Qué hacer con sus cosas

helenaazulejo

Cuando comencé a escribir este blog, mi intención era que, la mano que mece la cuna, estuviera al tanto de lo que producen esos mal llamados accidentes de tráfico, esos que estamos intentando se denominen siniestros viales o siniestros de tráfico.

A la vez, trataba de compartir mi experiencia con el dolor, y poder ayudar a otras madres que hubieran perdido algún hijo. Hoy, después de casi nueve años de escritura, me doy cuenta de que este segundo objetivo, es tarea imposible porque con el paso del tiempo, ni siquiera yo sé qué hacer con este dolor.

Veinte años no es nada, pero veinte años dan para acumular mucho. Y cada día aparece una nueva cosa de Helena. O simplemente aparece un nuevo objeto, foto, escrito, dibujo, regalo, tarjeta, en el que no había reparado, o había guardado y ya no lo recordaba. En definitiva, aparece una nueva flecha que se clava.

¿Qué hacer con las cosas de los hijos? Salvo aquellos que en los primeros momentos se desprenden de todo lo relativo al hijo que han perdido, y que normalmente no son los padres, sino otras personas en su afán por evitar dolor a estos se encargan de recoger y apartar las cosas que acumulan recuerdos, y por otra parte, bajo mi punto de vista, una barbaridad, las cosas siguen ahí por años y años.

La pérdida de un hijo derrumba la casa mejor construida. Mina los cimientos más asentados. Desestabiliza la mente mejor amueblada. Te hace perder el rumbo, y aún no sé si algún día llegas a controlar el barco de tu vida.

Yo, ya no sé dar consejo, no encuentro ni siquiera solución para mí, ni abro mi corazón como cuando lo hacía cuando el dolor se supone era más fuerte.

Sigo acumulando cosas de Helena. Sigo llorando cada vez que aparece una nueva. Y cada día me encuentro más perdida.

Porque este dolor es infinito, y se acrecienta según te vas acercando al final del camino.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor borracho.

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter
Publicado en Duelo, Muertes en carretera, Reflexiones, Sentimientos | Etiquetado , , , | 4 comentarios

Lo que me dejó Helena

Creo que ya he comentado alguna otra vez, que después de la pérdida de mi hija, encontré, contacté, o hice amistad con personas importantes por sus conocimientos, su actitud, su profesionalidad, su creatividad o simplemente por la afectividad que me mostraron.  Y muchas de estas personas me han enriquecido en mi desarrollo como persona. Y, estoy convencida, que eso fue posible por haber perdido a mi hija.

Sé que estos nuevos contactos nunca suplirán la falta de mi hija, pero me gusta pensar que fue algo que me dejó ella. Y cada uno, y en diferentes momentos de mi dolor, me ha entregado un regalo, que también quiero pensar es un regalo de Helena, que me llega a través de ellos.

Y como mi explosión de locura fue escribir, son muchos los escritores y poetas con los que contacté. De todos ellos aprendí, cómo no si  yo no sabía nada, pero, además, todos me regalaron muestras de afectos y escritos dirigidos o en favor de mi lucha. Y otros, sus poemas en los que me refugiaba o de los que me servía para poder expresar mi dolor.

20141020_220732

Hoy he estado con Nieves Gallardo, escritora y poeta, y, aunque ya ella me había hecho llegar el poema «Mi vida» dedicado a la memoria de mi hija, hoy lo he podido ver plasmado en su poemario «Sin Permiso». Ha sido un placer y una alegría volverme a reencontrar con este poema y con otros de esos que siempre sacas partido al leerlos una y otra vez.

20141020_220911

Y al igual que me pasó en su día con los poemas de Manuel Juliá o los de Rosalía de Castro, los he hecho míos, me he adueñado de ellos, y los he señalado, subrayados, troceado, como si fueran alimentos para guardarlos y administrarlos cuando los necesite.

Conocí a Nieves casi en mis peores momentos, cuando mis escritos solo tenían un tema y rezumaban dolor. Estábamos en el mismo taller de escritura, pero ella era una alumna aventajada, y su poesía me cautivó. Por eso, hoy, este libro ha sido un regalo, un regalo con mucho amor.

