A veces se me olvida que es 17 pero nunca que es 18. Y siempre lo he dicho, el diecisiete fue la noticia y era increíble. No, no podía ser. Cuando viera el cuerpo de mi hija les diría: ven, se han equivocado. Esta no es mi hija. Pero el dieciocho la realidad mostró su cara más cruda y lo increíble, impensable, se convirtió en realidad. Quizás sea esa la explicación de que mi reloj biológico, cada mes, se para en el dieciocho.
Hoy, Helena, tenía unas calas nuevas. Calas que yo no había llevado. A veces, las lleva la madre de Nuria, porque la abuela de Nuria está muy cerca. No sé quién habrá sido esta vez.
El cielo se vistió de rosa
de azul y brisa de mar,
veinte calas tan hermosas
como su dulce mirar
esperaban su llegada
al reino de nunca jamás.
“Amanecer”
Julia Zapata
Mi querida hija. Mi hijita.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.
Publicado domingo, 18 de julio de 2010 18:03 por FZ madredHelena.
Ayer, 11 de julio de 2010, día grande que pasará a la historia por que el equipo español ganó lo mundiales de futbol, para las familias de Jose, Cristina, David y Myriam, era un día triste en el que se cumplía el sexto aniversario del siniestro que acabó con sus vidas.
Esos cuatro jóvenes no conocieron la euforia y la alegría de la Eurocopa y tampoco han conocido la del mundial, porque alguien les privó de este placer un 11 de Julio de 2004.
Los padres de Cristina perdieron a su hija, su yerno y los cuñados de estos. Los padres de Jose perdieron dos hijos, de golpe, y a sus nueras. Y todos perdimos la esperanza en las instituciones.
Podrían haber seguido maldiciendo al culpable de su desgracia y a los que no hacen nada para que la ley se cumpla, pero siguen en la lucha para mejorar la seguridad vial y evitar más víctimas. Y días, como el pasado sábado, después de poner un ramo de flores en el centro de cuatro nombres: Jose, Cristina, David y Miriam, cuatro lápidas como si fueran un puzle, estaban en la asociación, proponiendo temas y cosas contra las que luchar.
Personalizaré en Maxi (Madre de Jose y David) e Isabel (Madre de Cristina) el ejemplo de dos mujeres que no se han quedado paralizadas por el dolor y que han luchado y luchan por evitar el terrorismo vial.
El sábado, cuando yo abandoné mis cajas, mis pintores, mi parquet para ir a nuestra habitual reunión del segundo sábado de cada mes, no recordaba que mis compañeras tenían una actividad menos terrenal que la mía y más dolorosa: Isabel y Maxi venían del cementerio y Carmen, madre de Álvaro, celebraba el no cumpleaños de su hijo y 9 años de la desconexión de la máquina que le mantenía en este mundo después de que un coche de carreras le dejara en una situación irreversible.
Queridas compañeras y compañeros de dolor, ¡me habéis enseñado tanto!
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.
Publicado lunes, 12 de julio de 2010 8:15 por FZ madredHelena.
Lila, las paredes están pintadas de lila. Ahora cuando he estado en Galicia vi una habitación de este color y algo me dijo que ese podía ser un buen color para la habitación de Helena. Y hoy, el joven que la está pintando, me ha dicho en su mucho español comparado con mi poco inglés: voy a hacer algo bonito en esta habitación porque sé que es especial para ti. Y ha pintado dos paredes de lila y dos de blanco. Me gusta.
Cuando me ha dicho eso, me ha llegado al corazón y me he refugiado entre los papeles de Helena, los que encontré ahora cuando desmonté toda la habitación. Eran letras de canciones que estaban subrayadas y que yo tomé como mensajes que ella me enviaba por lo mal que lo estyaba pasando revisando nuevamente sus cosas. Pero no quise leerlos, los dejé apartados para un nuevo momento con más fuerzas. Hoy los he sacado. Son letras de canciones del grupo «Mago de Oz», otro de sus grupos favoritos y los destinatarios de mi tercera carta.
Son las letras de las canciones de 2 albunes de Mago de Oz: Folktergeist y Finisterre. pero especialmente yo me detuve, cuando los encontré, en la letra de la canción «Requiem» del disco Folktergeist. Helena había subrayado la introducción aclaratoria a la letra de la canción : …«Cuando alguien querido se te va, nos queda la sensación
de no haberle demostrado todo cuanto sentíamos por esa persona.» Y después, tiene subrayadas las apabras de la canción que muestro aquí.
