Al día siguiente

 

diezaños

Creo que esta noche he dormido menos que el famoso «día después». Sí, siempre he dicho que el día que murió mi hija hasta dormir. No recuerdo si me dieron algo o si dormí porque estaba convencida que cuando me enseñaran a mi hija yo les diría: no, no señor, esta no es mi hija.

No pudimos ver el cuerpo de mi hija hasta el día siguiente porque cuando conocimos su muerte, ya estaba en la sala de autopsias, y los domingos no hay forense de guardia, y el lugar donde la tenían ya estaba cerrado. Sí, en el tanatorio de Colmenar Viejo no hay posibilidad de poder pasar la noche con tu muerto. No he sido la única a la que le ha pasado.

Hasta el día siguiente no pude ver el rostro de mi hija. No pude besar ese rostro frío como el mármol, ver por primera vez un rostro que siempre estaba lleno de alegría, triste, muy triste. Es la tristeza de la muerte.

Hoy, otro día siguiente, con más cordura que hace diez años, más consciente de lo que nos había pasado que aquel día, me he despertado triste, muy triste y nuevamente con necesidad de escribir. Porque cuando el dolor arrecia la mejor forma de llorar es escribir. y como ya no es necesaria tinta, las lágrimas son la nueva tinta. Ellas se mezclan con las teclas y forman un pegamento.

Quizás ese pegamento sirva para recomponer los trozos de este corazón partido

Frío como el mármol,

dulce como el azúcar.

Bello, tierno,  deseado,

inalcanzable y perdido,

tu rostro en mis manos.

“Al día siguiente” Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

Mi querida hija, la preferida, porque no tengo otra, «tu mamy» no te olvida. Y como yo hay muchas personas. Te queremos.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por el alcohol que otro tomó.

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Décimo aniversario de la muerte de Helena

Mañana es el décimo aniversario de la muerte de mi hija.

despedida

Esta fue la última nota que nos dejó, aunque ya nos lo adelantó por teléfono.

nota1nota2

Y estas son las notas que tenía escritas para recordar las cosas que se tenía que llevar a Holanda.

Y todo esto fue solo papel escrito porque un conductor borracho se la llevó por delante. Nada de esto tuvo que preparar para el viaje que alguien le obligo a hacer.

lasfrasesdhelena

Hoy, diez años después, sigo refugiándome en estas notas, en sus fotos, en sus frases, par sobrevivir, pero como dice la canción, estar vivo no es vivir.

Detenidos en ti,

La tierra, el pan y el beso.
En ti, el tiempo
que como mano invisible
recorre el pálpito de los campos.
Detenido en ti.

 Desde que te fuiste,
el silencio
me niega todo consuelo
y cada pregunta
estalla en la boca
enlutada por tu ausencia. 

Desde entonces,
la memoria
crucifica mi sonrisa
y el deseo de tu rostro,
día a día, 
me lacera la existencia. 

Desde entonces,
He caminado
Lejos de todo nombre,
Te he buscado
Perdida toda razón,
He soportado
esta vida
de la que huyó todo sentido
cuando, apenas
alcanzábamos
a ver romper
juntos el día,
y nos sorprendía
sus reflejos
de brillos irisados.

Pero ahora,
un camino
sin rastro
Es tu recuerdo
y tu cariño,
como un lebrel
de silencio.
 
Ahora,
Los días te van siguiendo,
¡pero tan despacito¡
y es tanta la prisa,
que se queda mi cuerpo
exhausto
Sobre esta extensa
y yerma mañana.

 
Como un caudal
fue el quejido,
Como un caudal
Me sumergió el silencio,
Incluso la muerte fue,
Como un caudal,
Que se hubiera detenido en ti.

Ignacio Vento

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 Querida hija, y yo te he convertido en un hada :

«..sois los que os quedáis sumidos en el dolor y apresados por nuestra ausencia los que nos convertís en ángeles, hadas o estrellas.»…palabras del Hada Helena

Flor Zapata Ruiz,  madre de Helena.

 

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Compañeros de Jardín

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La morada de Helena, ahora, es un bonito jardín. No es un cementerio al uso, de hecho, delante del nombre del mismo aparece la palabra «parque».

Y en estos diez años me ha dado tiempo de conocer a algunos de los vecinos de mi hija. Así me sucedió con las hermanas Tarazaga,  con Alberto, otro joven víctima de un siniestro de tráfico, junto con Sandra, hija de una amiga, o con Laura, víctima de cáncer, de su madre es de quien aprendí lo de «el jardín de Laura y Helena».

El último que conocí, en su tumba no tenía nada que me hubiera llamado la atención. Estaba casi enfrente de Helena. Era joven, pero menos que ella. No habría reparado en él si no hubiera sido porque en una de mis visitas me encontré a una mujer llorando desconsoladamente. Me acerqué a ella y traté de consolarla.

Era una mujer más o menos de mi edad. Quizás un poco más mayor o un poco más joven, ¿quién sabe? Me dijo que había perdido a su hijo. Apenas podía hablar.

Estaba muy mal porque en ese infinito cariño que nos muestras los parientes, y con esas ganas de evitarnos dolor y tratar de apartarnos del sufrimiento, me dijo que se había ido de viaje con una sobrina. Un viaje que no había podido disfrutar, porque no estaba para viajes, y durante el mismo no había podido comenzar su duelo.

Después de charlar un rato se marchó. Nunca la volví a ver, aunque de vez en cuando en la tumba de su hijo encontraba rastros de su visita.  Nunca supe nada más de ella, aunque creo que le hablé de mi blog.

Hoy, cuando visitábamos a Helena, para dejar unas bonitas calas que han traído para ella unas amigas desde Asturias, hemos tenido la fatalidad de encontrarnos con un enterramiento.

Por donde estaba puesta la carpa hemos deducido que se trataba de una tumba muy cercana a Helena. Incluso hemos tenido que esperar al final de la ceremonia para poder acercarnos hasta la tumba de mi hija. Y cuando lo he hecho, he tenido un presentimiento.

Me he aproximado a la pequeña lápida, que estaba levantada porque los operarios estaban aún echando tierra, y he visto el nombre.

…Tierra sobre el cadáver insepulto
antes que empiece a corromperse…, ¡tierra!
Ya el hoyo se ha cubierto, sosegaos,
bien pronto en los terrones removidos
verde y pujante crecerá la hierba… (Rosalía de Castro)

Sí, era la tumba de ese chico. Le he dicho a mi marido, tiene que ser algún abuelo de este chico, pero mientras lo decía, pensaba en la madre, en aquella mujer que un día conocí.

Me he retirado unos pasos más hasta donde estaban las coronas con esas cintas, precintos de muerte, donde tratamos de grabar nuestro último adiós, el mensaje de despedida, y nuestra relación con el muerto, como si de alguna forma quisiéramos decir al más allá que nosotros fuimos parte de su vida, y he encontrado un mensaje revelador: «tu sobrina no te olvida».

No puede ser, me he dicho en voz alta. Esa mujer era muy joven.

Todas somos muy jóvenes para perder un hijo, muy mayores a partir de la pérdida.

Descansa en paz, madre de Daniel. Quizás era lo que querías, lo que estabas pidiendo.

Esperaré al próximo día, para ver tu nombre impreso en la lápida, para confirmar mi presagio. Y esperaré  encontrar a alguien que siga cuidando esa nueva morada. Tal vez esa sobrina para la que, su tía,  debía ser muy especial.

Epitafio

He aprendido a vivir sin nadie.

solo, aquí, con mi bella oscuridad

he sentido mi espíritu y mi corazón

todavía latiendo en el reflejo de un himno misterioso

que suena en estas profundidades

como el goteo del agua  de las sombras…

Manuel Juliá. Sobre el volcán la flor.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, otra madre sin hijos.

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Construyendo Puentes (Justicia Restaurativa)

lazonaranja2013

En este mundo hay personas buenas, regulares, malas… y muy buenas.

Y estas últimas, se ocupan y preocupan por aquellas personas que han cometido delitos, o por sus familias, cuando la sociedad ya no les perdona.

Me estoy refiriendo a la organización CONCAES, Confraternidad Carcelaria de España, una Organización no gubernamental fundada el 12 de Noviembre de 1990 en Madrid, y que desarrolla una labor global social y humanitaria dirigida especialmente a trabajar por la reinserción de los reclusos y exreclusos en todos los aspectos de su vida.

Hace unos días he tenido una reunión con ellos para que me explicaran un nuevo proyecto que tienen entre manos. Se trata del proyecto europeo «Construyendo Puentes», un proyecto dentro de la Justicia Restaurativa.

Pero este concepto no sé si es conocido por todos. Reconozco que hasta hace muy poco yo no había oído hablar de ella. Esto es lo que dice la Wikipedia: 

 

La justicia restaurativa o justicia reparadora es una teoría, a la vez que un movimiento social de carácter internacional de reforma a la justicia penal, que plantea que el crimen o delito es fundamentalmente un daño en contra de una persona concreta y de las relaciones interpersonales, a diferencia de la justicia penal convencional de carácter retributiva, que plantea que el delito es una lesión de una norma jurídica, en donde la víctima principal es el Estado.

En la justicia restaurativa la víctima concreta juega un papel fundamental y puede beneficiarse de una forma de restitución o reparación a cargo del responsable o autor del delito (también se habla del «ofensor» como concepto alternativo al de «delincuente» pues la justicia restaurativa evita estigmatizar a la persona que ha cometido un delito).

Y os peguntaréis por qué traigo todo esto hasta aquí. Porque si alguna víctima quiere participar en este proyecto, podéis hacerlo poniéndoos en contacto con ellos.

Más abajo está explicado el proyecto y también podéis tener más información en su página web.

http://www.concaes.com/index.html

Ahora solo tenéis que estar preparados para ser capaces de ser parte de un proyecto así. Y no todos lo estamos.

(Holanda es uno de los países que ya ha llevado este proyecto a cabo. Holanda es uno de los países donde existen menos siniestros de tráfico).

 

CONSTRUYENDO PUENTES


“Construyendo Puentes” es un proyecto enmarcado dentro de la Justicia Restaurativa, llevado a cabo por los Ministerios de Confraternidad Carcelaria Internacional en colaboración con la Universidad de Hull y el Instituto Makan, que se está realizando en 9 países europeos (Países Bajos, Italia, Hungría, Alemania, Portugal, República Checa, Austria, Reino Unido y España). El objetivo es contribuir a la implantación de medidas de apoyo a las víctimas y a la promoción de procesos de Justicia Restaurativa entre víctimas, delincuentes y la comunidad a escala europea. 
Según el Informe del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas de 2001 sobre Justicia Restaurativa “el delito pasa a ser considerado, en primer lugar, como una ofensa a las relaciones humanas y, en segundo lugar, una violación de la ley”; es decir, es observado como la manifestación de un conflicto social; una incompatibilidad de conductas, percepciones, objetivos y afectos entre individuos o grupos. 
La Justicia Restaurativa reconoce que tras la comisión del delito existen nuevas oportunidades. Percibe la situación tras el delito como un periodo de aprendizaje. “Construyendo Puentes” permite explorar los efectos del delito en las víctimas, los infractores y la comunidad. El diálogo se percibe como algo beneficioso para el infractor, siendo más consciente del daño que ha provocado tanto a las víctimas como a la comunidad. La víctima tiene la oportunidad de expresar las consecuencias de haber sufrido el delito y entender la naturaleza humana del infractor a través de sus propias experiencias, de tal forma que puedan ayudar a su restitución. Se reconoce la existencia de otras víctimas, además de las directamente afectadas por el delito, como los miembros de la familia, amigos o personas del círculo de aquélla, fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado. Predominan las ideas de proceso comunicacional, la noción de partes y la existencia de acuerdos restauradores; permite la participación activa en el proceso, lo que no tiene cabida en el procedimiento penal tradicional. Así, los valores presentes en la justicia reparadora se concretan en: compensar (en lugar de castigar), reintegrar (en lugar de excluir) y mediar (en lugar de imponer). 
Por proceso restaurativo se entiende todo proceso en que la víctima, el delincuente y, cuando proceda, cualesquiera otras personas o miembros de la comunidad afectados por un delito, participen conjuntamente de forma activa en la resolución de cuestiones derivadas del delito, por lo general con la ayuda de un/a facilitador/a. A este proceso, Confraternidad Carcelaria de España (CONCAES) lo ha denominado “Círculos Restaurativos”. 
Estamos, pues, ante un tipo de justicia en que se enfatiza la importancia de incrementar el rol de las víctimas y de las comunidades en el proceso de recreación del sistema para que los infractores se asuman como responsables de sus actos,