20141020_220819

Gracias, Nieves, por la charla, la compañía, el regalo, y sobre todo, por la empatía, porque hay que sentir mucho el dolor ajeno para expresarlo tan bien.

 

MI VIDA

 

Dicen que has muerto,

pero yo, te siento tan viva…

 

En la soledad de la noche

escucho tu silencio, y

me miras, me sonríes,

tus risas son mis alegría.

 

Dicen que has muerto,

pero yo, te siento tan viva…

 

Cuándo amanece  y

el sol acaricia mi cara.

Es tu mano la que siento,

tu piel la que me abraza.

 

Dicen que has muerto,

pero  yo, te siento tan viva…

 

Son tus ojos, tu pelo,

tu aroma el que me embriaga,

cuándo contemplo tus fotos

y  me abrazas por la espalda.

 

Dicen que has muerto,

pero  yo, te siento tan viva…

 

Qué sabrán ellos si

tú, no eres su hija.

Si nadie te parió salvo yo,

si nadie te dio la vida.

 

Dicen que has muerto

¡Mentira, todo mentira!

 

 Puesto que a mi lado andas,

junto a mí siempre caminas.

En tus hombros yo me apoyo

y  en tu recuerdo, mi niña,

vivo más que cualquier ser

ya que tú, eres mi vida.

 

 Nieves Gallardo Cañaveras (Dedicado a Helena y a su madre Flor Zapata)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por un conductor borracho.

 

 

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter
Publicado en Literatura, Mujeres, Sentimientos | Etiquetado , , , , | 3 comentarios

El dolor con el paso del tiempo

Foto0314

Según ha ido pasando el tiempo, me cuesta más escribir aquí. Y se podría pensar que es por aquello que dicen de que el tiempo lo cura todo, que el dolor se acaba, que a todo se acostumbra el ser humano… Nada más lejos.

Cuando más loca estaba de dolor, esta página me servía para mezclar mis lágrima con palabras. Ambas salían a raudales, sin continencia, sin vergüenza.

Ahora, con el paso del tiempo, mis sentimientos se han hecho más profundos, más íntimos, menos compartibles, y cada día me es más difícil poder expresarlos.

Siento vergüenza de exponerme y exponerlos en público. Mis sentimientos están cada vez más enroscados en mi interior más profundo. La escritura ya no es una terapia, ni un paño, ni un bálsamo. Ya no hay consuelo.

Quien piense que el dolor se terminó, está equivocado. Sólo está escondido para no ahuyentar al personal. Quien podría entender que después de 9 años siga estando con el corazón de luto.

Sí, hay quien lo entendería, aquellas personas que llevan más tiempo que yo sumidos en este dolor.

…No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad.

Decía Rosalía de Castro, y yo añado, y la pena se hace eterna y la añoranza no tiene fin.

Mi querida hija, cuando parece que ya no tengo una lágrima que verter, siempre sigue habiendo una más. Te quiero, te necesito, te añoro, perdóname este egoísmo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter
Publicado en Correo sin entregar, Duelo, Sentimientos | Etiquetado , , , | 3 comentarios

Señales

Ando preparando mi intervención del próximo día 25 en la Fundación CEA, donde se hará la presentación del libro «Aspectos criminológicos en materia de seguridad vial», un libro en el que hemos cooperado 20 personas, con temas relacionados con la seguridad vial y las víctimas.

Y esta presentación va a ser posible en este lugar porque hace 9 años, cuando mi dolor estaba en su punto más álgido, cuando buscaba aliados y cómplices para luchar por la disminución de los mal llamados accidentes de tráfico, llegué hasta la página de CEA y allí me encontré una canción que hablaba de no beber si vas a conducir, porque el alcohol mezcla mal con la gasolina.

Bueno, pues, esta mañana, recogía una carpeta del suelo, que se me cayó ayer al coger algo, pero que, como me agacho tan mal, lo voy dejando por si algún alma caritativa lo recoge.

