Paredes de papel

helenaazulejo

Esta noche ha sido una de esas con la presencia de Helena. Sí, a través de un sueño.

Ya lo he dicho muchas veces, que soñar es la única forma de ver a nuestros hijos, pero, incluso, a veces, aunque en el sueño están presentes, tampoco podemos verlos.

Casi siempre que sueño con Helena algo me indica que la cosa no va bien. Y así en primer sueño, ese que fue el origen de “Baño Nocturno”, Helena se hacía viejita, esta noche aparecía en un sueño en el que el ambiente tampoco era agradable.

Acababa de estallar una bomba. Edificios se venían abajo. Tratábamos de enterarnos qué había pasado y  ponernos a salvo, especialmente a Helena, que era pequeña, y aunque la bomba había sido no muy lejos, a nosotros no nos había afectado. Aparentemente, porque entonces nos damos cuenta que las paredes de nuestra casa no son de ladrillo, sino de una especie de paneles recubiertos de papel, y después de la bomba, los paneles están llenos de grietas.

¡Qué cosas!

Este sueño me ha recordado un escrito que, hace mucho tiempo,cuando comenzaba con este blog, alguien dejó. Luego, mi amiga Vanessa, lo puso en su blog. Se trata de “estoy construyendo una casa con tres paredes”.

Resulta que mi casa,ahora, tiene las paredes de papel. Está llena de grietas. Ya no la reconozco. Las bombas caen cerca. Otras casas se caen, la mía no, pero tiene paredes de papel.

Creo que no es necesario ser especialista en interpretación de sueños, ni psicóloga, ni psiquiatra, para saber el significado de este sueño.

“…No es un buen diseño. Con una pared expuesta a las inclemencias del tiempo, nunca podrá dar un buen cobijo para los fríos vientos de la vida. Sería mucho mejor que tuviera cuatro paredes, pero uno de los lados no tiene cimientos, por lo que sólo puedo levantar tres paredes.

    La estoy construyendo en los escombros de la casa que tenía antes. Era un lugar sólido y acogedor, y era donde más me gustaba estar en éste mundo. Tenía cuatro buenas paredes y yo pensaba que podría soportar la tormenta más violenta. Pero no fue así. Una tormenta que va más allá de mi capacidad de comprensión echó la casa abajo dejó sus fragmentos a mi alrededor en el suelo…”

Nuestra casa nunca volverá a ser la misma, porque falta una pared. Será por eso que vagamos. Que vamos y venimos, a otras casas. Que hacemos los caminos recorridos una y otra vez, siempre con la misma soledad, sin la ilusión de la primera vez, gastando el tiempo.

Aquellos que habéis tenido una pérdida, no dejéis de leer “una casa con tres paredes”

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter

Acerca de Flor Zapata

Desde Abril de 2005, soy Flor Zapata, madre de Helena. Ese es mi pie de firma desde que escribo para concienciar sobre los peligros de una conducción no responsable.
Esta entrada fue publicada en Cuentos, Duelo, Historias, Sentimientos, sueños y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>