Calle de la Bañeza 36 – 28029 Madrid | Teléfono: 91 172 23 09 / 648 978 901 www.concaes.org | concaes@concaes.com 
ofreciéndoles al mismo tiempo la oportunidad de enmendar su conducta ante las personas y la comunidad a quienes violentaron. 
“Construyendo Puentes” es un programa de Justicia Restaurativa dentro de las cárceles de Madrid IV (Navalcarnero) y Madrid VII (Estremera), que reúne a víctimas, infractores no relacionados y representantes de la comunidad afectados por el delito para discutir el mismo y su impacto. Utiliza la metodología del programa Proyecto Árbol de Sicomoro® (PAS), que se resume en los siguientes puntos: 
 Víctimas, infractores no relacionados y representantes de la comunidad afectados por el delito se reúnen para discutir el impacto del mismo y tienen la oportunidad de compartir sus historias personales. 
 Durante el curso del programa l@s participantes discuten estos temas: el impacto del delito, la responsabilidad, el arrepentimiento y la restitución. 
 La figura del/la facilitador/a ayuda a l@s participantes a crear un sentido de comunidad regida por los principios de respeto, de igualdad, de confidencialidad, de participación activa y de escuchar a l@s demás. 
 El aprendizaje se da mayormente a través de la discusión guiada entre l@s participantes, en la cual tod@s están alentad@s a contribuir. 
 A los internos participantes se les da una oportunidad de ofrecer actos simbólicos de restitución. 
Objetivos 
a) Facilitar el derecho de las víctimas a ser informadas, oídas y reparadas en sus necesidades. 
b) Reunir a víctimas, infractores no relacionados y representantes de la comunidad afectados por el delito para discutir el mismo y su impacto. 
c) Crear un ambiente de diálogo entre los y las participantes basado en el respeto, la confidencialidad y la escucha activa. 
Metodología 
a) Se realizarán sesiones individualizadas con las partes para la preparación de los Círculos Restaurativos, en las que se informará sobre las normas de acceso y conducta dentro del Centro Penitenciario, presentación de las partes que participan en el proceso (facilitador@s e infractores), qué es el Árbol Sicomoro, en qué consisten los círculos restaurativos, explicarles cuál va a ser su función, cuáles van a ser las ventajas e implicaciones de su participación y firma del “Consentimiento Informado”.

Calle de la Bañeza 36 – 28029 Madrid | Teléfono: 91 172 23 09 / 648 978 901 www.concaes.org | concaes@concaes.com 
b) Todas las sesiones se realizarán dentro de los Centros Penitenciarios mencionados anteriormente. 
c) Los grupos estarán formados preferiblemente por el mismo número de víctimas que de ofensores (6 y 6), pero es factible que el número pueda modificarse de acuerdo al deseo de participación de cada parte. 
d) Se realizarán de 7 a 8 sesiones en las que se tratarán diferentes temas de acuerdo a una guía estipulada. 
e) Duración de las sesiones: no hay duración determinada, puesto que cada tema requiere un tiempo diferente de desarrollo. 
f) Suele dejarse un distanciamiento entre las sesiones con el fin de que se interioricen los conocimientos y ejercicios realizados durante la sesión anterior. 
g) Se realizará un seguimiento posterior de todas las partes para comprobar los efectos del proceso restaurativo.

Recursos Humanos 
a) Dos facilitador@s se encargarán de desarrollar el contenido de las sesiones y guiar los encuentros. 
b) Tod@s l@s facilitador@s están entrenad@s por CONCAES en la metodología de Construyendo Puentes. 
c) Las partes estarán en todo momento acompañadas y asesoradas por l@s facilitador@s. Además, se contará con la presencia de Profesionales del Tratamiento de los Centros Penitenciarios (psicólog@s, educador@s, trabajador@s sociales, etc.) 
Recursos materiales 
a) Las sesiones se desarrollarán siguiendo la guía de Construyendo Puentes, facilitando a los y las participantes un cuaderno de trabajo que les guiará en el proceso. 
b) Todos los viajes y gastos de traslado de las víctimas y representantes de la comunidad afectados por el delito para su asistencia a las sesiones, correrán a cargo de CONCAES.

