La Familia Savages

Hoy os voy a hablar de una película de 2007, pero yo la vi ayer. Y la traigo hasta aquí porque me ha recordado momentos muy difíciles para mí, y para todos los que nos toca cuidar a los padres, cuando ya somos madres y padres sin hijos.

La familia Savages, escrita y dirigida por Tama Jenkins, cuenta como dos hermanos, uno profesor y su hermana escritora, tienen que ocuparse de su padre en edad senil, después de no verse con él durante muchos años. Describe también, la relación de los hermanos hasta la muerte de su padre, y el desgarro y la crudeza de los últimos momento cuando te tienes que enfrentar y afrontar, el llevar a tus padres a una residencia.

Pero lo que más me llevó a sentirme identificada con esta película fue la propia enfermedad y estado del padre de esta historia, que era la misma situación por la que pasó mi padre. Un Parkinson producido por un problema vascular y como degenera al final en una demencia .

Una película tratada con una gran sencillez, con dramatismo, y gotas de humor, porque así es el final de nuestros padres en esos duros momentos: mezcla de humor y pena.

Y es cierto que todos llegamos a ese final con mayor o menor deterioro, y los hijos pasamos de ser cuidados a ser cuidadores. Pero el problema es cuando a tu estado emocional, por la pérdida de un hijo, se suma esta otra situación. Y esto ya no es de la película.

Después de la pérdida de mi hija, a mi madre le afectó tanto, que pasó de ser cuidadora de mi padre, ya diagnosticado de Parkinson desde hacía un tiempo, a tener que ser cuidada también ella. Y yo me vi desbordada por la pena de mi propia pérdida, y mis padres que siempre habían sido mi auxilio, convertidos ahora en dos personas completamente dependientes.

Siempre digo que la etapa de deterioro de los padres es una de las más difíciles, pero cuando no estás fuerte anímicamente, se convierte en algo triste, agotador y deprimente.

Cuando se trastoca el curso de la vida, y un nieto desaparece antes que los abuelos, para estos se acelera el desenlace, y los hijos se quedan en un limbo desalentador. Sientes culpa porque ellos no han sido tu dolor más importante, el primero, y sientes la incertidumbre de qué será de ti sin nadie que te aporte esos últimos cuidados de hijo cuidador.

La interpretación que hace Philips Bosco, de este padre en estado senil, es magnífica, porque cuando yo le miraba, veía reflejado a mi padre y sus últimos momentos.

La vida es dura, según avanzamos más, y jamás pensamos en lo que nos deparará. Como dice la canción de Dani Martín, la vida nos da todo y nos lo quita. El problema es la forma de quitárnoslo.

Os la recomiendo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por culpa de un conductor borracho.

Share this:
Share this page via Email Share this page via Stumble Upon Share this page via Digg this Share this page via Facebook Share this page via Twitter

Acerca de Flor Zapata

Desde Abril de 2005, soy Flor Zapata, madre de Helena. Ese es mi pie de firma desde que escribo para concienciar sobre los peligros de una conducción no responsable.
Esta entrada fue publicada en Cine, Enfermedad, Sentimientos y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *