía ahogarse. Después escupía algo en una pequeña latita que había en el rincón, con ceniza. Las hijas después de cada golpe de tos le decían «padre ¡cuándo vas a dejar de fumar?, te vas a morir».

 Continuará

 Publicado lunes, 25 de diciembre de 2006 9:18 por FZ_madredHelena

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Una sentencia ejemplar

Una sentencia ejemplar

Parece ser, que por fin, los jueces van reconociendo que hay determinadas actitudes ante el volante, merecedoras de definirse como delitos y que muchos de los accidentes de tráfico podrían evitarse.

Ya se ha emitido la sentencia contra la persona que produjo un accidente en la carretera de Badajoz a Mérida, produciendo la muerte de 5 personas, cuatro de ellos familiares: dos hermanos y sus parejas.

Esta sentencia le condena a 4 años de Prisión y 6 años de Retirada de Carnet. 

Sus familiares, pertenecientes a la asociación Stop Accidentes han luchado todo este tiempo para conseguir una sentencia justa, máxime cuando al principio sólo querían definirlo como una falta administrativa.

Los padres, los hermanos, los familiares de Cristina, José, Miriam y David, han estado ahí como una piña y su lucha ha sido recompensada, aunque la perdida de sus 4 familiares no tiene compensación.

Esperemos que la justicia siga por este camino y que las personas que no tienen respeto por la vida de los demás, tomen buena nota de esta sentencia.

Quizás sea a lo único que respondan, al castigo.

Podéis tener más información en la página de Stop Accidentes. (Ver enlaces)

Publicado viernes, 22 de diciembre de 2006 10:42 por FZ_madredHelena
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Madres con hijos

Madres con hijos

Queridas madres con hijos:

No estoy en mi mejor momento, quizás sean las fechas. Quizás sea este sube y baja de estado de ánimo que tenemos las madres que nos convertimosen «Madres sin hijos»,

Lo que antes me ayudaba, escribir, ahora me cuesta hacerlo.

Las noticias de los fines de semana, tampoco me ayudan mucho. Cada vez se producen más «madres sin hijos» y mi ilusión, concienciar a los jóvenes, cada vez me resulta más imposible.

Puede que sea todo eso lo que tengo, además de los problemas habituales que tenemos todos.

Quizás vosotras, madres con hijos, podáis recoger mi testigo y empezar a hacer algo, por esos hijos que cada día se quedan en la carretera.

Pensadlo. No nos podemos quedar sólo en «menear la cuna». Yo intenté formar un ser humano responsable en todos los ámbitos y creo que, junto con su padre, lo conseguí. Pero le quito la vida otra persona que no fue responsable.

Pensadlo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena

«Dónde estás corazón, no oigo tu palpitar, en tan grande mi dolor, que no puedo llorar, quisiera llorar y no tengo mas llanto, la quería yo tanto y se fue, para nunca volver» (Mocedades)

Publicado miércoles, 20 de diciembre de 2006 5:36 por FZ_madredHelena

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Hoy tengo la cena de la empresa

Hoy tengo la cena de la Empresa

«Cariño, que hoy tengo la cena de la Empresa …

Así comienza uno de los anuncios de la nueva campaña de la DGT para estas fechas. El «gore intelectual» le llaman. Esta campaña no es real.

Quien bebe no admite que está bebido y menos aún se plantea el dejar este tipo de mensaje.

A mi hija no le dieron opción a dejar ningún mensaje. Primero porque ella no iba a beber, ni había bebido. Por su propia acción era imposible que le pasara algo así

Peor, sí es un mensaje acertado para dejar cada uno de los que sí conducen con la máxima responsabilidad, porque nunca sabes con quién te vas a cruzar. «Luego te veo … si me dejan vivir».

En 2005, la Guardía Civil de Tráfico interpuso 85.000 multas por alcoholemia y más del 30% de conductores que murieron en carretera, presentaban tasas de alcoholemia muy altas (inf. Terra 12.12.06).

Pero ¿Cuantas personas, que no habían tomado ni unagota de alcohol, murieron por este 30% ó por esos 85.000 conductores borrachos?

Mi hija fue una de ellas.

 ¿Por qué no hace la DGT una campaña mostrando las caras reales de los que han muerto por el alcohol con el que conducían o la de los que se cruzaron en su camino?

Yo les presto la foto de mi hija, cuando quieran. Y no es por afán de exhibicionismo.

El último mensaje de mi hija no fue un mensaje de buzón, fue una llama da de viva voz:

–  Papá ¡vaís a llegar a la hora de la comida

– No hija, nos quedamos a comer con la abuela, nos iremos después de comer

– Vale, entonces me voy a comer con unos amigos

– Vale, nos vemos después.

Esta conversación se producía sobre las 12 de la mañana. A las 4 de la tarde, estaba muerta. La habían matado.

¡Despídete siempre, nunca sabes quién va a beber y conducir! 

Helena justo un año antes.

Si pongo aquí la foto de mi hija, lo más preciado que he tenido en mi vida, y sacrifico mi intimidad, es para poder conseguir que quien beba se piense mucho el después conducir. Claro que, lo más seguro que serán seres que no habrán pasado por aquí.

Publicado martes, 12 de diciembre de 2006 22:15 por FZ_madredHelena
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