Gracias, Marisol, por tus explicaciones, tu labor, la charla. Te deseo mucha suerte con el proyecto. un abrazo.

Ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte contraria. Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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Por la culpa de todos

calasd

Una vez más, la dedicatoria de este blog, se cumple. Y me refiero a esa parte que dice “por la culpa de todos”, y también me refiero, a la tragedia aérea de los Alpes.

Para mí no hay un solo culpable. No está solo ese suicida asesino que provocó el estrellamiento, sino muchos.

El que mató a mi hija, un cabo del ejército de tierra,  en aquél momento, estuvo en la cantina del campamento bebiendo toda la mañana. Y yo siempre me he preguntado ¿Es que nadie le vio estar bebiendo todo el día y después coger el coche?

Pues en el caso del piloto alemán sucede algo parecido. ¿Cuántos sabían que tenía problemas psicológicos y pilotaba un avión?

¿Por qué los médicos psiquiatras que le trataban no habían puesto en guardia a la empresa?

¿Por qué en Estados Unidos no pasó las pruebas y en Europa consiguió ser piloto?

Me imagino que estas mismas peguntas se las hacen los familiares de las 149 víctimas que han muerto.

Estamos asumiendo que ha sido el resultado de una mente enajenada y sobre eso no hay nada que hacer, como asumimos que los siniestros de coche son accidentes y nada se puede hacer, pero eso no es cierto, la mayoría de las cosas se pueden prevenir y estas también.

Muchas familias conocen que sus familiares conducen con alcohol  o con drogas, y no hacen nada por impedirlo, y temen que algún día produzcan un siniestro, pero cruzan los dedos, solo eso.

No me puedo creer que nadie se hubiera dado cuenta de que este piloto no estaba bien, de que engañara a todos. Yo creo  que más de uno cruzó los dedos.

DEMASIADO TARDE

Hoy he comprendido

que todos los rostros están ya acabados

y que los labios que desnudé con mi aliento

estaban ya escritos en mi respiración

en mis propias palabras

como estaban impresos tus ojos

en el incendio de mi vacío

y todas las manos en las huellas de una plaza derruida

y como estaba tu propia existencia

detenida en las cenizas

de todos los instantes que ya no recuerdo

 

y  el olor a aroma quemado de la noche

es lo único que queda

por ese beso casi a oscuras que se volvió luminoso

el único olor que me da señales ocultas

de lo que ya no puedo ser pero seré para siempre

 

y he visto en un segundo, mientras abría la ventana

y miraba al nogal que sobresalía por el muro

que todo aquello que ya no conozco

y que vive dentro de mí

está sin hacer todavía, buscando sus dioses voluntarios

en los años remotos y nada tiene sentido

y  si el árbol crece es porque nadie lo reconoce

hasta que todo vuelve a suceder

aunque sea, como siempre, demasiado tarde

Manuel Juliá. Sobre el volcán la flor.

 

Vuestro dolor es el mío. Dedicado a todas las víctimas del Airbus A320 de Germanwings , que un día se toparon con el abandono de muchos.

Por la acción de otros,

Por la omisión de tantos,

Por la culpa de todos.

(Dedicatoria del blog Madres sin hijos)

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

 

 

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La Sirenita

carnaval

 

Helena de ratita rosa.

Helena es de la generación de La Sirenita, La bella y la Bestia, Aladino… recuerdo que cuando la llevamos a EuroDisney,  Aladino estaba en todo su apogeo. ¡Cómo disfrutó Helena en ese viaje!

Pero hoy he conocido a la verdadera «sirenita». Una persona muy especial, llena de energía positiva, y que ella misma se define así por su aspecto exterior.

Su charla me ha llenado de ternura, de esperanza, y me ha confirmado que las barreras más grandes se sortean cuando se quiere vivir.