Y como no ha habido ninguna, lo he tenido que recoger yo.

Era una carpeta azul con el título de «Documentación médica de María Ruiz». Son papeles de mi madre que todavía no he sido capaz de destruir.

Imagen (202)

La he abierto, y lo primero que ha aparecido ha sido una revista abierta por una hoja, donde había publicada una carta mía, contando mi historia con esa canción. Era una carta que yo envié a CEA y publicaron. Mi madre guardaba un ejemplar.

¿Sería una señal? ¿ Por qué aparecía ahora?

Ayer, publicaron una entrevista que me habían hecho hace unos meses, pero que no habían sacado hasta ahora, sobre mi lucha. El periodista me dijo que le pareció el mejor momento, en la Semana Europea de la Movilidad.

Y hace un ratito, una persona de CEA me ha avisado de que mirase en una página de Facebook, porque ayer habían publicado una canción. Se trataba de mi canción.

Y todo sucedía entre ayer y hoy. ¿Señales? ¿Coincidencias?

No sé qué pensar. ¿Qué pensáis vosotras, madres sin hijos?

Aquí tenéis la canción:

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter
Publicado en Duelo, Historias, Sentimientos, Víctimas | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Madrid Arena: por culpa de todos

«…Un evento en el que, por negligencia de unos y otros, falló todo lo que podía fallar, hubo inactividad criminal por parte de todas aquellas personas que tenían que haber velado por la seguridad, y se produjo el trágico resultado que todos lamentaron  pero ninguno previó y mucho menos evitó». El juez Eduardo López-Palop.

doscalas

Hoy, cuando leía esto en un periódico, no he podido por menos que recordar la frase de la dedicatoria de este blog: por las acciones de otros, por las omisiones de tantos, por la culpa de todos.  El periodista lo titula Una tragedia que nadie previó y menos aún evitó, y el magistrado dice que «codicia, negligencia, actuaciones temerarias, y dejación de funciones» causaron la muerte de las cinco jóvenes: Belén, Teresa, Cristina, Katia y Rocío.

Lo que decía yo, por culpa de todos.

Pero después de haber 16 imputados, echo en falta alguna figura política. Sí, el inspector jefe de la policía, pero es el único y casi más por haber permitido el botellón en las puertas del Madrid Arenas que por cualquier otra cosa.

Nadie relacionado con el ayuntamiento. Ninguno de los que dimitieron porque se rumoreó que iban a ser imputados. Nadie. Se queda todo reducido  a que el Ayuntamiento (propietario del Madrid Arena) es el responsable civil subsidiario. ¡Estaría bueno!

Y ahora, a esperar el juicio que será dentro de más de un año, y donde más de uno se irá de rositas. Y por supuesto, nadie de esos 16 imputados, puede saber el dolor de esas cinco familias. Ni el resto de responsables que son más de esos 16 imputados. Nadie que no ha pasado por la muerte traumática de un hijo, sabe como afecta, cómo marca, cómo destroza nuestras vidas.

Ninguna condena, ninguna indemnización, les devolverá la vida. Ninguna condena será suficiente. Y el paso del tiempo tampoco curará nada.

Mi solidaridad con las familias, Isabel, Ángel… esto solo acaba de empezar. Un fuerte abrazo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por culpa de un conductor borracho.

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter
Publicado en Correo sin entregar, Espectáculos, Muertes por omisión, Sentimientos, Solidaridad, Víctimas | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Dos años sin mi padre

20140501_110950

Querido Papá:

Dos años ya sin ti. Cómo pasa el tiempo. Nada más perder a Helena, el tiempo se nos hacía eterno, las horas eran de más de 60 minutos, pero según van pasando los años, el tiempo vuelve a ser relativo.

Y eso no quita para que cada día me sienta más huérfana.

Y también se puede decir que hacía años que tú ya te habías ido, pero nadie admite eso con un familiar querido, porque habrá momentos en los que fríamente se diga «este ya no es mi padre», pero en tu caso es que había momentos en los que seguía saliendo tu personalidad.

