La vida de los hijos. Cartas al director

La vida de los hijos. Cartas al director

Carta publicada en la sección cartas al Director de «El Correo Gallego.es», hoy 2 de Octubre de 2007

Flor Zapata Ruiz . Madrid

La vida de los hijos

 

Cada mañana del fin de semana, nos desayunamos con las noticias de este y otros diarios sobre los muertos en las carreteras esa noche, esa madrugada y cada vez, los muertos son más jóvenes.

Este fin de semana tenían 15, 17 y 18 años. Los conductores tenían 18 y 19 años.

A esa edad, nuestros hijos conducen los coches de los padres, en muchas ocasiones coches potentes y de gran cilindrada.

Y en los casos en que conducen sus propios coches, estos son comprados por los padres.

Nos es bueno que lleven coches viejos y sin seguridad, pero tampoco que lleven los coches más potentes del mercado, cuando en muchos casos, no pueden ni deben ir a más de 90 kilómetros por hora.

Una curva, el exceso de velocidad, la impericia, el alcohol, otras drogas, todo ellos serán factores sobre los que, ya está claro, los padres no podremos hacer nada, por muchas advertencias que les hagamos. Pero sí podemos influir sobre el coche que ponemos en sus manos y cuándo.

Si nos importa la vida de nuestros hijos, hagamos algo por ella.

No demos facilidades para que cada fin de semana varias familias entierren a sus hijos, cada vez más jóvenes. Ya no es sólo cuestión de educación, es también una cuestión material. No pongamos en sus manos máquinas de matar para las que no están capacitados.

Es la vida de nuestros hijos y, a nosotros, sí nos importan.

¡Quiero conducir, quiero vivir!

Esta carta está dedicada a todos los padres que han perdido a sus hijos en este fin de semana.

En otra ocasión se habría titulado «carta a las madres de los jóvenes de…» En esta ocasión tendría que haber escrito unas cuantas cartas, porque ¡Han sido en tantos sitios donde han muerto jóvenes!

Vuestro dolor es también mio, porque antes, ya fui yo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

Publicado martes, 02 de octubre de 2007 21:13 por FZ_madredHelena
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Almudena, la mujer de NIK

Almudena, la mujer de NIK

Ayer se celebró un funeral por el motero fallecido el día 8 de Agosto en la carretera de Extremadura, muy cerca de Mostoles. NIK, un luchador por la reforma de los guardarraíles.

Ayer conocí a su mujer, muy joven y a su hijo, un hijo que NIK no llegó a conocer, pero que a mí, por algunas fotos que he visto, me parece que tiene la cara de NIK.

Con este motivo, también tuve la oportunidad de conocer a muchos moteros de «Lucha Motera», a los que conocía por su nombre en Internet, pero  que desde ayer pude ponerles cara.

Los amigos y compañeros de NIK estuvieron arropando a Almudena, otra Almudena viuda de motero, ya conozco dos, y entregándole su apoyo, incluso económico, y su cariño. Fue muy emotivo.

Y conocí a un grupo de moteros, nada salvajes, sin chinchetas ni cadenas, jóvenes y menos jóvenes y personas comprometidas con una causa y con la sociedad.

Querida Almudena, creo que NIK te ha dejado mucho, empezando por ese hijo, pero, además, un grupo de amigos que espero estén siempre ahí contigo.

NIK se encargará de ello.

Un beso.

Flor, madre de Helena.

Publicado sábado, 29 de septiembre de 2007 9:25 por FZ_madredHelena
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Carta para Marc Serra

Carta para Marc Serra

Marc Serra fue uno de los jóvenes que murió el pasado 11 de Agosto en la C-60 en Argentona.

Esta es la carta que ha escrito su prima, una joven de su misma edad y que ya no podrá disfrutar de su presencia, sólo de su ausencia.

La obras comenzadas en esta carretera un mes después de su muerte, le habrían salvado la vida, un mes antes.

LA MÁS AMARGA DE LAS CARTAS

“Deportista, simpático y con gran sentido del humor”. Así es como te definías a ti mismo en uno de los perfiles que rellenaste para un conocido servicio de mensajeria instantánea; lo que no querías decir, quizás por timidez, es que tenías un corazón que no te cabia en el pecho, que eras el más decente de todos los chavales de nuestra edad, que tenías un trabajo estable, una novia que te quería y una familia que te adoraba. Que te acababas de poner la “L” en el coche que tanto deseabas y que chinchabas a tu primica porque tú, siendo dos meses más pequeño, te habías sacado el carné antes que ella. Que después de alguna que otra mala racha, la vida te sonreía y que, por ello, tus ojos brillaban mucho más. Estabas contento porque tu hermano se había casado hace un año y porque dentro de poco ibas a ser tío de un niño que seguro que será tan guapo como tú.

