Cuatro jovenes fallecen en Vejer de la Frontera

Mi cariño y mi solidaridad para estos nuevos padres que vienen a acompañarnos en este camino de dolor.

Es probable que ellos no cuenten con tanta ayuda psicológica como las víctimas de otros accidentes. El presidente de su comunidad ni otros políticos, probablemente no pasarán por el tanatorio, Las Investigaciones parece ser que ya está realizadas, en tan poco tiempo. «Velocidad inadecuada» «falta de cinturón». Pero el dolor para ellos será el mismo, no disminuirá, a pesar de todo ello.

Ellos son, aunque no tan reconocidos, «familiares de víctimas de accidentes de …»

Un fuerte abrazo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

…cuando no hay ya lágrimas bastantes,

porque alguien, cruel como un día de sol en primavera,

con su sola presencia ha dividido en dos un  cuerpo.

 

Ahora hace falta recoger los trozos de prudencia,

Aunque siempre nos falte alguno;

Recoger la vida vacía

Y caminar esperando que lentamente se llene,

Si es posible, otra vez, como antes,

De sueños desconocidos y deseos invisibles.

 

“La Realidad y el Deseo” Luis Cernuda.

Gracias, Sara, por ponerme en contacto con los escritores que son capaces de escribir mis sentimientos.

He tardado mucho en poder escribir esto, porque aún no sé si quiero unir los pedazos rotos. Porque aún no sé si quiero tener sueños. Porque mis suelos siguen estando llenos de Helena. Porque aún lloro con cada muerte que se produce cada fin de semana. Porque mi realidad supera mi deseo. Porque mi deseo es imposible de conseguir.

Gracias, Sara, gracias.

 Publicado lunes, 25 de agosto de 2008 9:56 por FZ_madredHelena

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Qué hace una chica como tú en un sitio como este.

Hoy, después de las vacaciones, he ido al cementerio. Me gusta ir con frecuencia y poner flores frescas. Ya es lo único que puedo hacer por mi hija.

No es agradable, sobre todo cuando tengo que marcharme y dejarla nuevamente allí y normalmente, el regreso es en silencio y llorando.

Hoy, cuando acababa de salir del cementerio, en la radio, en el programa «Asuntos propios» de Radio Nacional, estaban realizando una entrevista a Johnny Cifuentes, componente de Burning y sonaba su famosa canción ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste? De la película del mismo nombre de Fernando Colomo.

Creo que en ese momento no podía sonar una música más a propósito con los sentimientos y las emociones que me envolvían.

¿Cómo puede estar una chica como tú en un sitio como éste? aunque éste sea uno de los cementerios más bonitos, si es que un lugar así puede llamarse bonito.

Claro que la letra de la canción no coincidía con tu situación: «Qué clase de aventura has venido a buscar»… «Mujer fatal, siempre con problemas…» No, tú nunca tenías problemas. Tú eras siempre optimista, especialmente en los exámenes «estaban chupaos..», aunque la nota fuera luego un aprobadillo. Tampoco ibas buscando ninguna aventura ese día… y ya nunca podrás buscarla.

Pero si te iba como anillo al dedo la parte de «Este no es tu sitio…»

Aquí esta el video de esta canción, en honor de Begoña y Cecilia Tarazaga, dos hermanas que se encuentran dos filas más allá de Helena y que mañana se cumple su tercer aniversario. Encontraron la muerte en el subterráneo de la plaza de Castilla. Ellas tampoco deberían estar en un sitio como éste.

 FlorZapata Ruiz, madre de Helena. 

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Laura Beleén B. la joven fallecida en Leganes

A veces, me sorprendo de cómo puedo ser capaz de  leer las noticias, que cada fin de semana, describen la muerte de nuestros hijos dentro de un amasijo de hierro.

No me sorprendo de que, siempre, antes de terminar de leer la noticia esté llorando.

En cada una de esas noticias revivo mi pena y mi dolor.

La noticia dice «Muere una mujer tras empotrar su coche bajo un remolque en Leganes«. Una mujer, igual decía en la noticia de mi hija. Una mujer. ¡Una niña!. ¡Son 19 años!