Cómo he sufrido en estos últimos años, papá, arrastrando mi pena por la pérdida de Helena, y asumiendo vuestro deterioro y sin poder hacer más de lo que me hubiera gustado.

Siento como el tiempo pasa y yo misma me encamino a un deterioro prematuro que pronto me llevará a una situación de vejez. En mi caso, ni siquiera podré tener esa atención en la que yo me desvivía por poder daros. Ese es el problema de ser una madre sin hijos.

Pero mientras que yo viva, tu recuerdo estará siempre presente, y me repito muchas veces, hablando de tu moto, de la moto y el sidecar, o de ti y las máquinas, hombre del Renacimiento.

Rafael

No te olvido, querido papá.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, hija de Rafael.

 

 

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter
Publicado en Aniversario, Correo sin entregar, Historias, Sentimientos | Etiquetado , , , | 1 comentario

La treintena de Helena.

cumplehelena

(El último cumple de Helena recogido en su agenda. ¡Crisis de los 20, dice!)

Querida hija: Felicidades.

Sí, es un felicidades muy seco, pero cómo edulcorarlo, dónde mandarlo, cómo hacer que te llegue.

Hay madres que envían besos y abrazos al cielo, o al azul, a la eternidad, al más allá…A mí ni siquiera me sale “allá donde estés” porque no tengo seguridad de que estés en ningún otro lugar más que en nuestro corazón  y el resto de tu cuerpo bajo un manto de verde hierba.

flores

Ni siquiera, y a pesar de haberte convertido en una mariposa, pienso que eres alguna de esas con las que me cruzo.

Pero, aún así, trato de pensar que este deseo de felicidad pueda llegarte.

Quizás hayas vuelto a nacer, como decías tú. No sé, y me pregunto muchas veces, por qué pensabas eso. Creo que fue la única vez que hablamos de la muerte, eras tan pequeña y lo viste y lo comentaste con tanta naturalidad que lo recuerdo una y otra vez.

Pero volviendo a tu cumple,  Ya son treinta años, dicen que la mejor época de la vida. Treinta años y éste el décimo cumple que no podemos celebrar contigo.

Intento imaginarme como serías con treinta años, qué habría pasado en tu vida. Tal vez casada, a punto de ser madre, o quizás por ahí fuera, en un país europeo, como tantos otros jóvenes.

Pero la única respuesta que consigo es que estás en un lugar, lo que queda de ti, en el que nadie quiere estar. Que nunca llegaste a utilizar esas calas que serían tu ramo de novia. Que nunca llegaste a tener hijos, esos hijos que siempre pensaste que si no los tenías lo adoptarías. Ese trabajo y esas prácticas que nunca llegaste a realizar y que estaban previstas para unos meses después de ese fatídico 17 de Abril.

Cosas y situaciones que ya no se cumplirán y que ya no existirán, como tú.

Y sigo sin creerme esta realidad. Y sigo pensando que es un sueño del que despertaré, respiraré y sonreiré al darme cuenta de que todo ha sido un sueño.

Pero, mientras, sigo, año tras año, utilizando este medio para felicitarte.

De repente me he dado cuenta que siempre utilizo poemas el día de tu cumple. Para éste, utilizaré un poema que tu padre y yo compartíamos en nuestros primeros momentos de enamoramiento. Ahora, también, para poder transmitir mi amor por ti:

…Aunque bajo la tierra

mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré….

Miguel Hernandez. “Carta”

Y eso estoy haciendo, escribiéndote a la tierra, esa que te cubre.

El palomar de las cartas

abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.

Oigo un latido de cartas
navegando hacia su centro.

Donde voy, con las mujeres
y con los hombres me encuentro,
malheridos por la ausencia,
desgastados por el tiempo.

Cartas, relaciones, cartas:
tarjetas postales, sueños,
fragmentos de la ternura
proyectados en el cielo,
lanzados de sangre a sangre
y de deseo a deseo.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.