Pero todo ha acabado de la forma más amarga posible; todos tus sueños se vieron rotos el pasado día 11. No hablaré del tema… ya de nada sirve porque tu no estás aquí.

Te vas y me dejas con el recuerdo de mi comunión, en la que por fin nos conocimos… ¿te acuerdas de nuestra fotografía? Está en mi habitación enmarcada y bañada con besos que nunca te podré dar y con las lágrimas más amargas que salen de mi corazón.

Recuerdos de un día en el touring… un día especial porque vivíamos nuestro primer eclipse y lo hacíamos juntos. Ese día que amaneció nublado pero aun así, decidimos meternos en la piscina con el riesgo de coger el peor de los catarros. Y esa conversación en los columpios bajo la lluvia… en ese momento encontré a la persona que había buscado siempre, un chico que me hiciera sentir especial, y yo tenía la suerte de ser su prima.

Recuerdos de momentos nupciales en los que nuestras miradas se cruzaban y nuestros labios se sonreían; que miradas tan cómplices, eh Marc, en ese momento nos lo decíamos todo sin pronunciar ni una sola palabra.

Encontronazos en el metro, que nos obligaban a llegar un pelín tarde a nuestras obligaciones, pero no importaba, porque con la sonrisa que nos mostrábamos mútuamente sabíamos que lo demás ya no importaba.

Recuerdos de conversaciones cibernéticas nocturnas, en las que nos explicábamos los planes para el próximo fin de semana, entre ellos una quedada para ir juntos a la discoteca que nunca llegará.

Y un baile pendiente… en la boda de tu hermano no lo pudimos llevar a cabo porque tenías una picadura en la planta del pie.

No te olvides de nuestro baile, Primiko, sea en la vida que sea, estoy segura de que nos lo daremos, pero hasta que llegue ese momento, gritaré a los cuatro vientos que has sido, eres y serás la mejor persona que he conocido, un chaval noble, amigo de sus amigos, divertido, tímido en sus momentos, agradecido, prudente y sobre todo, muy responsable; tu repentina muerte a los 18 años nos ha marcado a todos de por vida, pero no te preocupes, que desde aquí no te olvidaremos.

Sólo te pido que cuides de nosotros, Marc.

Con mucho cariño y adoración, tu “primika”.

Patricia Serra Arráez

Publicado jueves, 27 de septiembre de 2007 20:53 por FZ_madredHelena

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¿Calidad de educación? Carta al director El País

¿Calidad de educación? Cartas al Director El País

Cartas al director de El País

Esther Tejedor Carrillo – IES María Moliner. Laguna de Duero, Valladolid – 18/09/2007

Desde el momento en que nos lo comunicaron, decidimos hacer público nuestro problema. Por si alguien encuentra una explicación lógica que darnos. La Administración ha decidido que en nuestro instituto haya un recorte de profesorado y, como consecuencia, no podemos cursar dos asignaturas imprescindibles para poder acceder a las carreras que queremos estudiar. Somos seis de los mejores expedientes del instituto y así se nos valora. ¿Qué importa que con 17 años tengamos muy claro nuestro futuro inmediato? ¿Qué son seis alumnos de 2º de Bachillerato en la inmensidad del sistema educativo? Eso sí, al final del curso se publicarán datos de fracaso escolar… Simples números nos consideran y como números nos tratan. El problema es tan incoherente como la única «solución» que nos queda: dos profesoras van a impartir, voluntariamente y sin ninguna remuneración, cuatro clases más a la semana. Queremos, a partes iguales, reivindicar una verdadera calidad de educación pública y agradecer a estas profesoras, que conocen y valoran nuestro esfuerzo, ese tiempo que van a dedicarnos. Por darnos esta oportunidad, por creer en nosotros y en nuestro futuro. Gracias.