Lary León Molina es la sirenita. Un ejemplo a tener en cuenta por aquellas personas que se consideran diferentes, o aquellas que después de una enfermedad o un siniestro de tráfico, ven su vida modificada. O aquellos padres que se encuentra a alguien especial en el nido.

http://www.antena3.com/fundacion/actividades/asitencia/canalfan3/

Gracias, Lary, por tu abrazo.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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Madres sin hijos y los pediatras

curso

Querida Helena:

Hasta ahora tu madre había dado muchas charlas relacionadas con la seguridad vial, con la concienciación con los siniestros de tráfico, pero hoy ha sido por este blog de Madres sin hijos.

Sí, ha sido una charla ante un nutrido número de pediatras, y tu madre se ha atrevido a darles consejos sobre como tratar a los padres que han perdido un hijo. Como diría tu padre, «es que la ignorancia es muy atrevida».

Ha sido una experiencia muy gratificante, a pesar del esfuerzo emocional que me suponen siempre estas charlas, porque sigo poniendo demasiado corazón.

Pero todo sea por ayudar a que otros padres se encuentren más arropados cuando se enfrenten a la triste situación de conocer una mala noticia.

Y todo ello ha sido posible por la invitación de Doctor Iván Carabaño, al III Curso de Actualización en Pediatría, lo que le agradezco enormemente.

Pero tengo que comunicarte algo más.

Ayer, y quizás influenciada por la preparación de esta charla, he podido, por fin, parar a tu pediatra, la de toda la vida, y decirle lo que te había pasado. Algo que siempre deseé, pero evitaba cada vez que la veía porque me parecía ridículo. ¡Cómo se iba a acordar de ti después de tantos años!

Pues, sí, sí te recordaba. Y a mí me parece que ya he cumplido algo más que tenía pendiente.

¡Y mira que regalo tan bonito me han hecho en este curso!

 

pediatria

 

Para ti, mi querida hija.

dolorcompartido

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, que murió por la acción de un conductor con alcohol.

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Cuando no te toca

calasd

 

Hoy me decía una señora, que cuando nacemos venimos predestinados, tenemos nuestros días inscritos. Y nuestro destino es inevitable.

Le he contestado que no estaba de acuerdo. Respeto todas las creencias, pero para mí, mi hija no murió porque era su destino, o porque un dios así lo quisiera, sino por un conductor que bebió.

Me ha contestado que ella tuvo un accidente muy grave, provocado también por un conductor con alcohol, pero que ella no le culpaba. El destino le llevó a conducir en ese estado.

No era el momento ni el lugar para discutir el tema. He preferido ignorar.

¡Qué fácil es hablar cuando no nos toca!

«El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos». William Shakespeare.

«El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad».Giovani Papini.

«Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios». William Shakespeare.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena, muerta por la acción de un conductor con alcohol.

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Escribir con las tripas

Ayer, domingo, 25 de enero de 2015, El País Semanal publicaba su número 2000, y el título de su portada era «Dos mil domingos contando historias». Y en ese número 2000, una carta, «escribir con las tripas», de la cual soy autora.

La carta dice así:

Escribir con las tripas

“En abril del 2005, mi hija Helena, la única que tenía, murió por el impacto recibido en su coche por un automóvil cuyo conductor conducía bajo los efectos del alcohol. Tenía solo 20 años”. Así comenzaba mi primer escrito. Una carta abierta a los jóvenes, publicada en algunos periódicos, entre ellos El País, hace 10 años. Las muertes producidas entonces en carretera eran más de 3.000. Después hice varios cursos de creación literaria. No supe ser una alumna aventajada. Mis escritos siguieron versando sobre seguridad vial, la pérdida de un hijo o el duelo. Porque yo no escribía por inspiración, sino por dolor, y con las tripas. Como dice Javier Cercas en su artículo del 4 de enero de 2015, mi escritura estaba más allá de la literatura. Y gracias a su texto he podido saber que escribir con las tripas puede ser también literatura.