En un rincón enmudecen
cartas viejas, sobres viejos,
con el color de la edad
sobre la escritura puesto.
Allí perecen las cartas
llenas de estremecimientos.
Allí agoniza la tinta
y desfallecen los pliegos,
y el papel se agujerea
como un breve cementerio
de las pasiones de antes,
de los amores de luego.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.

Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos,
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro.

Cuando te voy a escribir,
te van a escribir mis huesos:
te escribo con la imborrable
tinta de mi sentimiento.

Allá va mi carta cálida,
paloma forjada al fuego,
con las dos alas plegadas
y la dirección en medio.
Ave que sólo persigue,
para nido y aire y cielo,
carne, manos, ojos tuyos,
y el espacio de tu aliento.

Y te quedarás desnuda
dentro de tus sentimientos,
sin ropa, para sentirla
del todo contra tu pecho.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.
Ayer se quedó una carta
abandonada y sin dueño,
volando sobre los ojos
de alguien que perdió su cuerpo.
Cartas que se quedan vivas
hablando para los muertos:
papel anhelante, humano,
sin ojos que puedan serlo.

Mientras los colmillos crecen,
cada vez más cerca siento
la leve voz de tu carta
igual que un clamor inmenso.
La recibiré dormido,
si no es posible despierto.
Y mis heridas serán
los derramados tinteros,
las bocas estremecidas
de rememorar tus besos,
y con su inaudita voz
han de repetir: te quiero.

Te quiero, te queremos, nuestra hija preferida, nuestro principio y final, nuestra luz y guía. Por eso estamos tan perdidos sin ti.

Besos de estos mortales, tus padres.

Flor y José María, padres de Helena, muerta por un conductor borracho.

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter
Publicado en Aniversario, Conmemoración, Correo sin entregar, Duelo, Muertes en carretera | Etiquetado , , , | 7 comentarios

La poesía y el dolor. Madres sin hijos, de Manuel Juliá

calasd

Este es el artículo escrito en La Tribuna de Ciudad Real, por el periodista, escritor y poeta,  Manuel Juliá, dedicado a «Madres sin hijos» y a los padres de los cinco niños de Monterrubio de la Serena:

 

 

«Dedicado en especial a Flor Zapata, madre de Helena, y su asociación Madres sin Hijos, en un día como hoy en el que la tragedia de Monterrubio de la Serena nos llega a a todos al corazón…

también a los padres de los cinco menores y los heridos

no solo te envío mi solidaridad Flor, estoy seguro que también la de todos mis amigos…»

subtítulo: La poesía y el dolor

http://www.manueljulia.com/articulos/776/madres/sin/hijos

Querida Flor, como tus compañeras de Madres sin Hijos seguro que hoy no podrás abrir el periódico ni encender la televisión ni escuchar la radio. Esa senda roja que es la carretera se ha convertido de nuevo en el monstruo que pide su cotidiano sacrificio juvenil. Pero aquí no quiero gastar ni una palabra en la descripción del hecho, porque siempre es lo mismo: alcohol, drogas, imprudencia…Deseo comentar algo que me habéis descubierto vosotras, y que ahora no deja de estar en mi mente cuando abordo un texto literario. Me habéis enseñado que la poesía, cuando tiene fuerza, no solo crea un espacio íntimo en el que es posible gozar la belleza exterior e interior, sino que también es un consuelo para el dolor, para ese dolor que no cura ninguna medicina.

La poesía cierta es consuelo porque lo nombra, porque lo describe, porque al nombrarlo lo descubre, porque le quita sus máscaras y porque frente a su rostro real puede encontrar sus debilidades. La poesía araña cada uno de los rincones ocultos del dolor. Le quita sus sábanas y sus embozos, y es como si lo venciese, y entonces el dolor al verse desnudo, descubierto, abordado, se amansa, incluso puede transformarse en esperanza o en fe. Porque la poesía puede abrir esos candados que hay en nuestra mente y que solo nos dejan ver la apariencia. La poesía puede meterse dentro de la carne y abrir esos candados, para que el mundo que veamos sea más completo y enigmático. Desde la ventana de mi buhardilla veo la interminable llanura de La Mancha. Si me quito esos candados cuando llega el atardecer, puedo sentir que la luz deja su mayor belleza antes de irse. Parece que un divino plumín multicolor ha creado el mejor cuadro impresionista jamás pintado como umbral del fin.