El final de una noche feliz. Ella muerta, su amiga en muerte cerebral y 3 chicos más heridos, cada uno de diversa consideración.

Dicen que la velocidad. La velocidad, el alcohol, falta de experiencia ¿Quién sabe? El resultado es siempre el mismo. La muerte de personas que no han comenzado a vivir y el rastro dejado igual para todas las familias: dolor.

Pero como convencer a estos jóvenes de que bailan con la más fea: «La muerte«.

Cada día que leo una de estas noticias, además de llorar, siento una impotencia tremenda. Siento que nosotros, los padres, somos los culpables. Que no lo estamos haciendo bien o que no sabemos hacerlo.

¡Con lo que cuesta sacar adelante a un hijo! ¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos traer al mundo seres para que su vida sea tan corta? Digo yo que algo habrá que hacer.

Siempre pensé que lo de salir de noche sería una costumbre pasajera. Aunque, da igual, mi hija murió a las 4 de la tarde y el culpable iba de alcohol hasta el culo.

A los padres de esta chica y a los de los compañeros heridos no les va a consolar la causa por lo que se produjo este fatal golpe. Da igual. El exceso de juventud trae esto, pero nosotros, los que ya no tenemos juventud y los que perdemos la poca que teníamos después de una historia como esta, tendremos que hacer algo. Todos. A la vez. Porque no sirve de nada que unos padres se nieguen a que sus hijos conduzcan por la noche, beban o malgasten su vida si hay otros que no hacen nada por impedirlo.

No me canso de repetir esta frase: Vuestro dolor es también el mío, porque, antes, ya fui yo. Y no es prepotencia, es sólo que voy por delante en este camino de dolor.

Queridos padres de Laura ¡Cómo me gustaría que no tuvierais que pasar por esto! Pero, desgraciadamente y a mi pesar, os tengo que dar la bienvenida.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Tú te fuiste por siempre; mas mi alma
te espera aún con amoroso afán,
y vendrás o iré yo, bien de mi vida,
allí donde nos hemos de encontrar.

Algo ha quedado tuyo en mis entrañas
………….que no morirá jamás,

Rosalía de Castro

Publicado lunes, 18 de agosto de 2008 6:55 por FZ_madredHelena
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Primer aniversario de Marc, Alberto y Maritxell, los jóvenes de Argentona

Se cumple el primer aniversario de  la desaparición de Marc,  Alberto, y Meritxell, que perdieron su vida en un accidente en uno de esos puntos negros que, al final, se resolvió con una obra que costó tan solo 58.000 €.

 Estos jóvenes que perdieron su vida en Arjentona, consiguieron con ello que las obras se aceleraran.

 ¡Lástima! Demasiado tarde para ellos y para sus familias.

 ¡Demasiados jóvenes para estar juntos! ¿Qué haréis! Helena, Marc, Alberto, Maritxell, Sandra, Roberto… Siempre estaréis aquí con nosotros, pero aún así, sentimos mucho dolor.

 Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 Publicado miércoles, 13 de agosto de 2008 15:36 por FZ_madredHelena

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Un año sin Nik

Se ha cumplido un año de la pérdida de Nik, un motero luchador contra los guardarrailes asesinos.

Él no murió por unos de estos, murió por la acción de un conductor con carrocería. Nik, con su carrocería de conductor de moto, salió mal parado, porque en la moto la carrocería es el propio cuerpo y esto, algunos conductores de coche no lo tienen en cuenta.

Nik no llegó a conocer a su bebe que nació poco después. Habría sido su otra pasión, pero no le dejaron.

Como dicen los moteros: ráfagas hasta el cielo por Nik. Y como firmaba Nik: El destino es caprichoso, cuidado en la carretera.

Un abrazo, Almudena.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Publicado domingo, 10 de agosto de 2008 15:39 por FZ_madredHelena
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Juan José Cortés, padre de Mari Luz

La portada de El País semanal del pasado día 13 de Julio se abría con la foto de Juan José Cortes, padre de Mari Luz.

 El titular en la portada era “la forja de un rebelde. Un hombre roto lucha por hacer justicia”. Pero a mí lo que me llamó la atención fue el subtítulo “Juan José Cortes, padre de Mari Luz a los seis meses de la muerte de su hija”.

