Carta a los padres de los jóvenes de Jódar

calamayo

 

 

Queridos padres de Loren, Sebastián, Lucia y María del Mar:

Sé que en estos momentos no hay palabras de consuelo. Y lo sé por propia experiencia. Ni siquiera sé si esta carta os llegará algún día o si tendréis la suficiente fuerza para leerla, de lo que estoy segura es de que cada uno de vosotros reaccionará de diferente forma, aún sufriendo todos el mismo dolor.

La pérdida de un hijo nos zarandea, nos descoloca, nos golpea y nos deja tocados para el resto de nuestra vida. Y no morimos, aunque lo deseamos fervientemente como la única forma de no sentir más dolor. Ese  dolor insoportable, insufrible, que nos rompe por dentro, quemándonos las entrañas..

Pero también quiero transmitiros una cierta esperanza, aunque os parezca imposible. Tendrá que pasar mucho tiempo para que dejéis de llorar y volváis a reír. Para ello tendréis que volver a aprender a vivir. Será otra vida. Diferente. Nada será igual, lo sé, pero la vida te atrapa, te agarra, te engaña y te obliga a seguir. Esa dichosa frase que odiamos escuchar todos los padres que hemos perdido a nuestros hijos.

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La muerte es siempre inoportuna, y si es en un siniestro de tráfico, es un shock difícil de creer y asimilar. Pero ahí están y estarán los recuerdos, los momentos vividos, y siempre estarán presentes en esta ausencia eterna.

Tomaros vuestro tiempo para elaborar vuestro duelo. Cada uno tiene el suyo, ninguno es igual. No hagáis como que no ha pasado nada, para evitar la tristeza a otros. Ahora no hay nada ni nadie más importante que vosotros. Todo lo demás puede esperar.

Los demás, lo que pueden y deben hacer es cuidaros, abrazaros sin decir nada, vigilar vuestra salud física, y en especial, cuidar de que os alimentéis, porque vosotros ahora no sois capaces de comer y menos cocinar para vosotros o el resto de familia. Y de vuestra salud psicológica que deciros, dejaros cuidar por los médicos.

Quisiera poder daros más consuelo, pero ahora mismo no lo hay. Solo deciros que vuestro dolor es el mío.

…No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad
… (Rosalía de Castro)
Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

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Acerca de Flor Zapata

Desde Abril de 2005, soy Flor Zapata, madre de Helena. Ese es mi pie de firma desde que escribo para concienciar sobre los peligros de una conducción no responsable.
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