Flor Zapata Ruiz. Alcobendas (Madrid)

Y el origen de esta carta está en este artículo de Javier Cercas:

Literatura más allá de la literatura

Uno de los mejores textos literarios que he leído en mi vida no es un texto literario. De hecho, ni siquiera fue pensado para publicarse. Lo escribió el escritor israelí David Grossman y lo leyó en el funeral de su hijo Uri, muerto el 21 de agosto de 2006, cuando el carro de combate en el que avanzaba por el sur de Líbano fue alcanzado por un misil antitanque de Hezbolá; los periodistas presentes en las exequias reprodujeron con mayor o menor fidelidad pasajes del discurso fúnebre y al final, para evitar confusiones, Grossman lo corrigió y se lo entregó a los periódicos, varios de los cuales lo reprodujeron; entre ellos, EL PAÍS. Aunque días antes de la muerte de su hijo Grossman había firmado con otros escritores un llamamiento al Gobierno israelí para que diera por terminadas sus operaciones militares en Líbano, a lo largo del texto apenas se dice una sola palabra del conflicto, salvo en el título: “Nuestra familia ha perdido la guerra”.

Grossman habla de las cosas que nunca volverá a hacer con su hijo, como ver Los Simpson, y de las cosas que aprendió de él. Describe su carácter, recuerda su sentido del humor, afirma que, contra la opinión de sus superiores, se empeñó en ser jefe de una compañía de carros de combate (y que lo consiguió), dice que era el izquierdista de su batallón, sostiene que era de esas raras personas que se hacen responsables de lo que ocurre a su alrededor, que siempre se podía contar con él, que siempre estaba en primera línea, que nunca se arrugaba. Escribe: “Era un chico que tenía unos valores, ese término tan vilipendiado en los últimos años; porque en nuestro mundo loco, cruel y cínico no es cool tener valores”. Escribe que debemos defender nuestras vidas, pero también “empeñarnos en proteger nuestra alma, empeñarnos en protegerla de la tentación de la fuerza y las ideas simplistas, la tentación del cinismo, la contaminación del corazón y el desprecio del individuo”. Concluye: “Has iluminado nuestra vida, Uri. Tu madre y yo te criamos con amor. Fue fácil quererte con todo nuestro corazón, y sé que tú también viviste bien. Que tu breve vida fue bella. Espero haber sido un padre digno de un hijo como tú”.

La literatura es lo que se escribe como si uno estuviera a punto de ser ejecutado

Es un texto brutal, de una serenidad y un coraje asombrosos, que resulta imposible leer sin sobrecogerse. Repito que no era, en principio, un texto literario, pero al final resulta un texto infinitamente más literario que infinidad de textos literarios. Esto no es extraño, por supuesto; al fin y al cabo, la gran literatura a menudo ha sido aquella que en principio no parece literatura, o que defrauda las expectativas literarias de su tiempo: para sus contemporáneos cultos, Cervantes nunca pasó de ser el autor de un best seller sin importancia, y lo que Shakespeare escribía no era ni siquiera literatura (de ahí que sus obras no se editaran con seriedad en vida, privilegio reservado a los autores relevantes). Pero ¿de dónde extrae su fuerza un texto como el de Grossman? ¿Qué lo convierte no ya en literatura, sino en gran literatura? La respuesta está en un texto escrito también por un padre a un hijo y publicado en español pocos meses antes de que se publicara el de Grossman. Se trata de una carta que el 22 de octubre de 1950 le escribió su progenitor a V. S. Naipaul, uno de los mayores escritores vivos. Por entonces Naipaul había llegado a Oxford con una beca, dispuesto no sólo a ser un escritor, sino a ser el mejor escritor posible, y su padre, deseoso de evitarle a su hijo su propio destino de escritor frustrado, le escribe desde su remoto y provinciano hogar en la isla de Trinidad unas palabras que, estoy seguro, Naipaul nunca olvidó: “¿A qué crees que se reduce la literatura? A escribir con las tripas, no con la cabeza. La mayoría escribe con la cabeza. Si el delincuente semianalfabeto escribe normalmente una larga carta a su novia, será como la mayoría de las cartas de semejantes personas. Si el delincuente escribe la carta justo antes de ser ejecutado, será literatura”.

Esa es la respuesta. La literatura es lo que se escribe como si uno estuviera a punto de ser ejecutado; o, mejor aún, como si ya hubiese sido ejecutado, que es como escribe su texto Grossman. La gran literatura es precisamente eso: lo que está justo en el borde de la literatura. O un poco más allá.

elpaissemanal@elpais.es

Sí, tiene razón Javier Cercas. Este blog de Madres sin hijos es una muestra de ello.