 Me trajo a la memoria que yo comencé a escribir a los cinco meses de morir mi hija. Mejor dicho, a los cinco meses de que mataran a mi hija.

 El primer escrito fue mi escrito más rebelde y doloroso. Una llamada al levantamiento de los jóvenes, a la rebelión. La rebelión contra la muerte que cada fin de semana les dejaba en las carreteras. Fue mi “carta abierta a los jóvenes”.

 El artículo sobre el padre de Mari Luz es el relato del inicio de una lucha con la fuerza que produce el dolor.

 

En esta ocasión, más que nunca,  la historia de Mari Luz se ajusta tanto a la dedicatoria de este blog: “ Por las acciones de otros, por las omisiones de tantos, por la culpa de todos”.

 Mi caso, relacionado con este hombre, no es comparable salvo en el efecto producido: la pérdida de nuestras hijas.

 En mi caso, fui yo la que comencé la lucha. Mi marido no podía. El se mantiene callado. En el caso de Mari Luz es Irene, su madre, la que se mantiene en silencio.

 Pero, igualmente, somos dos familias rotas por el dolor, sólo que nosotros les llevamos ventaja en el tiempo.

Juan José ha comenzado una lucha que tendrá mejores y mayores frutos, porque la justicia le tiene que oír. Se lo debe.

 Las víctimas de los mal llamados accidentes de coches vamos consiguiendo pequeñas cositas, poco a poco, pero en relación con las sentencias a los culpables de estas muertes, muy poco. Quizás sea porque todos estamos en la carretera y parece que no es lo mismo matar a una persona con un coche que con otro tipo de arma.

Pero sea lo que fuera lo que consigamos en ambos casos con nuestra lucha, nada nos  va a resarcir de nuestra pérdida y ambos hemos perdido lo más grande que teníamos, nuestras niñas. Creo que nosotros somos aún más desafortunados, aunque sé que esto no es un consuelo para la familia Cortés, pero Juan José e Irene tienen la suerte de tener 2 hijos más. Nosotros ninguno.

 Después de leer esta entrevista entiendo aún mejor  imágenes vistas a través de los medios de comunicación y coincidencias o semejanzas cuando se está sufriendo de la misma dolencia.

 Tengo que reconocer que  al igual que muchos otros ignoro ciertas cosas sobre la tradición y cultura de estas otras familias. “Los gitanos no llevan luto por los niños chicos”. El día de la entrevista con Zapatero me fijé en esa madre vestida de blanco y negro, como yo.Yo no lo llamo luto, lo llamo “ausencia de color”. Como el estado de mi corazón.

 También me ha llamado la atención la frase de Juan José Cortés: “Ya llegará el momento de llorar, que es el lamento de los cobardes”. Eso no es del todo cierto. Mi marido tampoco llora  y no le considero un cobarde. Al revés, él es más valiente que yo.Él  siente que tiene que vivir, sobre todo por los demás.

Yo, la mayoría de las veces, quiero morir para dejar de sufrir. ¿Quién es más valiente?

 Señor Cortés, Ud. No llora porque ahora no tiene tiempo. No puede perderlo, lo necesita para su lucha. Yo lloro mientras escribo esto. Porque necesito llorar. Porque si no lo hiciera reventaría. Pero los hombres no lloran. No, al menos los de la generación de mi marido. Tampoco los de la suya. Porque les enseñaron sólo a luchar, sin debilidad.

 Pero sé que eso Ud. también lo sabe y se prepara pensando que le llegará  un día en el que caerá  y serán sus hijos los que le tengan que ayudar. ¡Qué suerte tiene que los tendrá a su lado! Para eso y para miles de cosas más.

 Yo sólo tengo a mi marido y por eso él no se permite decaer ni un solo momento.

 Pero, ambos, tienen que llorar. Deben llorar. Porque no se puede vivir con este dolor sin soltar lágrimas. Porque esas lágrimas se acumulan en nuestro interior y nos van ahogando poco a poco.

 Cuente con mi nombre y mi firma en su lucha. La lucha de todos los que tenemos o hemos tenido hijos.