Publicado miércoles, 26 de septiembre de 2007 19:54 por FZ_madredHelena

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La madre de Sandra quiere ir al Parlamento Europeo

La madre de Sandra quiere ir al Parlamento  Europeo

La madre de Sandra Palo se ha vuelto a recuperar. Después del golpe de la puesta en libertad vigilada de unos de los asesinos de su hija y no poder mostrar su rostro a la prensa, ella está dispuesta a luchar nuevamente.

Esta vez quiere ir hasta el Parlamento Europeo, para protestar por la ley del menor.

Creo que es una madre valiente,  que tiene la fuerza que le ha dejado su hija y que no va a parar.

¿Quién no haría lo mismo?

Suerte Mª del Mar con este nuevo objetivo. Sabes que tienes el apoyo de muchas madres, de las que han perdido y de las que no han perdido a sus hijas.

Publicado martes, 25 de septiembre de 2007 20:23 por FZ_madredHelena
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Educación, servicio menguante. Cartas al director El País

Educación, servicio menguante. Cartas al director El País

Cartas al director de El País

Educación, servicio menguante

Jesús Durán Palmero – Cabrerizos, Salamanca – 21/09/2007

 

Estoy cansado. Soy profesor de secundaria en el instituto de Guijuelo y estoy cansado. Este instituto surgió al implantarse la LOGSE hace ya 10 años y es el único centro de secundaria que atiende a una amplia zona de la provincia de Salamanca. Integró varios centros anteriores por lo que se compone de tres recintos separados entre sí por una carretera y 400 metros. Sí, han entendido bien, para cambiar de clase lo mismo alumnos que profesores podemos tener que recorrer casi medio kilómetro y cruzar una carretera. Esta circunstancia complica extraordinariamente la organización y la vida cotidiana del centro y supone un esfuerzo complementario por parte de todos los miembros de la comunidad educativa. Alguien pensará que la administración educativa de la Junta de C. y L. habrá tomado medidas para compensar estas dificultades, nada más lejos de la realidad.

 

Desde su creación el instituto tenía servicio de transporte y comedor, con el tiempo se implantó un ciclo formativo y un curso de garantía social. Nunca hubo más personal de administración y servicios que el que corresponde por número de alumnos, pero sí teníamos un par de jefes de estudios adjuntos que permitían un mejor control del centro.

 

A los dos o tres cursos asumió las competencias la Junta y empezaron los recortes. Primero un jefe de estudios adjunto menos. A continuación, dejó de impartirse el ciclo formativo. Después de un duro trabajo para implantarlo y haber conseguido que incrementase sus alumnos paulatinamente, comunican un julio que no se impartirá al curso siguiente no porque al comenzar no hubiese suficientes alumnos matriculados sino porque ¡en mayo! no había suficientes preinscripciones. Eso sí, sigue figurando como si se impartiese.

 

Un par de cursos más y desapareció el servicio de comedor «porque los padres así lo aceptaron» después de que durante un curso les preguntasen cuatro o cinco veces si querían que al siguiente lo hubiese. El curso pasado ya no hubo grupo de garantía social y la excusa fue más o menos la misma que para el ciclo. Este curso han quitado otro jefe de estudios adjunto.

 

Seguimos recorriendo 400 metros y cruzando una carretera para cambiar de clase. Me toca ser jefe de estudios. Estoy de baja. Lo más probable es que sea cáncer. También lo más probable es que no sea grave. Nadie me sustituirá. Tampoco sustituirá nadie a la administrativa que está de baja ni se cubrirá la plaza que está libre en la oficina. Todo el trabajo recaerá sobre mis compañeros del equipo directivo que ahora son tres en vez de cuatro. Y lo sacarán adelante. Y no pasará nada. Estoy cansado.

 

Publicado lunes, 24 de septiembre de 2007 21:12 por FZ_madredHelenaEditar
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Cumplir años sin los hijos

Cumplir años sin los hijos

Cumplir años sin los hijos es, además de un  nuevo sufrimiento, una contradición de la naturaleza.

¿Cómo puedes felicitar a la persona que está sufriendo como tú?

Helena no olvidaba ningún cumple, para ello tenía sus agendas.

Esta es la última agenda de Helena, era el año 2005.

Y  la última anotación del cumple de su padre.

Era demasiado previsora, ya que no llegó a esta fecha.

También estaban recogidos muchos más cumples a los que no llegó, de familiares, de amigos.

A veces, siento más tu pérdida

por la pérdida de él

A veces, me conformaría con ternerla,

si no la tuviera él

(La madre de Helena)

Una secuela más de los accidentes de coches.