Ahora que ya tú no estás aquí siento que no te di Lo que esperabas de mi.
Ahora que todo terminó a quien de mi te alejó Yo le quisiera pedir.
Que me deje sólo un día más para poder hablar De lo que eras para mi.
Que me deje disfrutar de tu voz, y contemplar Tus ojos una vez más.
Te escribo esta líneas en papel, espero que donde estés El correo llegue bien.
Por aquí todos estamos bien luchamos por seguir como aprendimos de ti
Echo de menos el llegar y oír tu voz, echo de menos No tener tu apoyo, ¡no!
No creo en el más allá, no sé donde buscarte Y aquí no estás.
No creo en la eternidad, necesito encontrarte Y estar en paz.
Necesito terminar lo que un día empezamos A planear.
Lo que quiero es tenerte y no recordar
Espera donde estés pues tengo que vivir y cuando muera iré A charlar junto a ti.
No he apreciado
lo que he tenido,
no lo he apreciado
Hasta que lo he perdido.
Y si la fortuna o el azar me dan la oportunidad De volvernos a ver.
Juro que jamás te ocultaré lo que hay dentro de mi ser Te abriré mi corazón.
Te echo de menos, Un beso, adiós, cuídate. No nos olvides, muy pronto, Nos volveremos a ver.
Ahora que ya tu no estás aquí…
En esta página hay un teléfono. Quizás algún día llame para saber a quién pertenece.
Otro día traeré otro de los mensajes, porque en casi todas las canciones tiene subrayadas frases. Ya he hablado en otras ocasiones del gusto de Helena por coleccionar frases, así me topé con la primera hoja en las que la primera frase, como si de un presagio se tratara, decía así: «Más vale pensar en lo que se ha tenido, que llorar por lo que se ha perdido».
¡Ay Helena, Helena! ¿De verdad son señales?
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.
Publicado lunes, 05 de julio de 2010 22:20 por FZ madredHelena
Hacía varios días que la habitación de Helena, con mucho dolor, estaba ya desmontada. Sólo su corcho había permanecido hasta hoy. Y hoy, han comenzado a pintarla.
(Corcho de Helena antes de irse a Holanda)
La persona que ha tenido el privilegio de entrar en este santuario para transformarlo, curiosamente, es irlandés. Helena estuvo 3 años yendo a Irlanda para aprender inglés. Y este joven irlandés me comentaba que le gusta mucho España pero que hay algo que no le gusta, ni le gustaría para sus hijos: el tráfico. Para él, el tráfico es muy peligroso en España.
¡Qué cosas!
Cuando se ha marchado, he encontrado una foto encima de la cama. Era una foto de Helena con su tía. Alguien que compartió con ella muchos ratos y alegrias , y que, por el parecido, podría pasar más por su madre que por su tía.
(Helena y su tía, bailando sevillanas) (¡Qué arte tenía mi niña!)
Es probable que se haya caído del corcho.
(Corcho en la habitación de Helena en la Haya)
Después, ha sido una tarde triste: visita al cementerio, visita a la residencia de mis padres. Todo triste.
Y casi para terminar el día, encuentro en el suplemento «Babelia», un artículo de mi admirada Rosa Montero. Se trata de un artículo titulado «El padre y el dolor», sobre el libro titulado «Tiempo de vida» de Marcos Giralt.
Me ha parecido un artículo muy interesante con muchas frases del autor de libro y de la propia Rosa Montero, sobre la vida, la muerte y el duelo: «La vida te enseña muchas cosas, pero la mayor parte de ellas hubieras preferido no aprenderlas». Dice la autora que el libro de Giralt habla de la manera de lidiar con el dolor y cómo domarlo a través de la escritura.
Os recomiendo que leáis el artículo porque está lleno de frases y referencias que nos son muy cercanas, no en vano la propia Rosa Montero sabe lo que es una pérdida.
Cinco años y sigo sufriendo. Cinco años y me sigo resistiendo a quitar su cosas, su habitación. Pero como dice la autora del artículo: «Quién sabe lo que dura un duelo? ¿O si acaba jamás? Sin duda acaba el primer periodo de embotado embrutecimiento». O como dice el propio autor en su libro: «Un duelo es una cosa extraña. Un duelo te aísla incluso de ti mismo». O «Me he hecho más frágil, me he hecho más triste, me he hecho más temeroso, me he hecho más escéptico, me he hecho más viejo».
¡Cuántas coincidencias!
¿Me estará diciendo algo Helena o será sólo el efecto sanador de la escritura?