 Nuestras hijas nos van a ayudar en el camino que hemos emprendido. Ojalá fueran ellas las últimas. Pero en el plano de la seguridad vial, yo tengo serias dudas.

Un abrazo de una madre que también lucha por los hijos de otras madres y padres.

 Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por el alcohol que otro tomó, en un mal llamado accidente.

 P.D. El programa «Siluestas» comienza la nueva temporada con una entrevista a Juan José Cortés:

http://www.rtve.es/mediateca/audios/20090907/juan-jose-cortes-siluetas/579845.shtml

Publicado sábado, 02 de agosto de 2008 23:17 por FZ_madredHelena
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32 años sin Cecilia

Hoy se cumplen 32 años sin Cecilia, por culpa de la carretera.

Pero ella sigue aquí con sus canciones y en nuestro recuerdo. Y también, porque las letras de sus canciones siempre estarán de actualidad.

Mi recuerdo es mi pequeño homenaje. Esta es la letra de «Fui», pero ella fue mucho más:

Sé que me quiere azul,

Sé que me quieres verde,

Sé que me quieres rosa,

Pero al caer la tarde

Sólo me quisiste roja

¿Qué soy yo?

Soy igual que las demás,

Una palabra, una noche fingida

Y una despedida

 

Fui una ola al romper,

Fui una hoja al caer,

Una brisa loca,

Pero al cerrar la noche,

Sólo fui una copa

 

¿Qué soy yo?

Soy igual que las demás,

Una palabra, una noche fingida

Y una despedida

 

Yo fui tu amante fiel,

Yo fui tu arca de hiel,

Dijiste tu locura

Pero por la mañana

Sólo fui una aventura

 

¿Qué soy yo?

Soy igual que las demás,

Una palabra, una noche fingida

Y una despedida

 

Seré un instante de ayer,

Un silencio en tu piel,

Una sombra quieta,

Un día en tu pasado,

Una caricia vieja

 

¿Qué soy yo?

Soy igual que las demás,

Una palabra, una noche fingida

Y una despedida

  Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, a quien le intrigaba la canción de «un ramito de violetas» y que, como ella, un día también se quedó en la carretera.

Publicado sábado, 02 de agosto de 2008 6:59 por FZ_madredHelena
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«Juez no muerde juez»

Editorial de El País de hoy, 25.06.08 

Juez no muerde juez

El castigo que se perfila para los errores judiciales del ‘caso Mari Luz’ rezuma corporativismo

25/06/2008

La muerte de la pequeña Mari Luz a manos de un pederasta que circulaba en libertad habiendo sido condenado anteriormente tuvo el efecto añadido de desvelar en toda su crudeza las graves carencias estructurales y de funcionamiento del sistema judicial en su conjunto. Fue la omisión negligente de un juez en ejecutar la condena firme de dos años y seis meses que pesaba sobre el asesino por abusar de su propia hija la que desencadenó el escándalo. Pero lo grave del caso, efecto manifiesto de ciertas actuaciones judiciales, bien por omisión, bien por retrasos inadmisibles, es que puede terminar en una escandalosa dilución de responsabilidades, de modo que toda la culpa de lo sucedido sea del sistema judicial en abstracto y de nadie en concreto, es decir, sin responsabilidad del juez que cometió la omisión.

Por lo que ha trascendido del expediente abierto al juez que dejó pasar la ejecución de la condena que pesaba sobre el presunto asesino de Mari Luz, la comisión disciplinaria del Consejo del Poder Judicial parece inclinada a hacer una valoración meramente económica de su conducta. Para el órgano responsable de controlar la actuación de los jueces, ningún otro reproche merecería haber dejado de ejecutar una condena durante 17 meses, dando ocasión a reincidir con el asesinato de una niña, salvo el pago de una multa que no va más allá de 6.000 euros. Si así fuera, estaríamos ante un nuevo escándalo, no sólo por la escasa importancia que se otorga a un comportamiento judicial del que se derivaron fatales consecuencias, sino por el corporativismo que rezuma.

