Trece Navidades

Cada vez me cuesta más escribir. Casi puedo decir que no quiero escribir porque escribir es llorar. Porque cuando la escritura es terapia, la cura es dolorosa.

Que día tan felices para quien es feliz, y cuanto dolor para los que no tenemos motivo de felicidad. Hay que hacer miles de esfuerzos para entender la felicidad de la que alardean por todos lados. A veces, una felicidad más hipócrita de lo que parece, porque quién no tiene un ausente, quién no tiene una silla vacía. Pero también entiendo la felicidad de esos pequeños, que aún no saben de la vida, ni de tristezas ni temores.

Por ellos es fácil olvidar el dolor y todos los males. Yo también dejaría de un lado mis penas y mis ausencias y me pondría la máscara más risueña, si tuviera que estar delante de uno de esos inocentes.

E intento sobreponerme rebuscando entre mis recuerdos bonitos, entre los mejores tiempos pasados, y encuentro mensajes preciosos de mi amada hija. Y primero me río, luego lloro y después maldigo.

¡Que desgracia tan grande!

Mi madre una mujer especialmente cariñosa, no sabía cómo ayudarme con esta pena, cuando a ella misma le costó la razón, y me decía: no somos los únicos, muchas personas ya han pasado por esto. Y yo le decía: de nada me sirve el dolor de los demás para curar el mío.

Aunque tratemos de ponernos en el lugar del otro, nuestra tragedia es la peor. La de cada uno. Pero cada uno tiene derecho a ser feliz, a resolver su dolor de la forma que más bálsamo le produzca. Y hay personas que deciden quererse y ser felices, olvidar el dolor y no hacer sufrir a los que tienen a su alrededor. ¡Qué inteligentes!

Otros hacemos juegos malabares para estar parados poco. Para aparentar la mayor normalidad. Cada día hacemos un ejercicio de motivación para seguir adelante, pero no nos engañemos, en el fondo, el poso de la tristeza está en nuestros ojos.

Feliz Navidad. Os deseo lo mejor. Y lo hago con lo mejor que tengo, las felicitaciones de mi hija.

felicitacionHelena

(Dibujo de Helena para felicitarnos una navidad)

La vida es bella, vividla con intensidad. La familia es como el cuadro de esta artista, Rosalía Banet,  un solo cuerpo con muchas cabezas. Disfrutad de ella… si podéis.

lafamilia

 

(Obra de la colección Aflición de la arrtista Rosalía Banet)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por culpa de un conductor borracho. Esta es la navidad número trece que ella no puede celebrar, pero sí lo hará su ejecutor.

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Acerca de Flor Zapata

Desde Abril de 2005, soy Flor Zapata, madre de Helena. Ese es mi pie de firma desde que escribo para concienciar sobre los peligros de una conducción no responsable.
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