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.
Publicado sábado, 03 de julio de 2010 21:04 por FZ madredHelena
Hoy no iba a escribir porque no puedo ni poner imágenes (Que me diga alguien de Terra por qué no puedo poner más imágenes). Quería escanear el último regalo de Helena y traerlo hasta aquí.
Al final, he pensado que el regalo de este aniversario ha sido la campaña de la DGT.
«¿Es que ustedes no saben que su hija hace tres horas que está muerta?» Así nos enteramos de la pérdida de Helena, después que respondimos al mensaje dejado en nuestro contestador. La realidad es más trágica que la propia campaña, aunque ayer Pérez Rubalcaba decía que las llamadas eran así de trágicas, como se veía en la campaña.
Sí, este año, Helena nos ha hecho otro regalo: la campaña de la DGT para el verano de 2010. En un segundo te cambia la vida. A nosotros esa llamada, ese mensaje en el teléfono nos la cambió. Y se seguirán recibiendo llamadas de ese tipo, porque todos sabemos cómo evitar los accidentes, pero no lo hacemos.
He tenido la suerte de estar unos días en La Coruña y poder conocer personalmente a mujeres muy interesantes: Celsa Sánchez, la creadora de la imagen de Madres sin hijos, Curra, poeta, Iria Rodríguez, escultora, Vanessa, la mamá de Diego, ese duende especial, Virtu, el apoyo de Vanessa.
Ha sido una visita llena de momentos muy emotivos y donde la mujer era la protagonista. Mujeres luchadoras e importantes en la sociedad en que vivimos, y que en la mayoría de los casos no son tan reconocidas como los hombres.
Todo comenzó con la alegría de poder conocer a Celsa y Norecha, y asistir a la inauguración de «a praza as nenas«, un acto muy emotivo y poco común en estos tiempos tan poco generosos. Allí también conocí a Iria, la autora de la escultura de esa plaza. Una mujer muy joven pero ello no le resta importancia a su obra escultórica.
Después, continuó con la inauguración de la exposición de Celsa en el hotel Meliá María Pita, «Destemidas». Una fiesta de color, poesía y música. Los cuadros de Celsa Sánchez, sus mujeres. Mujeres llenas de color, mujeres piedras, mujeres flores, con los pies en la tierra, o en la arena, por el río de la vida. La palabra poética de Adela Figueroa Panissa, Curra, y la música de Tumbalobos.
Celsa y Curra, amigas de toda la vida, biólogas, mujeres comprometidas con la educación ambiental, la mujer, la sociedad, unieron su inspiración, su arte y su alegría por la vida, a pesar de la lucha que conlleva vivirla plenamente. Y la exposición presentada también por una mujer: Norecha. Y dedicada a otra mujer: Amalia Rettori, otra luchadora.
Conocer la ciudad fue también una experiencia muy gratificante, así como disfrutar de su gastronomía, de los amigos, del paisaje y los rincones de esta ciudad.
Y no fue menos emotivo conocer el Monte San Pedro y el árbol de Diego: “de la madera de tus recuerdos armamos nuestras esperanzas”, así como conocer a Vanessa y Virtu, otras luchadoras.
En resumen, un viaje muy productivo y enriquecedor. Y sobre todo, por conocer a mujeres luchadoras, sin temores, sin miedos.
Inseguranza e dor
pasos inciertos,
asas batendo,
no chorar do abrir da vida
benvida.
Pranto pola nova xente,
que acaba de nacer ao son
do vento entre todas as follas
da árbore do xurdimento:
Duro lamento.
Forte árbore a crecer
nas dores
que agochan todas as flores.
Miles cores,
Dos arcos – da- vella nas beiras
do regato:
como o Rato
limpo craro e brincallón,
belo son.
Marmurios en que amolece,
en cuanto crece
a túa alma aínda xoven.
“Dor de Nai” Adela Figueroa Panisse (Curra, facedora de versos)
(Este post está dedicado a mis amigos Maite y Arturo, artífices de este viaje)
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.
Publicado jueves, 01 de julio de 2010 5:20 por FZ madredHelena.
Hoy es el cumple de Sandra, una joven madre de un niño y una niña, que nunca más podrá soplar las velas ni recibir los besos de sus pequeños.
Sandra era una joven emprendedora que vino desde Chile y que consiguió reunir aquí a toda su familia, trabajando, regentando un negocio y proporcionando trabajo al resto de la familia.
