Las indemnizaciones

Y después del golpe mortal y de reconocer a nuestros muertos, viene “La indemnización”.

 Sí, esa que algunos pensarán que puede compensar una vida perdida, esa que más de uno dirá que te ayudará a conseguir, esa que es de justicia recibir, esa que siempre será insuficiente, porque en muchos casos, y aunque suene a materialista,  nunca supondrá una entrada de dinero que sí existía a través de la persona fallecida, o de la persona herida, que no queda para poder seguir trabajando, y esa indemnización que pocos saben para qué sirve.

Hoy las noticias mencionaban como distintos abogados, despacho o asociaciones expertos en conseguir indemnizaciones en accidentes, estaban alrededor de las víctimas del tren de Santiago intentando ayudar, según ellos, a las víctimas de este hecho.

Las víctimas, de cualquier índole,  tienen derecho a que la sociedad les compense por su pérdida, cuando esta se produce por la actuación delictiva, terrorista, asesina o imprudente de persona, personas, o instituciones responsables subsidiariamente. Y el estado tiene garantizado, adjudicado, establecido, qué vale un pie, un brazo, un hijo, un esposo, etc. Y así es, con toda la frialdad del mundo.

 Pero a las víctimas no queremos que nos hablen de ese dinero, un dinero que nos quema y que la mayoría de las víctimas utiliza para los fines más variados, pero nunca con fin lucrativo. Se destina a  obras benéficas, crear una fundación, o se mete en  cuentas bancarias, sin tocar, destinado a otros hijos o nietos, etc., porque la vida de nuestros seres queridos no tiene precio, aunque el estado lo tenga tasado.

 Pero lo que muchos no saben es que de esa indemnización, los abogados se llevarán el 10, 15 y hasta el 20%. Y en esos momentos, lo daríamos todo con tal de que el causante de nuestra desgracia pague su culpa con sus huesos en la cárcel.

 Son muchos los familiares que no pelean por esos euros. Me refiero a que no van a por una indemnización mayor de la estipulada. Que reciben la indemnización, con ella pagan los gastos de juicio, y si han conseguido su objetivo, les da lo mismo que les pidan hasta un 20%.

 Hay padres que se gastan más aún, porque, y sobre todo ahora, si no consiguen que la justicia les de la razón, además de pagar  procurador, abogado, peritos, etc. tendrán que pagar tasas judiciales, y, algunos,  sin conseguir la indemnización debida.

 Nosotros no peleamos esa indemnización. Tomamos lo que por ley nos dio la aseguradora y con ella pagamos al abogado que hizo posible que el causante de la muerte de nuestra hija fuera a la cárcel, hicimos miles de pegatinas por la seguridad vial,  pagamos varias esquelas a nivel nacional, esquelas para concienciar, y algunas cosas más dedicadas a la seguridad vial.

 Es un derecho legítimo pelear por una indemnización. Pero otra cosa es que en esos momentos tan dolorosos alguien se ofrezca no a ayudar, sino a sacar partido de la desgracia de otros.

 Es cierto que la mayoría de los normales mortales, los que no tenemos la costumbre de tener un abogado o un asesor fiscal, como el que tiene un médico de consulta, no sepamos de los pasos a seguir, de los entresijos de las aseguradoras y las leyes que nos amparan, pero el que tenga interés, ya se lo buscará a su debido tiempo.

 Cuando se produce una pérdida y conectan conmigo, los primeros consejos que les doy son: busca un buen psicólogo especializado en muertes traumáticas y un médico. Porque en los primeros momentos creo que casi todos necesitamos medicación y ayuda psicológica. Después les digo, si quieres, si tienes posibilidad, si te apetece, busca un buen abogado que te aconseje qué hacer. No un abogado que diga aquí hay caso, esto está chupado, esto lo conseguimos, y después, que te lleve a la ruina. Y conozco casos de padres que han perdido a sus hijos, y también, su dinero.

 No me gusta esa noticia que ha salido, si de verdad se ha producido así. Pero tampoco tengáis apuro de exigir lo vuestro. No ahora, después, más tarde. Ahora el dolor lo ocupa todo. Ahora no es momento de buscar dinero. Ahora es momento de buscar sosiego, de intentar conseguir cordura y un poquito de consuelo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor borracho.

www.quieroconducirquierovivir.com

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Acerca de Flor Zapata

Desde Abril de 2005, soy Flor Zapata, madre de Helena. Ese es mi pie de firma desde que escribo para concienciar sobre los peligros de una conducción no responsable.
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2 respuestas a Las indemnizaciones

  1. stella dijo:

    soy mama d nicolas mñn 16 03 2014 hace un año q un basura choco a mi hijo y nunca lleg a mi casa, y quiero q pague por lo q hizo dejarm sin mi hijo con tal solo 27 años con muchissimos proyecto q esta persona se la arranco en un segundo y a mi tambien!!! bsos

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