
El pasado día2 de Abril, moría mi amiga Elena de una fulminante enfermedad. Tan rápida, aunque para sus hijos debió ser eterna, por el dolor que les causó, que no llegué a tiempo de despedirme de ella, aunque lo hice sobre el papel. Como siempre, mi desahogo con la escritura.

Elena fue mi compañera de trabajo, y sin embargo amiga, durante muchos, muchos años.
Primero éramos compañeras en la misma empresa, en distintos departamentos a los que solo les separaba una puerta, pero después, nos volvimos a encontrar compartiendo el mismo despacho, trabajando cada una para un jefe diferente, y ya no nos separamos, aunque, pasados los años cada una volvió a tener otros trabajos y otros despachos, seguíamos comiendo juntas, tomando café y consolándome con mi pérdida y tristeza. Y terminada nuestra época laboral, seguimos en contacto, viéndonos, compartiendo y haciéndonos mayores, aunque no fuera todas las veces que quisiéramos o hubiéramos querido.
Pero comencemos por el principio:
Elena tuvo una educación exquisita, y una formación especial para aquellos años. Estudió en el Instituto Italianos, donde, en aquellos momentos, estudiaban hijos de famosos, actores, cineastas, y fue incluso compañera de una actriz muy famosa, desaparecida también hace poco. Pero a ella no le dio por el mundo de la farándula, ella estudio Turismo, tenia idiomas, todos los que me faltaban a mí, y creo, que fuimos la primera generación de mujeres que tuvimos estudios, llegamos al mundo laboral, pero no dejamos de ser madres, amas de casa y cuidadoras de nuestros padres.
Elena era todo eso y además, una mujer culta que le encantaba leer; que hacía verdaderos tesoros con sus manos y unos cuantos hilos o lanas (yo tengo unos cuantos), tejía; hacía vestiditos para las nietas de las amigas; hacía cerámica; cuidaba a sus gatitos, perro y plantas; y educó a sus hijos.

Los paisajes y monumentos que creaba con sus puntadas

Vestidito para la nieta de Nieves

Cerámica de mi amiga Elena
En Instagram compartía sus joyas en la página de “Pintar con hilos”

Tesoros de mi amiga Elena en Instagram
Sí, para aquellos tiempos en los que algo teníamos que sacrificar porque no podíamos con todo, y normalmente teníamos un hijo, como máximo dos, ella tuvo cuatro.
Tuvo cuatro hijos con el hijo de un famoso ganadero y torero, y nunca alardeó de ello.
Compartimos, además de las horas de trabajo, los problemas de unas madres trabajadoras a las que al día les faltaban horas; guardería de los niños; las ropitas de los bebes; consejos, recetas; problemas del día a día, y yo, especialmente, su ayuda profesional, su serenidad, discreción y cariño.
Elena, además de tener una belleza natural que todos reconocíamos, era guapa por fuera y bella por dentro (lo mismo que digo siempre de mi hija), era admirada por todos, y envidiamos la serenidad que transmitía.
Sobre su belleza ya hable en otra ocasión en este blog en un relato escrito por uno de sus sobrinos que recomiendo para aquellos que les gusta la literatura y les desvelará secretos sobre Gabriel García Márquez, y “El Amor en Tiempos del Cólera”.
Era sencilla en su forma de vestir (nadie ha llevado mejor que ella unas alpargatas), en su trato y en su aspecto, pero irradiaba algo especial.

Las alpargatas de mi amiga Elena, todas preciosas, acorde con el vestido que llevara. Celebracion de mi Cuarena Aniversario.
En su funeral, pude hablar con uno de sus sobrinos, un famoso reportero y periodista que todo conocemos por sus reportajes impactantes y atrevidos, y me sentí muy orgullosa de ser su amiga, por sus palabras. Decía que había sido una mujer magnífica, que había criado cuatro hijos estupendos, todos con sus estudios, diferentes profesiones, y buenos chicos y chicas.
Cuatro hijos que la han cuidado, mimado, y dado mucho amor en estos meses difíciles. El mismo que ella les dedicó durante todo estos años.
Sí, en mi vida ha habido dos Elenas, una sin “H”, y la otra con “H”, y las dos las he perdido demasiado pronto. Y a las dos las voy a echar mucho de menos, a una desde hace 21 años y a la otra desde un jueves santo.
Abril, para mí es un mes especialmente malo. Ahora, doblemente.
Querida amiga Elena, gracias por todo lo que me has dado, regalado, enseñado, ayudado, aguantado, soportado, por lo que hemos compartido, y siento lo que nos ha faltado.
Te quiero y siempre te querré. Igualmente, el resto de amigas que componíamos “Las Chicas de Oro”. Porque ya nunca nos llamaremos así, porque nos faltas tú que ras el “oro”

Celebracion de mis 25 años en la empresa. Las Chicas de Oro

Nuestra despedida
La Despedida de sus Hijos:
Bordaste de colores nuestros sueños,
Cada hilván, cada puntada, nos ha sujetado, nos ha sostenido en los momentos difíciles y cada hilo de color nos ha dado la luz necesaria para encontrar nuestros caminos.
Creaste paisajes infinitos de delicadeza y perfección y en tus flores llenas de amor sincero, siempre desinteresado, hoy lo recibimos de vuelta en forma de familia y amigos.
Tu entereza ha sido un ejemplo para todos, un nuevo camino y una fuerza que nos acompañará siempre.
Gracias mamá, gracias Elena.
Marina, hija de Elena.
Precioso discurso de Marina, hija de Elena, en su funeral. Las cosas bien hechas, bien parecen, y se ven, y se notan, y Elena, tuvo, crió, educó a cuatro hijos que son su mejor obra. Un verdadero tesoro.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena y amiga de Elena. Mis dos Elenas.
