El barrio de «El Pan Bendito» ha sido uno de los barrios más pobres y marginales de Madrid durante mucho tiempo, y como todo y todos los sitios, un lugar donde existen muy buenas personas.
Este barrio que algunos, ahora, lo conocen gracias a «El Langui», porque a él le gusta, siempre que puede, hablar de su barrio, durante mucho tiempo tuvo una comunidad importante de gitanos. Hoy en un lugar con habitantes de todas partes del mundo.
Ayer, estuve allí en un evento muy especial: la celebración del 50 aniversario, como cura, de D. Jesús Sendino, un cura que lleva en este barrio 25 años, además de haber sido profesor de mi marido, el cura que nos casó, creo que el único cura que habrá rezado por Helena y un amigo querido.
Jesús Sendino es un «salesiano» comprometido toda su vida con los más desfavorecidos y una de esas personas que dignifican la figura del sacerdocio.
Para mis amigos, es el cura de la lotería, porque cada año nos provee de uno o dos talonarios, para que vendamos, siempre con la ilusión de que va a tocar, y con el valor añadido de una ayuda para esa parroquia.
Ayer, D. Jesús, como le llaman sus antiguos alumnos, estuvo arropado por su familia, sus amigos y los feligreses que le quieren. Y él estuvo feliz, tal y como dijo se había sentido en estos 50 años como sacerdote, pero yo le noté una cierta tristeza en algún momento: echo en falta a alguno de esos gitanos a los que ayudó durante mucho tiempo. Ahora pertenecen a la iglesia evangelista.
Ayer estuve en una misa muy especial, con mucha emotividad. Fue una jornada muy especial.
Gracias, Jesús, por tu invitación. Por tu amistad. Por seguir intentando ser el hilo conductor con ese Dios que nosotros pensamos que no existe. Pero tú sí existes y eso es lo más importante.
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.
Publicado lunes, 21 de junio de 2010 6:17 por FZ madredHelena.
Acabo de recibir unos dibujos preciosos, realizados por los alumnos de 4º B del Colegio de Educación Infantil y Primaria «AcademiaCEDES» de Albacete.
Estos alumnos, capitaneados por Laura Pérez Cardenal, su profesora y amiga de Helena, han hecho un magnífico trabajo sobre el cuento «El guardián del ventanal». Después de leerles Laura dicho cuento, cada uno lo ha interpretado a su manera y me han hecho un regalo muy especial: sus dibujos.
¡Son preciosos! Lástima que en este momento no pueda subir nuevas imágenes a este blog, pero en cuanto pueda, lo haré.
Pero no quería que pasara tiempo, porque supongo que el curso está acabado y quería que, antes que terminaran les llegara mi agradecimiento. A Raquel, Aarón, Iván, Mª Paula, Natalia, Christian, José, David, Paloma, Álvaro, Asier, José A., Pilar, Juan, Milagros, Daniel, Pablo, Natalia, Lidia y María. Y alguno más que no entiendo bien su nombre.
Hace ya mucho tiempo yo estudié Historia del Arte, ya casi se me ha olvidado, pero recuerdo bien cuando una obra tiene arte y en estos dibujos he encontrado mucho arte. Puede que alguno de vosotros llegue a ser un Picasso.
Pero sobre todo he encontrado mucho cariño. ¡Todos están firmados y dedicados para mí! Para la mamy de Helena.
Estoy muy contenta. Me habéis alegrado el día. pronto pondré vuestra foto, si no puedo en este blog lo haré en el de ¡Quiero Conducir, Quiero vivir!
¡Por Dios! ¿Hay algún editor que quiera editar este cuento, con estos dibujos quedaría precioso?
Vanessa, mamá de Diego, pronto te los enseñaré, son preciosos: cantidad de mariposas recatando al osito Diego, el ventanal, el rey león, el rio y las piedras, los árboles del bosque y Diego pidiendo socorro, la mariposa hada y el osito subiendo las escaleras, el osito diego preguntando al hada quién es, paisajes con ríos y árboles… ¡Una maravilla! ¿Qué más puedo decir?
Estoy emocionada y segura que Helena ha hecho posible esto para paliar mi dolor de estos días.
Querida Laura, sigue siempre así. Esto es ser maestra. Tus niños siempre te recordarán como la profesora que les leyó el cuento de Helena y Diego. Gracias, cariño.
Un besito muy fuerte para todos. Desde ahora estáis en mi corazón y os tendré presente cuando sea capaz de escribir otro cuento. Y esta vez hablará de vida. La vida que transmiten vuestros dibujos. Os quiero.