«Madres sin hijos» en el mundo

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He contado tantas veces que este blog surgió a «rebufo», y nunca mejor tratado este término, del de ¡Quiero Conducir, Quiero Vivir!, que creo que ya me repito demasiado, pero tengo que hacerlo, porque muchas de las persona que puede que lean este post, me conocen más por el grupo de «Madres sin hijos»en Facebook, que por el propio blog.

Este grupo ha ido creciendo, a la vez que lo hacía el blog, y ahora,  ¡Quiero Conducir, Quiero Vivir!, tiene menos visitas que el de Madres sin hijos, ese blog dedicado a la mano que mece la cuna.

Y esa imagen de la potada de este blog, esas dos mujeres que llevan en su vientre un rayo y una espiral, es probable que muchos de los miembros del grupo en facebook, no sepan qué significa. Si pulsan ahí, encontrarán la explicación de la creadora de esa imagen.

En estos diez años que tiene el blog, y después de muchos cambios en su alojamiento, y como consecuencia, la pérdida de sus comentarios,  solo una vez pudimos hacer una reunión de madres y padres bajo este lema de «Madres sin hijos. Dolor compartido«. Entonces nos reunimos poquitos, pero fue una reunión muy emotiva.

Ahora, gracias a este blog y su replica en Facebook, somos muchos, y en todo el mundo.

Me siento orgullosa de haber sido el enlace y el contacto entre muchas madres que compartían un mismo dolor.

No sé si algún día conseguiremos volver a hacer una nueva reunión de Madres sin hijos, pero estamos logrando hacer un mapa: «El mapa de Madres sin hijos en el mundo». Es un puntito en la inmensidad de este planeta, en relación con todas las madres sin hijos que deben existir,  pero estoy convencida de que ayudará a algunos para compartir su dolor, porque ya sabéis lo que siempre digo: el dolor compartido no es menor, pero es más llevadero.

Y todo gracias a los que habéis llegado hasta este blog y habéis compartido conmigo, vuestro dolor, el nombre de vuestros hijos, las fechas en que nacieron y se marcharon, y me habéis ayudado a seguir en este camino. Porque como dice una canción,  «cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da, nada es más simple , no hay otra norma, nada se pierde todo se transforma….»

Conozco a muchos padres y madres que han perdido algún hijo, algunos hasta dos, y me gustaría conoceros a todos, pero eso es imposible, salvo nuestro conocimiento digital, a través de una pantalla, testigo mudo de nuestras lágrimas, y nuestros ánimos trasmitidos en los peores momentos.

Siempre dicen que no hay una palabra que defina nuestra pérdida, que no tenemos definición como viudo o viuda, huérfano o huérfana, cuando perdemos un hijo. Hay por ahí una madre que ha escrito un libro y lo define como «Madres sin nombres». Para mí no es cierto porque nunca fui más madre que desde que firmo con el nombre de «Madre de Helena». Para mí la definición de «Madres sin hijos» es la mejor, porque, aunque se tengan más hijos, siempre seremos madres sin hijos, por los hijos perdidos por…

Por la acción de otros,
Por la omisión de tantos,
Por la culpa de todos.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

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Acerca de Flor Zapata

Desde Abril de 2005, soy Flor Zapata, madre de Helena. Ese es mi pie de firma desde que escribo para concienciar sobre los peligros de una conducción no responsable.
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