Llorar, hasta cuándo

(Las calas que me envían para Helena)

Creo que ya he contado aquí, en otra ocasión, que un familiar, que también perdió a su hijo con una moto, aunque parece ser que no fue un accidente, sino que le pasó algo físico y perdió el control de la moto, pues, como decía, este hombre me contaba el día que murió su mujer, que esta se paso cinco años llorando. Y lo decía de una forma despectiva. O a mí me lo parecía.

Ahora, cuando intento recordar a esta mujer, a esta madre también sin hijos, porque era su único hijo, la recuerdo prematuramente envejecida, con el pelo completamente blanco, con un semblante dulce y sonriente. Debía ser su cara hacía los demás, su cara para no asustar a los jóvenes, esa cara que intentamos poner para que no se nos note el corazón partido, y los jóvenes no huyan.

Esta mujer murió justo cuando se cumplía el primer aniversario de la pérdida de Helena.  Y en ese momento, en otro probablemente habría pasado, me sentía solidaria, compañera de ella, y fui hasta el tanatorio para pasar un rato con su marido que, prácticamente, estaba solo.

Por entonces, yo llevaba un año llorando. Su marido me decía que ella, cinco. Quizás fueron los únicos que él vio porque tal vez ella se escondiera para seguir llorando. En ese momento no supe medir si eran pocos o muchos años llorando. Lo que pensé es que el dolor duraría mucho.

Llorar es algo que no todo el mundo puede hacer y no por eso lo siente menos, pero llorar es liberador y sano.

Para mí han pasado siete años. Sigo llorando, por supuesto, pero no con la misma frecuencia. Quizás porque cada vez tengo más problemas para  escribir, y con la escritura siempre libero mi pena. Tal vez porque se me agotaron las lágrimas. O puede que sea porque ya llego mi hora de dejar de llorar, pero esto último no se cumple.

Queridas madres, esta reflexión es solo para daros una idea, a las que menos tiempo llevan, de que llegará un momento en que vuestro llanto se secará, lloraréis sin lágrimas, que es el peor de los llantos.

Y seguiréis vivas, si así se llama el seguir en este mundo, comiendo durmiendo, trabajando, saliendo y entrando, volviendo a comprar ropa, o riendo sin darte cuenta. Porque con el paso de los años, todo tiende a normalizarse. Porque nadie puede sobrevivir con el dolor que atenaza en los primeros momentos, en los momentos en los que eres conscientes de lo que te ha pasado. Porque cuando ha transcurrido un tiempo, nos apremian, empujan, piden, que volvamos al mundo de los vivos y pasemos de los muertos.

A mí me achacan que no estoy mejor por seguir dando apoyo a otras madres, por ocuparme de sus aniversarios y cumpleaños, por estar en una asociación, por seguir luchando para que no haya otros muertos.

No saben que llorar no tiene un tiempo. No detectan que nuestra normalidad es aprendida y mayormente, por darles contento. No tienen ni idea la de veces que digo, en un día: ¡Ay, mi hijita! No conocen que lloramos por dentro.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Acerca de Flor Zapata

Desde Abril de 2005, soy Flor Zapata, madre de Helena. Ese es mi pie de firma desde que escribo para concienciar sobre los peligros de una conducción no responsable.
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4 respuestas a Llorar, hasta cuándo

  1. Vane, mami de Diego dijo:

    un besazo flor…..yo sigo llorando, como tu dices, quizas se vea menos….pero sigo y seguiré,porque creo que soy de las pocas que no quiero dejar de hacerlo, porque creo que mi peque se merece esas y mil lágrimas más, pero prefiero hacerlo en silencio, solo para mi y para el.

  2. Esther, madre de Juan. dijo:

    Creo Flor, que todas seguimos llorando, pero como tu bien dices, nos escondemos para hacerlo, porque la gente no lo entiende y yo no quiero tener que disculparme ni tener que dar explicaciones. Lloro porque lo siento y tengo esa necesidad y a nadie le importa si lo hago o no. Necesito de esos momentos para estar con mi hijo a solas y no quiero prescindir de ellos.
    Besines para todas las madres que seguimos y seguiremos llorando por ELLOS.

  3. Elena dijo:

    Qué bonito texto has escrito querida Flor, amiga… llorar sin lágrimas.. es tan cierto.. es que se agotan, ni aunque te las fuerces salen ya. Estoy recién llegada de unas mini-vacaciones y suficientes, y hoy que cuento a la gente qué tal, les digo: bien y suficientes. Esto para mis adentros quiere decir que, si he estado en una Cala en Mallorca.. no he disfrutado, no del todo; si he visto cosas bonitas.. siempre tienen un halo de melancolía, de infelicidad, de lo que yo me digo llorando para adentro: hijico mío -Alex-… te lo estás perdiendo cariño… yo lo veo, lo disfruto, pero él no. Cierto que yo misma me apremio a no quedarme en el nostálgico momento del recuerdo de mi hijo.. joer… que está muerto y claro que lloro.. pero ya sin lágrimas. Buen veranito tengan ustedes todas… muac.

  4. tereegeabosquemadrede juanjose dijo:

    tienes toda la razón Flor, seguiremos llorando con o sin lagrimas, mejor solas para que nadie nos vea, a la gente no le gusta verte llorar, se sienten incomodos, creen que ya ha pasado suficiente tiempo como para dejarlo atras….pero eso es imposible ellos siempre estan presentes en cada momento ya sea bueno o malo…yo siempre digo para mis adentros si estubiera Juan Jose ….esto le gustaria…o se cabrearia dependiendo del momento pero se que estaria a mi lado apoyandome como siempre lo hacia…cuanto amor truncado cuanta felicidad desperdiciada…..cuanta soledad….

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