Un blog con casi 9 años de historia, que ha conocido diversas direcciones y alojamietos, que ha perdido su historia de comentarios en ese trasiego de webs, pero que sigue aquí, aunque haya tenido que copiar uno a uno sus post. Por ello siempre dice «post escrito el…. por FZ madre de Helena», para que podáis ver que lo que dice ahí se escribió hace años.

Y la mayoría de esos escritos, fueron hechos con las tripas. En el momento de máximo dolor. Cuando las entrañas me sangraban y las lágrimas se mezclaban con la tinta, en este caso, se introducían por entre las teclas, corriendo el riesgo de inundar el ordenador.

Recuerdo que en un determinado tiempo, perdí mi trabajo. Me mandaron para casa. Siempre digo que me eligieron por ser la más triste. Alguien sobraba. Y el primer año de estar en casa, sola, durante todo el día, no hacía otra cosa: llorar y escribir. Ni siquiera comía.

Escribir fue mi forma de sobrevivir.

En todo este tiempo, y aconsejada por los que creyeron ver en este afán mío de escribir, una salida a mi pena, realicé varios cursos o talleres de escritura, con dos renombradas escritoras. Y ellas hicieron muy bien su labor, pero «no supe ser una alumna aventajada». Seguí escribiendo sobre mi dolor. Mi mono tema, como lo llamo yo: Seguridad vial, concienciación, conductores con alcohol, la pérdida…Incluso «Los cuentos del hada Helena» siguen siendo sobre víctimas y muerte.

Los que querían que escribiera sobre otras cosas, al final, abandonaron toda esperanza, y los proyectos de novela, quedaron ocultos en una carpeta del ordenador. ¿Quién sabe si algún día…?

Creo que en esa carta publicada, faltaba esta explicación. O tal vez no. Según las normas de un buen relato, no hay por qué contarlo todo.

Y de vez en cuando, sigo escribiendo con las tripas, aunque ya no esté a punto de morir. Porque, según pasa el tiempo, te das cuenta que estás cada día más enganchado a la vida, y la pena sigue haciéndose más profunda, más interna, más íntima. Pero esto ya os lo he contado en alguna otra ocasión.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena. Un conductor borracho me la arrebató. Y mis tripas comenzaron a hablar.

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Sentencia por dejar ahogar a un niño en la piscina

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Hace seis años, Diego Novo, un duende muy especial, mi guardián del ventanal, el hijo de Vanessa, perdió la vida en la piscina de su colegio.

Sencillamente se olvidaron de él, y apareció ahogado.

Y después de seis años, y de una primera sentencia, recurrida, la justicia ha dictado una sentencia en la que al colegio, le salva. A la monitora y a socorrista, les baja las penas, ahora tres años y seis meses de inhabilitación, cuando en la primera sentencia les condenaban a seis años, les mantiene un año y medio de prisión, y al resto de imputados, nada de nada. De todas formas, en estos seis años la mayoría ya se había jubilado.

Dice Vanessa que han luchado, han postergado su duelo, esperando esta sentencia, y para nada. Y  que si otra madre, en su misma situación, le preguntara, le diría que no merece la pena.

¡Qué pena! ¡Qué pena de justicia!

Yo creo que sí mereció la pena, Vanessa. Tenías que hacerlo, pero es que la justicia no es igual para todos, aunque se diga que sí.

El colegio tiene mucho poder, y vosotros, mucha pérdida.

Esperemos que otra madre, que está en situación parecida, tenga más suerte con la justicia. Aunque está claro que la justicia se inclina, siempre, del lado del que sobrevive. El muerto, ya está muerto.

Lo siento mucho, mi querida Vanessa. Tu lucha sirvió para que nos conociéramos. Para que conociera a mi guardián, y escribiera, creo, el mejor cuento de toda la saga de los cuentos del hada Helena.

Como bien dices, a Diego no te lo iban a devolver, eso ya lo sabíamos, pero hubiera estado bien que alguien del colegio se hubiera sentido responsable. Quizás tu lucha haya servido para que en ese colegio, no le vuelva a pasar a ningún otro niño. Y que no se vuelva a cumplir la dedicatoria de este blog: Por la acción de otros. Por la omisión de tantos. Por la culpa de todos.

Un fuerte abrazo, amiga.

Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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