Abro vuestra web en este día con flores teñidas de sucio asfalto y sangre fresca. El aire que os rodea tiene los rostros de cinco jóvenes perdidos. No deja de clavarse la espada de la realidad en vuestro corazón. Pero también observo que a través de la poesía se amansa vuestro dolor. Porque, como dices, «sientes que las palabras del poeta han sido escritas para mí», describen el hueso duro de tu dolor, te ayudan a que puedas sacártelo del pecho. Como dices nadie mejor que Rosalía de Castro puede describir el dolor por la pérdida de un hijo.

Y un día llegó un poemario mío a tus manos, «Sobre el volcán la flor», y sentiste que ese título llevaba tu nombre y el volcán de dolor que te apresaba. ¡Luego hemos dialogado tanto a través de los poemas…!. El otro día te vi y te di el abrazo que da del poeta a quien da vida a sus versos. Porque solo la poesía Flor, puede vencer a la muerte en el corazón de los humanos.

Muchas gracias, por escribir con palabras tan bonita y precisas, el dolor que sentimos las «Madres sin hijos». Hoy todos somos vecinos de Monterrubio de la Serena, hoy somos muchas más las madres sin hijos. Gracias por tu solidaridad. Ojalá les llegue a esos padres tu dedicatoria y la solidaridad de todos.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por un conductor borracho.

www.quieroconducirquierovivir.com

 

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter
Publicado en Correo sin entregar, Duelo, Literatura, Sentimientos, Solidaridad | Etiquetado , , , , , , | 2 comentarios

Los niños de Monterrubio de la Serena

calasd

Hoy ha sido el día de dar sepultura a los cinco niños de Monterrubio de la Serena: Juan Pedro de 14 años,  José  Manuel de 12, Bernardo de 15,  Javier de 15, e Ismael de 13.

…Tierra sobre el cadáver insepulto
Antes que empiece a corromperse… ¡tierra!
Ya el hoyo se ha cubierto, sosegaos,
Bien pronto en los terrones removidos
Verde y pujante crecerá la yerba…

«Era apacible el día» Rosalía de Castro

Niños porque casi no se les puede llamar adolescentes. Y para sus padres siempre serán sus niños.

Hoy no he dejado de pensar en esas cinco familias a las que ya les ha cambiado la vida. Y no sé cómo darles consuelo, cómo insuflarles algo de esperanza, porque no hay consuelo ni esperanza.

Cada uno de ellos llevará su duelo de diferente manera. Cada uno, en determinado momento, querrá morirse, o buscará un nuevo sentido a su vida, inconscientemente se amarrará a la vida, porque nadie se muere cuando quiere, nadie puede evitar ese dolor tan grande que se apodera de las entrañas, intentando morirse. Sería la solución más fácil, pero la más difícil de llevar a cabo.

Y solo el tiempo pondrá algo de cordura, ayudará a vivir con ello, a sobrevivir, pero sobrevivir no es vivir.

Todavía no saben lo que les ha pasado. Aún están bajo el shock. Todavía no son conscientes de que les han partido la vida. Porque todo comienza a partir de este día. Los años, los acontecimientos pasados y futuros tienen un nuevo inicio de recuento: a partir de este día.

Solo deseo que estos padres que comienzan un camino de dolor, no sean padres de un único hijo, porque, entonces, se convertirán en Madres y Padres sin hijos, como soy yo, y la pena y el dolor se enroscará en su futuro haciendo que éste desaparezca. Ojalá todos tengan más hijos, o posibilidad de tenerlos.

Y yo seguiré firmando, madre de Helena, muerta por culpa de un conductor borracho, y ya llevo 9 años intentando concienciar de que no se puede conducir con drogas, pero cada día me parece una labor inútil, porque siempre hay un impresentable que no le importa la vida propia ni la de los demás.