 

 

Publicado martes, 18 de septiembre de 2007 18:33 por FZ_madredHelena
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Culpables por sufrir. EPScartas

Culpables por sufrir. EPScartas

«Culpables por sufrir» es el título de la carta de esta semana del EPS de El País.

Está escrita por José Manuel Díez Alonso.

Entiendo por qué ha sido elegida como carta de la semana y me adhiero a  lo que en ella se dice.

No sé si esta sección de El País existe en digital, pero ante la imposibilidad de encontrarla, voy a reproducirla aquí, mecanografiándola.

«Jaime Rosales es un director de cine y sus respuestas son valientes, sensatas, lúcidas, radicales. Una de sus apreciaciones es que cada vez más el sufrimiento es doble, por oculto. Nos hemos acostumbrado a eliminar el sufrimiento de nuestras vidas- El dolor no cotiza, es incomodo. La consecuencia es que por miedo a ser rechazado lo ocultamos. Y cuando el sufrimiento no puede ocultarse, nos alejamos de los demás, porque sabemos del rechazo. Hay que aparentar siempre buen humor, suficiencia.

Quien sufre, quien no está de buen humor, molesta, acaba siendo un incordio, alguien despreciable que no valora lo que tiene…Por eso programas como Hablar por hablar (cadena SER) son un éxito. Se habla con desconocidos lo que no puede decirse a un amigo. Porque ahí, en las ondas, muchas `personas encuentran la oportunidad de hablar de lo que les importa y no es considerado de buen tono. «No me vomites encima», oí una vez a quien adoptaba estas palabras como una divisa en su blasón. Luego supe: lo que ella llamaba «vomitar» en los demás era una inmensa, una gigantesca y acuciante necesidad propia de desahogarse. De ahí ese doble dolor: sufrir y sentirse culpable por sufrir.»

Esta carta me ha hecho reconocerme en ese intento de ocultar el dolor ante los demás.

Es cierto que nadie quiere estar en un ambiente de dolor. Es mucho más agradable un ambiente de risas y distensión por parte de los que no sufren el dolor. Pero los propios que lo sufren hacen lo imposible, también, porque no se les note y por no sufrir ellos mismos.

Pero eso es imposible.

Es cierto que a las personas con gran dosis de tragedia se les huye. Por si acaso se pega. Hay quien lo justifica con un no saber que hacer, no saber que decir para no recordar, para no dañar.

¡Qué ilusos! Los que hemos tenido la desgracia de sufrir por la pérdida de un ser querido, no necesitamos nada para recordarle, porque está ahí siempre, a todas horas. Todo y nada nos lo va a recordar.

Y así, los falsos amigos desaparecen.

Y los que sufrimos, nos sentimos más culpables aún por no transmitir felicidad y alegría. Esa que muchos nos reclaman, a veces porque es lo que les gustaría para nosotros, pero también, porque les supone menos esfuerzo estar con nosotros de juerga que llorando.

Los hay que quieren que todo sea como antes, cuando ya nada puede ser igual, los que creen que demoramos demasiado nuestro dolor, que ya es hora de recuperarse y hasta los que les molesta el color de nuestra ropa.

Recuerdo que en una entrevista a Pilar Manjón, la periodista le preguntaba algo así como “cuando abandonaría el negro de su vestimenta”. Ella le dio una buena contestación.

Aquellos que tienen una vida maravillosa, llena de felicidad y alegría sí deberían preocuparse por no tener más momento de buen humor, que hay muchos que no lo tienen. A la vez, deberían asombrase y valorar mucho más que, quien no tiene motivos para esta felicidad, sea capaz de seguir viviendo y soportar la felicidad de los demás.

Lo de «ponerse en el lugar del otro» no cuenta en temas de dolor.

Ya duermen en su tumba las pasiones

El sueño de la nada;

¿es, pues, locura del doliente espíritu,

o gusano que llevo en mis entrañas?

Yo sólo sé que es un placer que duele,

Que es un dolor que atormentando halaga,

Llama que de la vida se alimenta,

Mas sin la cual la vida se apagara.