En el caso de Mari Luz, el Gobierno ha asumido al menos algunas de sus responsabilidades políticas, comprometiéndose a crear juzgados que aligeren la ejecución de las sentencias penales, especialmente las relativas a agresiones sexuales y al maltrato, y aceptando el mandato del Congreso para una reforma del Código Penal que endurezca las penas por agresión sexual a menores de manera más proporcionada a su gravedad. Pero en el ámbito judicial, que es donde se encuentran los protagonistas directos del desaguisado, no ha habido ni parece haber intención de asumir responsabilidades. Ni siquiera las de carácter institucional por parte del Consejo del Poder Judicial, del que dependen unos servicios de inspección que fueron incapaces de detectar el retraso en la ejecución de la condena del presunto asesino de Mari Luz pocos meses antes de su asesinato.

Los jueces son los jefes de la oficina judicial y responsables, para lo bueno y para lo malo, de lo que sucede en ellas. De sus errores y de su mal funcionamiento no son culpables los escasos medios ni los funcionarios a sus órdenes, aunque éstos tengan responsabilidades propias y compartidas. Al magistrado que tardó casi tres años en redactar la sentencia que condenó al presunto asesino de Mari Luz no se le ha podido exigir responsabilidades por haber prescrito su posible falta. Y al que demoró su ejecución se le pretende castigar con una multa. Todo un escándalo.

 Publicado miércoles, 25 de junio de 2008 8:23 por FZ_madredHelena

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Nacer después del terremoto

Hoy me conmovía especialmente, una de las noticias del telediario de Televisión Española y este blog que normalmente habla de muerte, en esta ocasión trae una noticia de vida.

Si el terremoto de China me llevó a escribir y llorar por los padres de hijos únicos, en esta ocasión la noticia hablaba del nacimiento de una niña, cuya madre estuvo bajo los escombros de un edificio, 50 horas.

Su madre estaba embarazada de 8 meses. Ahora su bebe a nacido. Ha sido una niña y le han puesto el nombre de «Amar», en chino, por el amor que pusieron tantas personas en el rescate de su madre.

Esa es la fuerza que nos dan los hijos, cuando nacen y cuando mueren.

El video con las imágenes está más o menos en el minuto 30:40 de las noticias del telediario del 19.06.08  

Publicado viernes, 20 de junio de 2008 8:38 por FZ_madredHelena
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Ayaren Velazco, una sonrisa después de un accidente

El último día de la feria del Libro de Madrid, en las noticias aparecía la cara de una de las escritoras más jóvenes que en esta edición firmaba su libro, «Detrás de una sonrisa» de la editorial Espejo de Tinta.

Ayaren Velazco es una joven que sufrió un accidente de coche y que comenzó a escribir como terapia para salir de su larga recuperación.

No puedo hablar del libro porque aún no lo he leído pero si me he acordado de la cantidad de jóvenes que quedan mal heridos y tocados por los accidentes de tráfico que sufren y que les cambia su vida, su carácter, su relación con el resto de  familia, amigos u otros sobrevivientes del mismo accidente.

No sé de que trata el libro. No sé si habla de su accidente, pero el sólo hecho de escribir y superar el estado en que estuvo después del accidente, me dice mucho.

Para promocionar el libro aludía al prologo del mismo, hecho por un escritor conocido: «Sólo por la introducción del libro merece la pena comprarlo», decía Ayaren.

No sólo por eso. Merece la pena por haber tenido la fuerza de hacer algo nuevo para recuperar tu vida. Por haber superado esa soledad de la que hablabas, en la que quedamos los que tenemos desgracias.

Te deseo mucho éxito como escritora y te pediría que con esa cualidad, intentes hacer algo por lo que como tú sufrieron accidentes y aún no encuentran su camino. Un camino que ya nunca puede ser igual al que llevaban, pero que tienen la suerte de vivir para recorrerlo, aunque les lleve más tiempo, menos velocidad, más incómodo, pero camino al fin y al cabo.

Helena, tan positiva, tan alegre como era, seguro que habría encontrado también su camino si hubiera tenido la oportunidad de recorrerlo y yo habría estado encantada de ayudarle en él, aunque hubiera tenido que empujar una silla de ruedas.

Un beso, Ayaren. ¡Ojalá algún día leas este correo sin entregar!

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

 Publicado martes, 17 de junio de 2008 9:33 por FZ_madredHelena

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