Y seguirán llamándole accidente de tráfico para que los culpables se sientan menos mal.

Vuestro dolor es también el mío.

…¿Qué andáis buscando en torno de las tumbas,
Torvo el mirar, nublado el pensamiento?
¡No os ocupéis de lo que al polvo vuelve!…
Jamás el que descansa en el sepulcro
Ha de tornar a amaros ni a ofenderos
¡Jamás! ¿Es verdad que todo
Para siempre acabó ya?
No, no puede acabar lo que es eterno,
Ni puede tener fin la inmensidad…

«Era apacible el día». Rosalía de Castro

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

P.D. Cuando escribí este post no conocía que el escritor y poeta Manuel Juliá, había escrito un artículo especial  dedicado a este blog, a mi persona, pero especialmente con el rcuerdo puesto en estas nuevas madres sin hijos, las madres de los niños de Monterrubio de la Serena. Gracias, Manuel:

http://www.manueljulia.com/articulos/776/madres/sin/hijos

 

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter
Publicado en Correo sin entregar, Duelo, Muertes en carretera, Sentimientos, Víctimas | Etiquetado , , , | Deja un comentario

El sueño del amor

manuel

Ayer estuve en la presentación del libro de poemas de Manuel Juliá, «El sueño del amor».

Descubrí al poeta Manuel Juliá hace unos años, después de la muerte de mi hija. Era una época en la que me refugiaba en la escritura y, a veces, mi torpeza me impedía expresar los sentimientos que oprimían mi corazón con las debidas palabras. Entonces, buscaba a los que tienen esa facilidad y ese don para expresarlos a través de la poesía.

Me descubrieron a Rosalía de Castro. Nadie mejor que ella podía describir el dolor por la pérdida de un hijo. Y después, encontré a Manuel Juliá. Él entro en mi casa a través de su obra «Sobre el volcán la flor». Parecía que era una obra escrita para mí, pensando en mí. Ese título se identificaba con mi estado: Flor estaba en un volcán de dolor.

Ayer, en la presentación de su nuevo libro, lleno de poemas preñados de amor, nuevamente me identifiqué con esos poemas, porque el amor tiene mil formas, y, aunque estos poemas están llenos de pasión, el amor de una madre, ahora una madre sin hijos, está también lleno de pasión.

Y encontré mi poema, o mis poemas:

…Soy un viejo que mira el reloj a las doce

por si te vuelves un hada dentro de la colonia

de sombras del mundo acabado que me rodea, 

Pero sobe todo, encontré mi poema, no lo podía haber descrito mejor:

El día que me dejaste vi el mundo

como una casa imposible de habitar,

vi las nubes como países en los que no amanecería

y los árboles como seres atormentados que hablaban

con nuestras palabras perdidas,

 

sentí que ya no tenía ninguna vida para dar a nadie

y que tampoco tenía una vida para mí

porque me envolvía una piel de acero

que apretaba mi corazón contra los huesos,

 

senti que jamás podría volver a encontrar mi mirada

en el huerto alegre, donde el humo callado

habla con el agua verde de tu corazón misterioso,

 

el día que me dejaste vi la luz morir en mi puerta

como un papel vacío

que no encuentra su uniforme de mentiras o sombras,

vi los pensamientos detrás de la derrota

como paredes grises que no tienen realidad,

 

el día que me dejaste me quedé lleno de límites

confusos, con un dolor de espalda

y un estatus de sombra

que espera una cita en un café desierto,

ahora amor soy el epílogo de un libro

al que han robado sus páginas y busca su estantería

para poder morir en paz.

 El día que me dejaste. Manuel Juliá.”El sueño del amor”

Supongo que seguiré sirviéndome de sus palabras para describir mis sentimiento.

Gracias, Manuel Juliá, por escribir .

Enamorados, os lo recomiendo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

www.quieroconducirquierovivir.com

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter
Publicado en Correo sin entregar, Literatura | Etiquetado , | Deja un comentario