El infinito

Reconozco que mi incredulidad y falta de creencias me dejan indefensa y sin asidero para sobrevivir. Siempre he dicho que envidio a los que tienen el bálsamo de la fe. De ahí, mi tozudez ante las señales que otros sienten, ven, y buscan.

Mi amiga Meli me dice que soy la persona que más señales recibo, pero que yo me empeño en no reconocer.

Desde que me arrebataron a Helena, muchas de las celebraciones han desaparecido, entre ellas, la fecha de mi cumpleaños. Esa fecha es otro motivo de tristeza porque no tengo a mi hija para que me felicite.

Mi último cumpleaños fue hace once años. Entonces, aunque no podía tener a mi hija cerca de mí, recibí desde Holanda su regalo: una caja de mis caramelos preferidos y una postal. Años después, sigo mirando esa postal, en ese día, para hacerme a la idea de que ella me sigue enviando felicidades.

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Pocas personas saben cual es ese día. Prefiero que no se sepa y así, pasar desapercibida. Pero hay una firma comercial que cada año me felicita y me envía una tarjeta para recoger un pequeño regalo. Nada de valor, es simplemente una forma de hacer que me acerca a sus instalaciones y haga algún gasto.

Y yo, pura contradicción y masoquismo, me acerco a recogerlo. Ni siquiera lo miro hasta pasado unos días.

Esta vez era una pulserita y un colgante. Como os decía, sin valor económico, ya os podéis figurar.

Hoy, día de la mujer, y mirando en las redes, he encontrado algo que publicaba una nueva madre sin hijos, una mujer que, precisamente en este día, conmemora el primer mes del fallecimiento de su hija. Era el escrito de, supongo, alguna amiga de su hija.

En él, hacía alusión al día de hoy «8 de marzo, Día de la mujer» y como ese número, coincidía con el día en el que Paula Sueiro había muerto, hoy un mes, y la relación de ese 8 acostado, con el símbolo del infinito:

«Este ocho acostado que forma el infinito dolor que llevo en el pecho desde que no estás. Cada ocho será  siempre un infinito acostado, un infinito tan presente y lleno de amor..»  Silvia Villanueva.

Pero siguiendo con mi cumpleaños, cada vez  es más triste y doloroso. De nada me sirve la felicitación de los que me quieren, porque la felicidad quedó colgada un día de abril, cruel como un día de sol en primavera, que dice el poeta, a las 16:15 h., en una autovía.

Este año, este fue el regalo que me hizo esa firma comercial, que cada año se preguntará porqué recojo un regalo con tan poco entusiasmo, y deshecho otro que me ofrecen porque no tengo humor para ponerme guapa.

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Querida Belén, quizás esta sea también una señal para ti, en este primer mes de dolor. Y yo, creo que voy a tener que empezar a creer en ellas.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor borracho.

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Acerca de Flor Zapata

Desde Abril de 2005, soy Flor Zapata, madre de Helena. Ese es mi pie de firma desde que escribo para concienciar sobre los peligros de una conducción no responsable.
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1 respuesta a El infinito

  1. Virtu dijo:

    Y el infinito también son dos corazones unidos para siempre… Y Helena era mucho de hacer corazoncitos en sus notas, 😉
    Un abrazo Flor!

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