Ya duermen en su tumba las pasiones. Rosalía de Castro

Dedicado a mis amigas y amigos, que lloran y ríen conmigo, sin pedir nada a cambio.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 

Publicado jueves, 13 de septiembre de 2007 14:38 por FZ_madredHelena
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Mis visitas al cementerio

Mis visitas al cementerio

Mis primeras visitas a un cementerio, consciente de lo que ello significaba, comenzaron a producirse cuando tenía 18 años.
Mi primo Jesús, un joven de 16 años, con un carcinoma igual que uno de los hijos de Kennedy y por la misma época, no lo superó. España, en aquellos tiempos, distaba mucho de tener una medicina parecida a la de Estados Unidos.
Mi primo, que más que primo fue como un hermano, llegando a convivir con nosotros durante algún tiempo, fue el primer golpe que recibí de esta dura vida.
No podía visitar con frecuencia el cementerio donde se encuentra, porque me queda un poco lejos, en Tarragona, pero en aquel tiempo, era un cementerio precioso. Cumplía todos los requisitos de la canción de Serrat: «En la ladera de un monte, más alto que el horizonte quiero tener buena vista…cerca del mar…
Sí, así era el primer cementerio que visitaba por alguien muy querido y muerto en la flor de la vida.
Pero salvo a este, no me gustaba ir a los cementerios, es más, casi nunca cumplía con la misión social de ir al cementerio cuando se moría alguien conocido. No podía, sentía vergüenza, el muerto parecía más mío que de nadie.
Ahora, tengo la necesidad de ir con mucha frecuencia.
El cementerio donde reposa mi hija es también muy especial. Un manto verde, salpicado por miles de flores y algunos árboles es ahora su techo. Un cementerio al estilo americano, donde no existen grandes tumbas ni mausoleos. Rodeado de naturaleza y ligeramente elevado, desde allí casi divisa nuestra casa.
Sólo le falta el mar para que también fuera como en la canción de Serrat.
Al principio, sólo visitaba a mi hija, no tenía a nadie más allí, pero poco a poco, este cementerio se va llenando de jóvenes, que nunca conocí, pero que por desgracia, han seguido el mismo camino que mi hija.
Ahora, cada vez que voy, tengo que hacer un recorrido y a veces, comparto las flores que llevo a Helena con estos otros jóvenes.
Me preocupa que mi recorrido, cada vez, es más largo.
«Tierra sobre el cadáver insepulto
antes que empiece a corromperse…, ¡tierra!
Ya el hoyo se ha cubierto, sosegaos,
bien pronto en los terrones removidos
verde y pujante crecerá la hierba.

¿Qué andáis buscando en torno de las tumbas,
torvo el mirar, nublado el pensamiento?
¡No os ocupéis de lo que al polvo vuelve!
Jamás el que descansa en el sepulcro
ha de tornar a amaros ni a ofenderos.

¡Jamás! ¿Es verdad que todo
para siempre acabó ya?
No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad.
Tú te fuiste por siempre; mas mi alma
te espera aún con amorosa afán,
y vendrás o iré yo, bien de mi vida,
allí donde nos hemos de encontrar.
Algo ha quedado tuyo en mis entrañas
………….que no morirá jamás,
y que Dios, por que es justo y porque es bueno,
………….a desunir ya nunca volverá.
En el cielo, en la tierra, en lo insondable
………….yo te hallaré y me hallarás.
No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad.»

Era apacible el día. En las orillas del Sar. Rosalia de Castro.
Publicado miércoles, 05 de septiembre de 2007 20:28 por FZ_madredHelena
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La princesa del pueblo. Unos hijos sin madre

La princesa del pueblo. Unos hijos sin madre

Se cumplen 10 años de la muerte de la princesa Diana de Inglaterra.

Dicen que ha sido el accidente más investigado pero los resultados definitivos son pocos esclarecedores para todo lo que se ha hablado, supuesto, sugerido, etc.

La velocidad y el alcohol también afectaron a la vida de una princesa. Hablan de una velocidad de más de 200 Km, de un índice de alcohol en sangre de 1,75 en el conductor, así como implicación de otro coche o de la posible culpa por el seguimiento de los paparazzis y por qué no, la particular incidencia del lugar donde ocurrió.

Su muerte fue también algo más que sirvió para certificar ese titulo de “Princesa del pueblo”, muriendo de una forma muy habitual hoy en día.

Pero, para sus hijos, supongo, no era una princesa, era su madre y la carretera se la arrebató.

El resultado, como siempre, es el mismo que en otros accidentes, muerte.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado viernes, 31 de agosto de 2007 22:26 por FZ_madredHelena

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